Tell Magazine

Entrevistas » Deporte

EDICIÓN | Agosto 2017

Retorno a las pistas

Cristián Reyes, atleta
Retorno a las pistas

Con dos Juegos Olímpicos y un nivel descollante en las pruebas de velocidad, en su mejor momento le tocó luchar contra un cáncer que lo alejó del deporte. Pero ya está de vuelta, y ahora piensa en Tokio 2020.

Por Érico Soto M. / Fotografía Sonja San Martín D.

A toda velocidad. Tal como su desempeño en las pruebas atléticas en las que corre, la carrera en la vida de Cristián Reyes ha debido sortear obstáculos para ponerse de pie rápidamente, entre ellos el más difícil de todos: un cáncer testicular. Una complicación que lo detuvo en pleno vuelo, luego de clasificar a dos Juegos Olímpicos (Beijing y Londres), pero que no lo terminó de botar. En su regreso, superando la terrible enfermedad, entrena mirando hacia nuevos objetivos.

 

Pero la historia de este atleta viene de mucho antes, marcada siempre por el apoyo familiar. Hijo de Adriano Reyes y Ximena Troncoso, ambos con pasado destacado en las pistas locales, recuerda haber estado desde muy pequeño muy cerca del deporte, y sobre todo del atletismo. Fue al lado de su madre donde empezó a forjar su destino en las pruebas de velocidad. Instancias en que rápidamente consiguió resultados a nivel regional y nacional, encumbrándose con proyección internacional.

 

Es el menor de tres hermanos en una familia que lo ve de regreso a los entrenamientos y con los objetivos puestos en nuevas competencias, entre ellos, clasificar a Tokio 2020. Está dispuesto a seguir dando la pelea, recuperar el terreno perdido y alcanzar nuevas metas en una carrera que aún no termina.

 

Entonces, el deporte es un tema familiar para ti…

Así es. Soy de Concepción y provengo de una familia muy ligada al deporte. Mi abuelo, Adriano Reyes, es conocido porque creó la letra de himnos de fútbol, como el de Lota Schwager, Fernández Vial, U. de Concepción (Club Deportivo) y Huachipato. Y mis papás, ambos fueron atletas, sobre todo mi mamá, Ximena Troncoso, que tuvo récord de Chile en categoría infantil en salto largo, y fue la que me inculcó el atletismo.

 

¿Cómo partiste en las pruebas de velocidad?

Desde que tengo memoria iba con mi madre al estadio. El entrenador Edgardo Molina me enseñó, pero siempre estuve cerca del deporte. Pasé por el Club Deportivo Huachipato, donde practiqué fútbol y básquetbol, pero con la ayuda de mi mamá me inicié en la velocidad como a los catorce años. Sabíamos que iba por ahí mi fortaleza, porque además no me gustaba mucho el medio fondo, como mi padre. Así que me empecé a forjar como atleta y velocista.

 

USAIN BOLT

 

¿Cuáles fueron tus primeros logros?

Fue bastante rápido todo: fui seleccionado menor, tras ser campeón nacional, como a los cuatro meses de haber empezado a competir. Me puse a entrenar y a los dos años fui a un sudamericano menor, donde salí sexto en 200 metros planos; el siguiente año batí el récord nacional de los 400 metros planos, categoría menor, y clasifiqué a un mundial, donde conocí a Usain Bolt, e incluso corrí una semifinal con él, en Sherbrooke, Canadá, en 2003.

 

¿Qué te inspiraba para correr?

Desde chico me gustaba harto y me iba bastante bien, y además tenía el apoyo de mi familia, porque me crié en la pista, prácticamente. Como referente, no hay otro como Usain Bolt, es el más grande. Es de mi mismo año de categoría, 1986, pero ya fue campeón juvenil con un año menos, en una categoría superior. Es decir, era súper conocido en el mundo atlético cuando empezó a correr y ni hablar de la leyenda en que se convirtió.

 

¿Con qué momentos te quedas de tu trayectoria?

Mis logros más importantes fueron haber clasificado a dos Juegos Olímpicos: Beijing 2008 y Londres 2012. Espero estar presente en Tokio 2020, pues actualmente estoy trabajando para eso y recuperar mi mejor nivel. También destaco haber obtenido medalla de plata en los sudamericanos Odesur y bronce en un iberoamericano. En los Juegos Panamericanos de Guadalajara (2011), quedé quinto, obteniendo el cupo a Londres, en el que era mi mejor nivel, pues la velocidad en el continente era una exigencia devastadora, e ir a la final en un panamericano es algo súper difícil. Fue mi mejor momento deportivo, pues estaba dentro de los cuarenta a cincuenta mejores del mundo.

 

¿Cuáles crees que han sido las virtudes que te permitieron alcanzar éxitos?

Más que todo, la cabeza. Haber tenido las ideas claras desde niño. Y más que virtudes propias, que mi familia y mi entorno entendió lo que yo quería, y que sí se podía. No sé si tengo tanto talento como Usain Bolt, pero sí la perseverancia, creerme el cuento dentro de la pista y los entrenamientos, de que se pueden lograr muchas cosas.

 

CONTRA EL CÁNCER

 

El destino le tenía preparado a Cristián Reyes un desafío mayor. En 2014, con su carrera deportiva consolidada y en busca de sus mejores marcas, debió detener su velocidad por un cáncer testicular. El atleta penquista fue notificado de su enfermedad antes de participar en los Juegos Sudamericanos que se iban a disputar en Chile, y tuvo que desistir de competir. Con veintisiete años, se sometió a sesiones de quimioterapia para evitar que la metástasis se expandiera en su cuerpo, aunque no pudo impedir la extirpación de uno de sus testículos.

 

“Para mí, como persona, también es un gran logro. Estar volviendo y retomando el alto rendimiento, después de todo lo que pasé”, señala.

 

¿Cómo te sientes hoy?

Bien, está bastante controlado, pero hay que estar cinco años a vista del doctor. He tenido que ir volviendo de a poco. Es casi como partir de cero. Pero la idea es volver, con muchas ganas, con la convicción y muchas ganas de hacerlo.

 

¿Cuándo supiste que tenías cáncer?

Fue en febrero de 2014, antes de los Juegos Sudamericanos que fueron en marzo. Era el mega evento que tenía en mi país, para que me pudieran ver, justo cuando venía de mis segundos Juegos Olímpicos, en Londres 2012, con muy buen nivel continental, pues podría haber estado entre los tres primeros, tranquilamente. Entonces, eso me golpeó. No haber podido demostrar lo que rendía, en mi país. Que existían deportistas de alto rendimiento y se podía llegar a brillar.

 

¿Qué fue lo más difícil?

Lo más difícil fue el cáncer mismo, porque hay un tema sicológico y familiar. Estaba en mi mejor momento físico y deportivo, cuando me dijeron que era cáncer, y esa palabra uno la asocia a la posibilidad de morirse. El tema es anímico, porque es un golpe duro, de despedirse de lo deportivo y familiar, muy delicado. Pero está el tema personal, de querer estar mejor y salir adelante. Y gracias al deporte de alto rendimiento tuve la fortaleza. Porque cada día podía ser peor que el que pasó, pero me repuse a eso.

 

¿Cuáles son tus desafíos hoy?

Retomar el nivel. En noviembre hay un clasificatorio para los Juegos Bolivarianos, donde espero clasificar.

 

¿Las próximas olimpiadas son una meta?

Para lo que queda de mi carrera deportiva, sí.

 

 “No sé si tengo tanto talento como Usain Bolt, con quien tuve la suerte de correr el 2003, pero sí la perseverancia, creerme el cuento dentro de la pista y los entrenamientos, de que se pueden lograr muchas cosas”.

“Estaba en mi mejor momento físico y deportivo, cuando me dijeron que era cáncer, y esa palabra uno la asocia a posibilidad de morirse. Pero gracias al deporte de alto rendimiento tuve la fortaleza de salir adelante”.

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación6+8+1   =