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EDICIÓN | Octubre 2017

“Dios es el socio más power que tengo”

Jaime Pizarro, Sociedad Agrícola El Carmen
“Dios es el socio más power que tengo”

Es el principal productor de uva moscatel del país y su principal mercado de exportación es Asia y Europa. Extensas plantaciones de mandarinas, nueces y palta Hass se suman a la noble producción de este fundo. La generosa tierra de la comuna de Hurtado, su fiel equipo de trabajo y una filosofía de vida, poco común en un empresario, han hecho de este lugar un paraíso, donde la bonanza se agradece, crece y se retribuye.

Por Verónica Ramos B. / Fotografía: Francisco Díaz U.

La espesa neblina que nos acompañó durante todo el trayecto desde La Serena comenzó a disiparse y, minutos antes de tomar el desvío hacia la comuna de Hurtado, un cálido sol nos dio la bienvenida. La tibieza del día y el reconfortante panorama que ofrece, hoy, el tranque Recoleta, enaltecen la belleza y la serenidad de nuestro destino. A pocos kilómetros de este embalse, entre cerros, viñas y frondosos árboles frutales, emerge el fundo que por más de cien años ha dado vida a Sociedad Agrícola El Carmen.

 

Instalados en la oficina y mientras disfrutamos un café, llega a nuestro encuentro, Jaime Pizarro (48). Afable y entusiasta ––el empresario y padre de tres hijos–– se adelanta en señalar que los trabajadores ocupados en la cosecha de las mandarinas pronto irán a almorzar, de manera que es el momento oportuno para una sesión de fotos. Nos dirigimos al lugar en camioneta. Son cerca de quince minutos de trayecto para llegar a las mandarinas y el escarpado camino va marcando la huella entre el cerro y el tranque.

 

De cómo parte la historia de El Carmen es lo primero que Jaime comienza a relatar.Mi bisabuelo repartió estas tierras entre sus seis hijos y mi abuelo materno fue el único que se dedicó al rubro agrícola. Sus hermanos vendieron las partes que les correspondieron y con el tiempo, mis padres, mi hermana Ximena y yo nos dedicamos a recomprar estos terrenos a terceros. En 1986, recuperamos lo que era El Carmen original, es decir, compramos el último pedazo de las tierras que datan de 1912”.

 

Sus padres ovallinos, Jaime Pizarro Castro y Carmen Julia Aguirre Drey, se iniciaron en el rubro agrícola solo con cultivos bajos. Los parrones que se aprecian desde el cerro son precisamente de esa época, es decir, hace treinta y un años. “En ese entonces yo estudiaba en La Serena y venía al fundo solo para las vacaciones. Cuando egresé del colegio Seminario Conciliar, estudié dos años ingeniería civil en la ULS, pero la verdad, no era lo mío. Decidí venirme a vivir al campo y ¡me encantó! Opté entonces, por estudiar, al año siguiente, administración agrícola”, recuerda Jaime.

 

EL GRAN CAPITAL DE EL CARMEN

 

Durante el recorrido, Jaime comenta que además de la extensión original de El Carmen, se han sumado mil hectáreas más, de las cuales ciento sesenta hectáreas tienen plantaciones. El crecimiento sostenido de El Carmen no solo se debe a las bondades de esta tierra, pues el capital humano es una de sus grandes virtudes.

 

En la década del ochenta tu trabajo debió ser muy distinto a lo que es hoy

¡Absolutamente! En esos años hacía seis viajes desde el fundo a Coquimbo, porque llevaba los palets de a uno hasta el frigorífico. El camino era de tierra y me lo pasaba todo el día arriba de la camioneta. Mi padre partió con siete hectáreas y con ocho trabajadores, incluso varios de ellos aún trabajan conmigo ¡Imagínate! Treinta y un años trabajando con la familia. Conozco sus vidas, a sus hijos, a sus esposas. Es que prácticamente nos criamos juntos y nos tenemos mucho cariño.

 

Han formado un gran equipo de trabajo

Mi padre era muy humano. No le importaba mucho la plata, le preocupaba la gente, sus trabajadores, que fuesen felices y no deberle dinero a nadie. Así vivía tranquilo y esa era su filosofía.

 

¿Y la tuya?

Es bien similar, pero tengo claro que, hoy, el endeudamiento es una cuestión fundamental. No podríamos crecer… Ahora, en lo personal, veinte o treinta millones más o menos en el año, me dan exactamente lo mismo. Hace un par de años viajo por una semana con mi equipo de trabajo más cercano. Irme a Cartagena de Indias o a Cancún con los trabajadores me hace mucho más feliz que repartirme con mi madre y mi hermana veinte millones más.

 

Eso es retribuir, fidelizar…

Es tener ganas de hacer las cosas y mi padre siempre fue muy preocupado en eso. Él era profesor y a varios les enseñó a leer, a firmar… esa era su realización y eso, hoy, es el gran capital de El Carmen. Actualmente son ochenta personas las que trabajan aquí y los contratistas son entre cuarenta y cincuenta personas. En el tiempo de la cosecha de la uva puede aumentar a treinta trabajadores más.

 

PRODUCTO ESTRELLA

 

Ya en la zona de las mandarinas —una superficie que alcanza las tres hectáreas— las cuadrillas de trabajadoras se pierden entre los árboles y con tijeras en mano van cosechando la fruta que se irá a Estados Unidos, su principal mercado. “Este campo es el más nuevo. Tiene cerca de cinco años y es el más importante porque son cien hectáreas en total. Como proyecto, esperamos seguir plantando más mandarinas, más nueces y más paltas”, comenta Jaime.

 

¿Qué particularidad tienen estas mandarinas?

Es una variedad que se cosecha full color, es decir, no se introducen en cámaras. Además se dejan un día en los bins porque si se mueven se manchan. La cosecha dura siete días, es un proceso rápido y ya, en agosto, la fruta debiera estar en Estados Unidos.

 

¿Y en el caso de las nueces y las paltas?

La cosecha de nueces fue en abril. Ahora estamos podando y preparando los nogales para una nueva temporada. Normalmente terminamos nuestro trabajo con las uvas y junto con ello estamos cosechando nueces y uva para pisco. En mayo y en junio no tenemos cosecha y en julio partimos con las mandarinas. Luego, seguimos hasta septiembre con la cosecha de la palta Hass. Esta se va en un noventa y cinco por ciento a China y el otro cinco por ciento a Estados Unidos. La producción total de palta es de ochocientos mil kilos al año.

 

¿Y el producto estrella de El Carmen es la uva moscatel?

Somos el principal productor de uva moscatel del país y su destino es el mercado europeo y asiático. Nuestra producción total de uva es de ciento cuarenta mil cajas al año, porque también tenemos Red Globe y Crimson. En el caso de la uva rosada, nuestra producción bordea las cuarenta mil cajas.

 

PREMIO ESI 2016

 

El año pasado, la Mutual de Seguridad otorgó a Jaime el Premio Empresa Socialmente Inclusiva (ESI). Una razón más que lo hace sentirse orgulloso por la manera de hacer las cosas. “Este premio es muy importante y, sin duda, es un reconocimiento a una idea que se gestó hace muchos años, en relación a la contratación de personas en situación de discapacidad. Incorporamos a dos trabajadores y apostamos por la inclusión laboral. Sabíamos que no era una situación fácil, pero veíamos la necesidad y las ganas que tenían de trabajar. Firmamos un convenio de cooperación con la Mutual y el SENADIS y fuimos la única empresa del país en recibir este premio”, relata Jaime.

 

¿Y como ha sido esta experiencia?

Muy satisfactoria, porque significa oportunidad, integración, desarrollo personal y una serie de atributos que reflejan nuestra intención como empresa. Es un aprendizaje para todos, por eso también hacemos tanto hincapié con la seguridad y el autocuidado de nuestros trabajadores. Lo que más me preocupa es que ellos estén bien, que hagan bien su trabajo…

 

En términos empresariales, El Carmen no se detiene…

¡No! esto no para… en el año 2000 formamos con un grupo de socios una exportadora para poder negociar, vender y manejar la fruta. También creamos un frigorífico con una inversión de seis mil millones de pesos. En eso estamos trabajando ahora. No fue fácil tomar esta decisión, pero El Carmen sigue creciendo y esperamos llegar a doscientas hectáreas plantadas.

 

¿Piensas innovar en otra línea de negocios?

Siempre se me ocurren cosas. Estoy metido en otro negocio con un amigo que trae carros de arrastre desde Estados Unidos. Ahora, en la agricultura siempre hay que estar y no puedo descuidarme con otras empresas que me ocupen mucho tiempo.

 

SUS PILARES

 

¿Te gustaría que tus hijos siguieran con la empresa?

Gerardo, el mayor, estudia ingeniería comercial y siempre ha manifestado que le gusta el campo, tal vez él podría seguir con la empresa. Después viene Tomás. Llegó de Estados Unidos hace poco y tiene que retomar el colegio. La Isidora tiene dieciséis años, está muy chica como para saber lo que quiere hacer de su vida. Si ellos algún día deciden dedicarse al campo ¡bien! Pero me gustaría que antes de eso se desarrollasen en otras empresas.

 

¿Te sientes exitoso?

Me siento realizado y hay muchas cosas que me hacen feliz. Me gusta la plata, pero más me gusta lo que el dinero permite solucionar. Si un trabajador me dice que no pudo llevar a su hijo al doctor porque no tiene plata, ¡lo asesino! Si no puede comprar un bono ¡yo se lo compro! Si para eso es la plata, para solucionar lo que el otro no puede.

 

¿Y te sientes un empresario atípico por eso?

¡Capaz que sea así! ¡No sé! Para mí es normal, siento que es lo que se debe hacer. Si el negocio te da, hay que ayudar como sea.

 

¿Dedicas tiempo para disfrutar?

¡Mucho! Me encantan las motos y dedico harto tiempo a los amigos y a la familia. Viajo bastante con mis niños… es que yo siempre digo: “si te levantas temprano, trabajas desde la mañana hasta la noche y eres honrado ¡no tiene por qué irte mal! Al contrario, Dios te premia y hay que disfrutar cada minuto de la vida.

 

¿Cuál es la clave para emprender?

Si eres bueno en lo que sea, siempre te vas a destacar. Es importante confiar en uno y en los demás. No se puede estar en todas, por eso dejo ser a mis trabajadores y confío en que lo están haciendo bien. Mi padre siempre me decía “en el atardecer de tu vida te juzgarán en el amor” y así es, lo que hagas o no hagas siempre te van a examinar al final de tus días.

 

En nuestro último recorrido, antes de emprender el regreso, una capilla sobresale en medio de una hilera de floridas plantas de aloe vera y arbustos. Desde su interior, la vista es privilegiada y la paz del lugar, sobrecogedora. “En la casa original existía un oratorio. Era una pequeña capilla con la imagen de la Virgen del Carmen, por eso este lugar recibe su nombre. Hace ya varios años, la reconstruimos y por lo menos una vez al mes hacemos misa con nuestros trabajadores”.

 

¿Es una manera de agradecer?

Es súper importante dar gracias a Dios por las cosas buenas que te pasan. Esto no es solo trabajo y suerte. Dios es el socio más power que tengo. Don Guillermo Prohens, el padre de mi cuñado, siempre decía: “los fundos son de Dios. Él te los da y si tú los trabajas y haces las cosas de buena manera te irá bien, pero si crees que el fundo es tuyo y haces lo que quieres ¡no resulta!”. En definitiva, por ahí va la cosa y esa siempre ha sido mi intención.

 

“En 1986, recuperamos lo que era El Carmen original, es decir, compramos el último pedazo de las tierras que datan de 1912”.

“Irme a Cartagena de Indias o a Cancún con los trabajadores me hace mucho más feliz que repartirme con mi madre y mi hermana veinte millones más”.

“Nuestra producción total de uva es de ciento cuarenta mil cajas al año, porque también tenemos Red Globe y Crimson. En el caso de la uva rosada, nuestra producción bordea las cuarenta mil cajas”.

“Si un trabajador me dice que no pudo llevar a su hijo al doctor porque no tiene plata, ¡lo asesino! Si no puede comprar un bono ¡yo se lo compro!”.

“Es súper importante dar gracias a Dios por las cosas buenas que te pasan. Esto no es solo trabajo y suerte. Dios es el socio más power que tengo”.

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