Tell Magazine

Columnas » Pilar Sordo

EDICIÓN | Octubre 2017

Miedo al envejecimiento

Pilar Sordo
Miedo al envejecimiento

A todas nos ha pasado que cuando se anuncia un cumpleaños parece que fuera una tragedia en vez de una fiesta. Las velas ya no están en los pasteles y las mujeres mentimos en la edad como un signo de coquetería. Muchas veces lo asumimos como un piropo cuando nos dicen que nos vemos más jóvenes y nada parece tener sentido.

Yo tengo cincuenta y un años y me ha costado mucho llegar a ellos, con dolores y alegrías; si me dicen que parezco de cuarenta y cinco me parece una falta de respeto que me resten seis años de caminata. Quiero que me vean de cincuenta y uno y me siento bien con ellos.

Sin duda, algo nos pasa con el cumplir años. Por un lado, hay una idealización de la juventud como la única etapa de la vida donde pasan cosas buenas, pues se asume que en ella hay éxito, belleza, dinero y todo eso pareciera que se va perdiendo con el paso de tiempo. Por otro lado, está el temor a la muerte, la única certeza que tenemos y para lo único que no estamos preparados.

Es muy contrastante ver cómo algunos países asocian la vejez a sabiduría, tiempo libre y poder disfrutar de la naturaleza y de los afectos; y hay otros en América Latina que lo asocian a la pobreza, la soledad y la enfermedad. Parece que no sabemos vivir el presente. Si hoy viviéramos tranquilos, amando a los que amamos y cuidando a los que tenemos que cuidar, mañana, cuando estemos viejos, seremos cuidados. Parece que nos cuesta mucho entender el flujo de la vida, donde todo lo que sale de uno vuelve a uno de la misma forma.

Si yo doy lo mejor de mí, recibiré cosas buenas, y al revés también, pero nos cuesta entender eso.

Disfrutar del paso de los años es nuestra responsabilidad y tenemos que ponerle mucha vida y sueños para envejecer de manera linda.

En la investigación del libro No quiero envejecer, se probaba que la vejez se produce cuando los recuerdos superan a los proyectos. Mientras haya proyectos, no me quede pegada en el pasado y esté en movimiento, la vejez será de mejor calidad y con mejor salud.

Cuando éramos niños nos preguntaban qué queríamos ser cuando grandes. Ahora en la adultez tenemos que preguntarnos qué tipo “de vieja” queremos ser y desde ahí planificar cómo hacerlo para cumplir esos sueños. Envejecer es inevitable y ojalá todas lleguemos a viejas, porque si no tendríamos que aceptar que nos vamos a morir antes y yo quiero ser llamada abuela y poder envejecer cumpliendo sueños hasta el último día.

Las invito a preguntarse “qué vieja quieren ser” y qué van a hacer para cumplir sus sueños. Pregúntense donde quieren envejecer, con quién, haciendo qué, porque eso va a determinar lo que tendrán que hacer hoy para ir por más en la vida.

Acuérdense que no hay que quedarse pegado en los recuerdos y siempre hay que tener algún proyecto, da lo mismo si es grande o pequeño, lo importante es avanzar cumpliendo sueños todos los días. Las invito a envejecer, lindas y sanas, disfrutando de cada detalle y, sobre todo, de los afectos.

 

Otras Columnas

» Ver todas las Columnas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación7+3+9   =