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EDICIÓN | Septiembre 2017

Un deporte hecho arte

Luis Álvarez, maestro de esgrima
Un deporte hecho arte

Durante el último trimestre la esgrima antofagastina logró más de una veintena de medallas. En los torneos de Islas Vírgenes y Curitiba los exponentes de florete y espada nortinos estuvieron presentes en la mayoría de los podios, luciéndose tanto por su destreza, como por el apoyo incondicional de la comitiva que los acompaña donde vayan. Detrás de los triunfos obtenidos, está Luis, el maestro que dedica su vida a trabajar por futuros campeones. Y lo está consiguiendo.

Por Claudia Zazzali C. / Fotografías Rodrigo Herrera

Llegó a mediados de los setenta, cuando fue asignado a la Unidad Antiaérea del Regimiento Blindado, donde casi sin darse cuenta, fue adquiriendo las herramientas que hoy lo convierten en uno de los Maestros de Esgrima más exitosos del país.

Primero, Luis Álvarez hizo cursos de combate y docencia que derivaron en obtener el título de Profesor de Educación Física reconocido como Ministerio de Educación en 1989. Luego, en 1991, realizó el Segundo Curso de Maestros de Esgrima en conjunto entre la Escuela de Educación Física de Santiago y la Federación Chilena de Esgrima. El primero se había impartido en 1958.

“Después de estar más de un año y medio internados, egresamos doce a nivel nacional y desde ese mismo momento decidí que la esgrima sería parte de mi vida y no simplemente una disciplina deportiva”, declara el maestro.

Por eso, entre los años 1991 y 1994 comenzó un proyecto en The Antofagasta British School: una academia donde dictaba clases los sábados. Una vez que salió a retiro de su institución, “profesionalizó” a sus alumnos y los entrenamientos comenzaron a ser de lunes a lunes.

“Cuando presenté los primeros proyectos de academia, en varios colegios no tuve respuesta. El que aceptó fue el British School, cuando era rector Isidoro Zambrano. A él le llamó mucho la atención la idea, por todo lo que está relacionado con el deporte. Entonces se formó la Academia de Esgrima con doce niños. En la actualidad, en Antofagasta hay más de ochenta y cinco niños haciendo esgrima y durante este tiempo hemos tenido campeones sudamericanos, campeones panamericanos y, desde hace seis años, nadie nos ha quitado el título de Campeón Nacional de las Ligas Escolares”, nos cuenta orgulloso.

¿Cómo ha vivido la evolución de este deporte?

Ha sido muy satisfactorio porque cada vez se difunde más y más esta disciplina. Desde hace trece años también hago las clases en el Colegio San Luis. De hecho, en los recientes panamericanos una de las medallas se la llevó un alumno del San Luis. Las otras tres que obtuvimos se quedaron acá, en el Colegio British.

¿Siempre se sintió aficionado a los deportes?

Es que me acerqué a los deportes siendo joven, pero no tenía ninguna inclinación por alguno en particular. La esgrima llegó a mi vida sin preguntar y para quedarse.

¿Qué es lo más satisfactorio que le ha entregado este deporte?

Lo que pasa es que la esgrima, aparte de ser una disciplina muy bonita, en la ciudad de Antofagasta no se conocía. En el ejército, algunos fuimos seleccionados para entrenar, pero tampoco teníamos un equipo consolidado. A pesar de eso, logramos triunfos a nivel internacional, alcanzando títulos importantísimos interescuelas, de los que se sabía poco y nada. De hecho, cuando empecé en los colegios no pensé que nos iba a ir tan bien como hasta ahora, porque los primeros años para mi fueron en blanco: 0 medalla. Pero desde hace seis años que estamos ganando medallas. ¡Hasta se nos ha hecho una mala costumbre! Hoy, cuando no logramos estar en el podio, es una frustración muy grande.

¿Cómo son los entrenamientos?

El entrenamiento es de lunes a sábado, pero aparte de eso seguimos en las tardes, de las ocho de la noche hasta pasadas las nueve. Los niños son muy disciplinados, y no es que yo les imponga una enseñanza rígida por el hecho de haber sido militar, sino que ellos se toman las prácticas muy en serio. De todas maneras mi personalidad también aporta porque para mí los compromisos se cumplen a cabalidad. Por eso soy exigente con los horarios y las responsabilidades que se asumen. En ese sentido, además tengo la suerte de que los apoderados confían en lo que les entrego a sus hijos. Siempre que les planteo un proyecto, lo toman como propio, y hasta el momento me han apoyado mucho.

¿Por qué cree que se genera tanto compromiso de parte de todos?

Porque se han dado cuenta de que todo logro requiere un trabajo concienzudo, de que nada es casualidad.

EXIGENCIAS

Luis Álvarez ha ido perfeccionándose más en el arte de la esgrima, pero, a la vez, en la magia de hacer clases. Es ninja tercer dan, representante del Ninjutsu Dokyokan y, además, instructor autorizado y reconocido por el Ministerio de Defensa. Con esto podría, incluso, tener una escuela para adultos, pero lo que le apasiona es el trabajo con niños y niñas, pues siente que a través del deporte pueden abrirse nuevos caminos para el éxito.

“Junto a mi familia, la esgrima es fundamental para mí. Por eso siento que soy tan feliz en esta ciudad, donde formé mi vida, me casé, tengo cuatro hijos y cinco nietos que son mi adoración. Además, hacer clases es realmente reconfortante. Uno ve cómo los niños y las niñas trabajan y se esfuerzan por superarse a sí mismos, porque en general de eso se trata el deporte, de romper los propios límites”, afirma Luis.

¿Es posible hacer una rutina entre competencia y competencia?

Los viajes son pan de cada día para los seleccionados de esgrima, aunque todavía son los padres los que financian, a pesar de estar todos los competidores representando al país. Y es que las participaciones en los torneos internacionales son solo para quienes son parte de la selección nacional. Todos los años a nivel escolar hay un ranking que consta de ocho pruebas, de las cuales las cuatro primeras dan el puntaje para integrar la selección nacional. Una vez que se integra esta selección, los mejores lugares pueden ir a los sudamericanos o panamericanos.

¿Qué viajes han tenido este año?

Fuimos a las Islas Vírgenes y también a Curitiba. Esperamos seguir abriendo puertas, pues en el panamericano, a nivel nacional, se obtuvieron ocho medallas, de las cuales cinco eran de Antofagasta, a pesar de haber competido con países que entrenan de manera profesional a sus seleccionados.

¿Cuáles son sus proyecciones?

Seguir formando campeones. Tengo una alumna, Katina Proestakis, que tiene un futuro prometedor. Hoy se radicó en Estados Unidos y ya es número dieciséis del mundo. En ese mismo camino están Joaquín Bustos, Ignacio D’Acuña y Felipe Santibáñez, que son unas verdaderas estrellas, pero descubrieron este deporte acá, en Antofagasta. Ellos quieren llegar a los Juegos Olímpicos y yo confío absolutamente en sus capacidades. Ellos saben que todo es posible si trabajamos para conseguirlo.

 

 “Los niños son muy disciplinados, y no es que yo les imponga una enseñanza rígida por el hecho de haber sido militar, sino que ellos se toman las prácticas muy en serio”.

“Esperamos seguir abriendo puertas, pues en el panamericano, a nivel nacional, se obtuvieron ocho medallas, de las cuales cinco eran de Antofagasta, a pesar de haber competido con países que entrenan de manera profesional a sus seleccionados”.

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