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EDICIÓN | Agosto 2017

ADN Power

Maritza Korlaet
ADN Power

Su personalidad metódica y comprometida, ha sido el principal eje de su vida. Después de estudiar Ingeniería Comercial, volvió a Antofagasta, donde están sus raíces, para hacerse cargo de lo que hoy es una de las cadenas de hoteles más importantes de la Región. Así, continuó la tradición familiar de asumir los proyectos con entrega y pasión, tal como lo hicieron sus predecesores.

Por Claudia Zazzali C. / Fotografías Rodrigo Herrera

Su vida es un continuo correr. Sus hijos, su familia y su trabajo la mantienen alerta 24/7, siempre conectada y atenta, pero sin perder la sonrisa.

Maritza Korlaet es la Gerente de Hoteles Alto del Sol, una cadena familiar que administra junto a su hermano Dinko  y su prima Camila. Pero además, y como prioridad número uno es madre de dos niños que son su vida y también es esposa, hija, hermana. Es que la relación entre negocios y familia que tiene Maritza no se puede dividir.

Nació en la familia Korlaet, quienes fueron por décadas dueños de los supermercados que llevaron su nombre y donde su padre y sus tíos trabajaban de sol a sol. Para todo antofagastino era muy normal encontrarse con los propios dueños paseando por los pasillos de los locales, supervisando que todo estuviera impecable.

Por eso para ella no es nada extraño que los almuerzos familiares sean algo así como “reuniones de negocios”.

¿Cómo fue el vuelco de los supermercados a los hoteles?

En un momento se tomó la decisión familiar de aprovechar una oportunidad y vendimos los supermercados. Ese mismo año se abrió la posibilidad de adquirir un edificio que estaba justo al frente de uno de los locales más recordados, conocido como La Manzana. En ese momento había un boom en el tema hotelero, muy ligado con un auge de la minería. Pensamos que era un buen proyecto y nos embarcamos.

¿Pero tenían alguna noción sobre el tema?

No teníamos mucha idea de este rubro. Llegó el momento de definir funciones y en una decisión bastante sui generis, todos asumieron que siendo mujer y con mi profesión yo era la más apropiada. Me dijeron “Maritza, quedas a cargo” y tuve que asumir: la decoración, el estilo, la contratación del equipo, todo. Tomé el cargo de gerente y nos pusimos de cabeza a hacer que funcionara… ¡y funcionó!

Fue como una especie de distribución natural de roles…

Es que todos estábamos involucrados en los supermercados, así que fuimos reinventándonos también en lo profesional.  Algunos se quedaron en la parte inmobiliaria, otros relacionados a proyectos y fondos de inversión y yo era la que tenía el perfil más ad hoc a este rubro de la hotelería. Siempre he sido perfeccionista, me gusta mucho la decoración, siempre he tenido muy a flor de piel la vocación de servicio que también es herencia familiar, sumada a que mi profesión me da las herramientas para desempeñarme en distintos rubros.

¿Fue muy grande el desafío?

El hotel se abrió para una Exponor con 100% de ocupación. Fue una aventura bien movida y desafiante, de la que salimos triunfantes. Justo  al siguiente año abrimos el Hotel Costanera y se sumó al equipo mi prima Camila, que había terminado de estudiar Ingeniería en Administración de Empresas y  Gastronomía y le pedí que me apoyara mientras yo tenía un viaje programado. Después de volver, decidimos quedarnos trabajando juntas. Luego de eso, abrimos tres hoteles en tres años y nos empezamos a consolidar como cadena hotelera cuya base en un excelente equipo de trabajo. El área de servicio es un área compleja, donde cuesta conseguir personas que se adapten a lo que queremos entregar, hay mucha rotación y muchos emigran a otras industrias, pero logramos establecernos e integrar un buen equipo y todo salió bien, como esperábamos.

¿Cuándo decidieron instalarse en Mejillones?

En Mejillones teníamos un terreno previsto para un supermercado, pero dado el vuelco de nuestros negocios y al ver que allí se concentraba una gran cantidad de proyectos industriales, por lo que muchos ejecutivos debían ir y venir desde ese puerto hasta Antofagasta decidimos incursionar con un hotel que al principio sería más bien de corte ejecutivo. Pero con el tiempo nos fuimos entusiasmando, agregando servicios y poco a poco logramos un concepto más sofisticado que fue muy bien aceptado.

¿Enfatizaron también en el turismo?

Es que es uno de los valores más importantes de Mejillones. Su entorno natural es precioso, tiene muy lindas playas y por eso incentivamos a los visitantes que se den tiempo de recorrer, tenemos bicicletas disponibles y mucha información sobre tours que son realizados por gente local. Luego de ese primer hotel, buscamos expandirnos y construimos un segundo hotel en un terreno muy central, donde proponemos rescatar la vida urbana y tranquila de este importante puerto, mediante una fachada permeable a la Plaza de Armas de Mejillones, con un hermoso restaurant y cafetería generando  un lugar rico y amigable.

 TODO TERRENO

¿Cómo ha sido para ti asumir este rápido crecimiento que ha tenido la cadena?

Se va aprendiendo en el camino, pero nosotros somos bien cercanos con nuestro equipo de trabajo con quienes estamos muy conectados, pendientes de todo, coordinando bien de la mano con el equipo del hotel, sus gerentes y toda la experiencia del área administrativa, que viene con nosotros desde los supermercados. Creo que esa es la clave, pues nunca nos desconectamos y las personas que trabajan con nosotros saben que cuentan con la confianza y el apoyo, lo que se traduce en un grupo afiatado, que se potencia al máximo.

¿Crees que eso de estar pendientes del trabajo será parte de su herencia?

De todas maneras. Nosotros no dejamos a nuestro equipo solo y eso lo vi en mi papá: siempre involucrado, operativo, se paseaba por las bodegas, los locales. Él y mis tíos trabajaban codo a codo con el personal, lo que genera una conexión más allá del compromiso laboral.  

Durante este periodo tú también consolidaste tu familia ¿cómo ha sido esa combinación?

Estoy casada hace 9 años, tengo 2 hermosos hijos Mateo (7) y Lucas (5). En algunos momentos ha sido difícil porque el trabajo siempre es bien demandante, hay varias instancias importantes de los hijos que sin querer uno se pierde. Tuve un tema delicado de salud con mi hijo chico, lo que me tuvo fuera del trabajo por unos meses para estar ciento por ciento con él, que gracias a Dios está muy bien. También ha sido fundamental el apoyo de mi marido, con quien nos complementamos súper bien y a pesar de que él también siempre ha sido muy trabajador e involucrado en negocios, compartimos tareas y tiempos y logramos coordinarnos para compatibilizar el trabajo y la vida familiar. Es intenso, pero me hace muy feliz.

¿Cuáles son tus proyecciones?

En lo empresarial te puedo decir que estoy siempre atenta y comprometida a todos los desafíos que se me presentan en el camino. Siempre ligada a nuestra empresa familiar, nos preocupamos de generar negocios que contribuyan al desarrollo de esta Región que tanto nos ha entregado. Hoy estamos desarrollando proyectos inmobiliarios y  otras inversiones en energía eólica. En lo personal estoy viviendo un periodo muy rico ya que mis hijos ya están más grandes, por lo que es exquisito compartir con ellos, hacer panoramas juntos. Me gusta mucho la vida familiar, los almuerzos, celebraciones y viajes familiares.

¿Te irías de Antofagasta?

Estoy establecida en Antofagasta, teniendo una vida familiar que me acomoda perfecto. Encuentro que es una ciudad muy agradable para trabajar y al mismo tiempo para tener una vida familiar tranquila y segura, que hoy valoro mucho. No, no me iría.

 

“Nosotros no dejamos a nuestro equipo solo y eso lo vi en mi papá: siempre involucrado, operativo, se paseaba por las bodegas, los locales. Él y mis tíos estaban siempre trabajando codo a codo con el personal, lo que genera una conexión más allá del compromiso laboral”. 

“En Mejillones teníamos un terreno previsto para un supermercado, pero dado el vuelco de nuestros negocios y al ver que allí se concentraba una gran cantidad de proyectos industriales, decidimos incursionar con un hotel que al principio sería más bien de corte ejecutivo”.

“Siempre ligada a nuestra empresa familiar, nos preocupamos de generar negocios que contribuyan al desarrollo de esta Región que tanto nos ha entregado. Hoy estamos desarrollando proyectos inmobiliarios y  otras inversiones en energía eólica”.

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