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EDICIÓN | Septiembre 2017

Vocación de Servicio

Rosario Pérez Izquierdo
Vocación de Servicio

Su pasión por el servicio público la motivaron a dejar su trabajo de escritorio y salir a las calles con la convicción de que se puede volver a confiar en la política. Pero la repentina enfermedad de sus padres, y la reciente muerte de su madre, al cierre de esta edición, la hicieron replantear su campaña, la cual está enfocada en hacer la lucha de ellos en su propia batalla. 

“No estoy ni ahí con las elecciones”, “No le creo nada a los políticos”, “Para qué voy a votar si siempre salen los mismos”, son algunas de las quejas que constantemente escuchamos por el descontento popular que ha ido aumentando en los últimos años. Esta fue una de las tantas inquietudes que motivaron a la periodista Rosario Pérez Izquierdo para dejar la comodidad de un trabajo tradicional y meterse en el mundo político, primero como candidata a concejal y, ahora, como diputada de Renovación Nacional por la V Costa.

Rosario es viñamarina y sus padres, Joaquín Pérez y Rosario Izquierdo, siempre fueron muy conocidos y queridos en la zona. Es la mayor de cuatro hermanos y cuando estaba en octavo básico llegó con su familia a vivir a Reñaca. Estudió en las Monjas Inglesas, un colegio que para ella significó sus primeros acercamientos con la pastoral, más tarde, periodismo en la Universidad Viña del Mar y posteriormente realizó un magíster en comunicaciones en la PUCV, como dice ella, “siempre con el bichito de lo social”.

Trabajó en El Mercurio de Valparaíso y en el Colegio Mackay, pero fue otro lugar el que marcó su destino. “Toda mi vida he trabajado en el Congreso, con diputados y senadores tanto de la UDI, como de RN. Tengo mucha experiencia parlamentaria en el manejo del Congreso, las negociaciones de pasillo y las comunicaciones, por supuesto”.

¿Cómo nace esta inquietud por el servicio público?

Siempre lo tuve, porque en mi colegio se nos incentivaba mucho la ayuda social. Pero en mi trayectoria profesional fui viendo el trabajo de los parlamentarios y me interesó conocerlo de cerca. Entonces, el senador Francisco Chahuán me invitó a trabajar con su equipo. Me motivó su vocación de servicio y me di cuenta de que el servicio público me llenaba el alma.

¿Qué gatilló tu candidatura?

Me robaron el auto en la puerta de mi casa. En ese momento sentí que la delincuencia me tenía acorralada. Los delincuentes entran y salen como si nada de la cárcel. Entonces organicé mi cuadra; a través de WhatsApp y con los vecinos empezamos a hacer toda una campaña en Jardín del Mar. Creamos jefes de calle y un sistema efectivo. Eso me hizo el clic, era hora de salir a la calle, con un proyecto de seguridad, valores y familia.

¿Por qué ahora, en un momento en que la política está tan desprestigiada?

La gente perdió la confianza, y me pregunté: ¿si no hago algo, quién lo va a hacer? Es mucho más fácil para mí quedarme en mi casa, en mi lugar de confort. Es un desafío súper sacrificado, del cual tuve dudas y miedos, pero sentí que la vida me estaba dando un propósito. Creo que siempre en las crisis se abre una oportunidad e intuyo que va a ocurrir un fenómeno, porque la gente está tan molesta que volverá a votar.

¿Cuáles son los costos familiares?

Soy separada, actualmente estoy en pareja, pero mis hijos ya son grandes —Jorge (20), Rosario (17) y Rodrigo (15)—, y tengo la suerte de “haber hecho la pega bien” (ríe), porque les va súper bien en el colegio, no me traen mayores problemas. Entonces me permite tener más tiempo libre y disponible para poder dedicarme a esto. Hay amigas que creen que estoy loca, que no saben cómo lo hago, pero aunque termino muy cansada, al final del día estoy contenta.

 

CARRERA POLÍTICA

Rosario busca ser diputada por el Distrito 7, que incluye Valparaíso, Juan Fernández, Isla de Pascua, Viña del Mar, Concón, San Antonio, Santo Domingo, Cartagena, El Tabo, El Quisco, Algarrobo y Casablanca, pero previamente ya había tenido una campaña como concejal. “Aunque no gané, siento que me fue muy bien, pues fue una campaña corta, donde partí de cero. Saqué dos mil votos en Viña en un mes, en una comuna muy competitiva y dentro de las primeras mayorías. Por eso hoy continúo con el mismo equipo, con quien llevo trabajando más de un año”.

Uno de los temas que recalca es que no tiene compromisos con nadie y que su campaña ha sido muy austera, a pulso y con más corazón que dinero. Además, se define como una mujer luchadora, valiente y sin pelos en la lengua.

¿Cómo es el día a día de un candidato?

Agotador y demandante, salgo muy temprano de casa y vuelvo muy tarde. Hay que relacionarse con muchos líderes de opinión. Lo que se hace es una red de contactos de las distintas comunas, con clubes deportivos, dueñas de casa, iglesias, empresarios, etc. Así vas recorriendo puerta a puerta, pero hay que equilibrar, no te puedes concentrar en un lugar en desmedro de otro.

Tu apuesta es renovar rostros…

Hay que cambiar a los que lo hacen mal, por eso voy a apoyar el proyecto de ley que limita la reelección indefinida. Para eso hay que votar en noviembre y no esperar cuatro años más reclamando. Por otro lado, hay muchos candidatos que vienen de afuera a instalarse en la zona, lo que se llama “turismo político”. Hoy la gente no quiere que personas que viven en Santiago decidan temas regionales. Para interpretar los intereses locales hay que vivir en el lugar, tener a los hijos en el colegio, ir al supermercado, conocer al quiosquero, subirse a la micro.

¿Cuál es tu aporte desde tu rol de periodista?

Es una ventaja tremenda, porque las comunicaciones son un arma potente. Primero en el contacto con la gente y también ocupar las redes sociales de manera atractiva, para llegar a los distintos públicos.

 

LEY DE CUOTAS

Aunque no es partidaria de la Ley de Cuotas —que obliga a los partidos políticos a presentar un mínimo de cuarenta por ciento de mujeres—, pues cree que hay que ganarse los puestos por mérito, sí está de acuerdo con que en Chile se necesitaba este empujón, ya que en todas las cúpulas políticas los que deciden son hombres. “No es fácil el mundo político y a las mujeres nos cuesta el doble, porque tenemos que cumplir múltiples roles. Tenemos mayor sensibilidad en temas de familia, hijos, valores, etc. Pero eso no quiere decir que seamos mejores o peores, somos distintas, y debemos ser un aporte en el parlamento”.

¿A qué mujeres admiras en la política?

No quiero casarme con un nombre, pero he admirado mucho a algunas mujeres con las que he trabajado. Hoy dentro de RN hay figuras muy potentes, jóvenes como Paulina Núñez y Marcela Sabat, que están haciendo un trabajo enorme para incorporar nuevas  parlamentarias.

¿Y a quiénes sacarías del Congreso?

Al movimiento estudiantil que entró con jóvenes como Camila Vallejos y Giorgio Jackson, pues no han logrado representar fielmente a las personas y hacer cambios en las políticas que tanto reclamaban en la calle.

¿Estás de acuerdo con la dieta parlamentaria?

Lo más popular es decir que hay que bajarle el sueldo a los parlamentarios, pero no estoy de acuerdo con hacerlo. Entiendo que hay mucho descontento, pero ese dinero va destinado a determinados ítems, no toda va al bolsillo del parlamentario. Hay una contraloría, un consejo resolutivo que revisa cada boleta y contrato.

¿Qué opinas de las multas por ausencias?

Se debe aplicar una multa mayor para que les duela al bolsillo, como a todo chileno cuando falta a la pega y se lo descuentan. Si bien, constitucionalmente, no se les puede despedir, el momento de evaluar a los parlamentarios es en las elecciones. Si no ha asistido, no ha estado en la región, ni ha ido a las sesiones, escojamos a otras personas.

 

VALORES Y FAMILIA

¿Cómo recibiste la ley de aborto por tres causales? ¿Y cuál es tu postura como mamá de una adolescente?

Estoy en contra del aborto, creo que es un tema súper delicado y discutible. La primera causal, cuando está en riesgo la madre, hoy no es aborto, pues pasa a ser terapéutico. En el segundo, por violación, soy partidaria de defender la vida siempre, aunque en un caso extremo fuese mi propia hija. Es fundamental prestarle acompañamiento a esa mujer desde el primer momento, que denuncie y si no quiere criarlo, para eso existe la adopción. Entiendo el dolor y respeto a las personas que después del acompañamiento deciden abortar, pero no soy partidaria de aplicarlo. Así como yo respeto, pido lo mismo para quienes creemos en la vida. Espero que la ley se aplique como corresponde y no de pie para el aborto libre, que es el miedo que existe.

Como está hoy el SENAME ¿no es un peor futuro para esos niños?

El SENAME se tiene que reestructurar y hay una investigación en curso, hay que fiscalizar y sacar a los operadores políticos, hay que profesionalizarlo y colocar a personas capacitadas que se hagan cargo de esos niños que no tienen cuidado y que el Estado debe proteger. En ese sentido hay que aplicar todo el rigor de la ley para castigar todo tipo de abusos. Por otro lado hay mucha gente que no puede tener hijos, quieren adoptar y no pueden por tanta burocracia que les impide hacerlo.

¿Qué opinas del proyecto de ley de la adopción homoparental y del matrimonio igualitario?

No soy partidaria, porque el matrimonio es entre un hombre y una mujer. El matrimonio igualitario creo que está de más, porque hay un acuerdo de unión civil que está perfectamente establecido en derechos y obligaciones. Sobre la adopción homoparental tampoco estoy de acuerdo, porque siempre se tiene que velar por el bien superior del niño, por sobre el derecho de ser padre. Se debe escoger a una pareja que tenga las condiciones para educar y criar en un ambiente propicio.

¿Cómo la religión te ha ayudado a afrontar tu campaña?

Estoy viviendo un momento muy delicado. La verdad es que ser una persona cristiana y de fe me ha ayudado mucho en la parte espiritual, porque creo que Dios me mandó un desafío. A mis papás les detectaron cáncer, casi al mismo tiempo y de manera repentina, y mi madre, lamentablemente, se agravó y acaba de fallecer. Me cuestioné mucho qué hacía en campaña y mis papás enfermos… la fui a ver antes de morir y le dije que si ella quería lo dejaba todo, pero me hizo prometerle que iba a seguir en campaña y que no iba a decaer, pues siempre animó mi vocación de servicio que ella también tenía. Esto es muy fuerte para mí, pero tengo que transformar esta pena en una fortaleza… Transformar la lucha y fuerza de ambos en la mía, porque la salud en Chile también es un tema importante.

¿Qué medidas concretas cambiarías en salud?

Por fortuna, mis padres tenían un seguro que ha permitido cubrir los gastos, pero sin eso, seguramente todo hubiera sido diferente. Es una ventaja que pudimos tener como familia, pero no así otras personas. El Estado debe invertir en más recursos para las enfermedades catastróficas y permitirle a la gente cubrir tratamientos que son carísimos. O aplicar un seguro que sea de fácil acceso masivo para que puedan enfrentar una situación de esta magnitud.

 

“La gente perdió la confianza, y me pregunté: ¿si no hago algo, quién lo va a hacer? Es mucho más fácil para mí quedarme en mi casa, en mi lugar de confort. Es un desafío súper sacrificado, del cual tuve dudas y miedos, pero sentí que la vida me estaba dando un propósito”.   

“Hay muchos candidatos que vienen de afuera a instalarse en la zona, lo que se llama “turismo político”. Hoy la gente no quiere que personas que viven en Santiago decidan temas regionales. Para interpretar los intereses locales hay que vivir en el lugar, tener a los hijos en el colegio, ir al supermercado, conocer al quiosquero, subirse a la micro”.

“No es fácil el mundo político y a las mujeres nos cuesta el doble, porque tenemos que cumplir múltiples roles. Tenemos mayor sensibilidad en temas de familia, hijos, valores, etc. Pero eso no quiere decir que seamos mejores o peores, somos distintas, y debemos ser un aporte en el parlamento”.

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