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EDICIÓN | Septiembre 2017

DISCO DE ORO

Claudio Romero, lanzador de bala y disco
DISCO DE ORO

Ganó medalla de oro en el Mundial de Atletismo Sub 18, en Kenia, por lanzamiento de disco y seis días más tarde se coronó Campeón Panamericano sub 20 en Perú. Una proeza a la que seguramente este joven, que dio sus primeros pasos deportivos en el rugby, nos terminará acostumbrando. Ya ha roto todos los récords y piensa ir por más. 

por María Jesús Sáinz N. / Fotografía Andrea Barceló A.

Todo comenzó en Nairobi, Kenia, el pasado mes de julio, cuando Claudio Romero salió a competir por su categoría, sub18. Con un tiro de 64 metros, se subió a lo más alto del podio, recogió su medalla de oro y, tras cuarenta horas de viaje, se embarcó a Perú.

 

Quiso estar en el Panamericano Sub 20 que se celebraba en Trujillo, pese a no ser de su categoría. Ahí se enfrentaría a dos de los mejores lanzadores del momento, un estadounidense y un jamaiquino, que llegaron con marcas importantes. “No estaba muy bien al principio. Mi mejor tiro había sido de 57 metros, porque no sentía nada. Entonces dije ‘bueno, voy a salir a pelear el tercer lugar’. Me relajé, busqué las cosas que me había dicho mi entrenador, las exageré y lancé”.

 

¿Sentiste que habías lanzado como para romper récord chileno y conseguir oro?

Lancé y me encandiló el sol. No vi dónde cayó el disco, pero el entrenador que fue con nosotros estaba gritando detrás de mí. Salí del foso y había lanzado 62 metros.

 

Su marca fue de 62,09 metros, con un disco de un kilo 750 gramos, más pesado que con el que ganó en Kenia. “Yo no quedé conforme con la marca que hicimos en el mundial, a pesar del triunfo. El mérito más grande fue ganar el panamericano porque la categoría era más alta y el nivel increíble”.

 

Era dura la competencia…

Estaba el primero del mundo con 66 metros, y el segundo con 64, y le gané a los dos. Eran de categoría más alta que yo. Voy a competir contra ellos el próximo año en el Mundial sub 20, donde también pienso ganar.

 

 

 

LOS INICIOS

 

Es habitual ver a Claudio Romero entrenando cualquier día de la semana en la pista atlética de San Carlos de Apoquindo. Es un joven alto, de un metro noventa y cinco, de aspecto fuerte, sonriente, amistoso y un poco tímido.

 

Y aunque cualquiera podría pensar que el lanzamiento de disco es un deporte solitario, a él se le ve siempre acompañado. No sólo están a su lado su entrenador, Eduardo Sotomayor, y su preparador físico, José Luis Rencoret, sino que suele haber unas quince o veinte personas más. Claudio los llama su familia y son miembros de la rama de atletismo de la UC, con quienes ha formado equipo, porque para él es muy importante sentirse parte de un grupo. Tal vez sea este el motivo por el que Claudio comenzó su vida deportiva como jugador de rugby.

 

Desde los catorce años (hoy tiene diecisiete) solía destacarse en su colegio, Saint Gabriel, y en su club, Old Gabs, como segundo centro y segunda línea. “No era bueno para taclear. Era rápido y me gustaba hacer los tries”, recuerda.

 

¿Cómo llegaste al disco?

Por saltarme el entrenamiento físico, empecé a lanzar bala, porque los atletas no hacían físico. Entonces jugaba rugby la primera hora y la segunda hacía atletismo. Hasta que un verano le pedí a mi papá que me buscara una escuela de atletismo a ver si mejoraba, y la que más me gustó fue la de Universidad Católica, porque el ambiente es familiar, más sano y todos se conocen.

 

Y no lo dejaste más…

Me gustó. El sistema que utilizan acá es compatibilizar la bala y el disco. Después de un tiempo empecé a adaptarme a la técnica y comencé a mejorar con rapidez.

 

¿Y por qué bala y disco y no otras disciplinas?

Porque tienen un giro muy parecido. Jabalina es con carrera y martillo es un giro que es más difícil. Son cosas incompatibles. En cambio, la bala y disco se ayudan entre sí.

 

¿Cuándo te diste cuenta de que eras bueno?

Cuando empecé a ganar. En un principio estaba con el récord cadete de bala y tenía un amigo que tenía el de disco, y se suponía que él iba a ser el mejor. Hasta que un verano empecé a entrenar más y el disco empezó a ser muy fácil, empezó a salir más fluido, muy lejos, y entonces fui a la primera competencia que gané. Partí el año con 49 metros y terminé con 64.

 

¿Qué es lo que te gusta del lanzamiento?

Me gusta ganar torneos. Me gusta entrenar para esto. Hacer pesas. Todo ese mundo. Y me gusta lanzar. Me gusta el giro, me gusta cómo se ve cuando lo transmiten en la tele. Todo me gusta.

 

LAS PROYECCIONES

 

Luego de ganar estos dos títulos, a Claudio se le han acercado algunas empresas para ofrecerle auspicios. Las entrevistas, las fotos y la dimensión más mediática del deporte no le gustan especialmente, pero sabe que de aquí en más serán también parte importante de su desarrollo de carrera.

 

La decisión de ser deportista de alto rendimiento ya está tomada. Este año abandonó el colegio para dar exámenes libres y tener más horas disponible para entrenar. El próximo año en vez de dar la PSU va a rendir la prueba de ingreso en Estados Unidos, pues ya varias universidades le han ofrecidos becas.

 

El camino está trazado, la familia lo apoya a ojos cerrados y los objetivos están claros, porque este es un deporte longevo, donde la cumbre de rendimiento ronda los treinta años. Claudio sabe que tiene toda una carrera por delante.

 

¿Cuáles son tus proyecciones?

El récord mundial sub 20 es 70,16 y me quedan dos años para alcanzarlo. Y el récord mundial adulto es 74 con el otro disco. Mi sueño es ganar una medalla olímpica.

 

¿Qué esperas para los próximos Juegos Olímpicos?

Estar en la final, porque para entonces ya voy a competir como adulto. Esta olimpiada que viene va a ser la primera de adulto y todavía me quedan más de diez años para seguir creciendo.

 

¿Cuáles son tus mayores atributos? ¿Crees que el rugby te dio un carácter especial?

Me dio una forma física inicial, porque yo antes no hacía deporte, era gordito. El rugby me introdujo mucho más al mundo de la vida de un deportista. Salir menos, porque lo pasas bien con tu equipo. Es una familia con los mismos intereses que tú.

 

El rugby es un deporte de equipo. ¿Cómo vives eso en el atletismo?

Lo siento igual. Acá si te va mal, todos te tiran para arriba. Si te van bien, lo mismo. No hay ninguna presión de la gente que está contigo. Sólo apoyo.

 

¿Extrañas el rugby?

Claro, en un principio no quería dejar al equipo, pero el entrenador me dijo que si de verdad quería mejorar, tenía que dejarlo. Al principio, entrenaba dos veces a la semana y el resto jugaba rugby, entonces al optar perdí el equipo, pero entré a otra familia. No es un deporte solitario. Mucha gente viaja contigo y tienes muchas cosas en común con ellos. 

 

“Me gusta ganar torneos. Me gusta entrenar para esto. Hacer pesas. Todo ese mundo. Y me gusta lanzar. Me gusta el giro, me gusta cómo se ve cuando lo transmiten en la tele. Todo me gusta”.

“Yo no quedé conforme con la marca que hicimos en el mundial, a pesar del triunfo. El mérito más grande fue ganar el panamericano porque la categoría era más alta y el nivel increíble”.

“El récord mundial sub 20 es 70,16 y me quedan dos años para alcanzarlo. Y el récord mundial adulto es 74 con el otro disco. Mi sueño es ganar una medalla olímpica”.

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