Tell Magazine

Entrevistas » Mujer

EDICIÓN | Agosto 2017

Sanadora

Marcela Donetch, enfermera y especialista en medicina complementaria
Sanadora

A veces la medicina alópata no tiene todas las respuestas, y las personas buscan algo más que logre aliviarlas, pero no solo las enfermedades físicas, sino las del alma, que suelen ser la base de muchos males. Marcela Donetch se dedica a sanar esas heridas no tan evidentes y que se cargan por años.

Por Soledad Posada M. / Fotografías Sonja San Martín D.

La enfermera Marcela Donetch ejerció en la ACHS, Sanatorio Alemán, Clínica Biobío, y fue profesora en la UDD por siete años. No estaba cómoda con su carrera, porque ella sabía que había mucho más que se podía hacer por los pacientes. Siempre fue estudiosa de las terapias complementarias y compartió las enseñanzas de líderes sanadores, como Luzclara Camus, experta en curar con medicina natural. Se decidió a cambiar su camino, renunció a su trabajo y hoy ayuda a muchas personas que buscan sanar sus afecciones tanto físicas como espirituales.

 

¿Cómo fue tu transitar entre la lógica y la razón del estudio de enfermeria hacia la práctica de terapias consideradas esotéricas?

No fue nada fácil. Hace veinticinco años empecé mi camino de búsqueda espiritual. Y si bien era muy importante, siempre lo vi como algo mío, con lo que además podía ayudar, pero jamás quise que se convirtiera en mi trabajo. Mis aventuras, vivencias y descubrimientos eran conocidos solo por los más cercanos a mí. Cada día me agradaba menos trabajar en el sistema tradicional y con mis dos hijas descubrí lo que significaba ser mujer. Me empecé a desencantar de mi carrera, pero me sostenía un mundo espiritual que me llenaba, mi familia, mis colegas. Separaba mis mundos. Entré en crisis. Estaba siendo poco honesta conmigo, trabajaba en algo que no me hacía feliz. Y tomé la decisión que mi pasión se convirtiera en mi forma de vivir, en mi trabajo. Conozco y he vivido los mundos de la medicina y tomo de los dos mis conocimientos y experiencias. Ha sido un tremendo aprendizaje y cada paciente que llega me enseña, siento pura gratitud y al sanarme todo se va haciendo más armónico.

 

¿Cómo te sanaste?

Sanar mis heridas ha sido un camino. Me he ayudado de muchas cosas, muchas. Me he caído y parado muchas veces. No existe una terapia, un libro, un rezo que sane todo, sería genial, entonces pasito a pasito, teniéndonos paciencia, siendo amorosos con nosotros mismos, vamos a lograr ser amorosos con los demás. Y no al revés. Me ha ayudado mucho la fe, estar atenta a las cosas, ser curiosa, leer. Me he ayudado mucho de terapias. Honrar a nuestros padres y nuestra familia es muy importante. Estar enemistados con la familia es muy mal negocio, si queremos ser felices. La clave para sanarse es uno, de uno depende quedarse en el charco embarrado o pararse. 

 

¿Cómo se sanan las heridas del alma?

No existe una receta para sanar las heridas del alma. Es un camino que para algunos puede estar asociado a espiritualidad y para otros no, que parte por tener ganas, por auto observarse. Ayuda mucho meditar o tener espacios de quietud, hacerse consciente poco a poco de nuestras virtudes y defectos, aceptarnos como somos, comprender que simplemente por el hecho de ser seres humanos tenemos luces y sombras. Eso es clave. Dejar de pelear con uno mismo. Hay mucha autocrítica cuando sentimos y vivimos emociones consideradas “negativas”, además empieza la culpa, “pucha de nuevo en la misma”; queremos sacar eso de nosotros y ese es el peor error. Al aceptarnos y dejar de hacernos la guerra, por fin la culpa empieza a desaparecer y empiezas a amarte.

 

Las emociones, ¿influyen en el desarrollo de enfermedades físicas?

Parto de la base que todas las emociones ayudan. Hay emociones positivas y negativas, sin embargo, todas nos muestran algo, nos enseñan y sirven. La ira la hemos catalogado dentro de las negativas, sin embargo nos ayuda a proteger nuestro territorio y a nosotros; el miedo también nos protege, o si no, por ejemplo, nos tiraríamos del segundo piso para probar la experiencia del salto. Otra es la pena, que tampoco nos gusta mucho, sin embargo muchos han generado tremendos cambios en su vida al enfrentarse a la pena; esta ayuda a darnos cuenta de que es necesario cambiar ciertos aspectos de nuestra personalidad, de ver la vida para ser felices. El tema es cuándo estas emociones se vuelven estados permanentes. Por ejemplo, la ira se vuelve agresividad, resentimiento, odio. Ahí, claramente, no nos sirve. O el miedo nos detiene a hacer acciones que nos ayudan; o tenemos tanta pena que no queremos hacer nada. Estas emociones van produciendo cambios que, a la larga, generan molestias y/o enfermedad en nuestro cuerpo físico.

 

TERAPIAS SANADORAS

 

¿Cuáles son las terapias que realizas y en qué consisten?

Cristaloterapia, que consiste en limpiar y armonizar los centros energéticos del cuerpo, que son los que le entregan energía a glándulas y órganos. Los chakras, por nuestras vivencias, se van bloqueando o están disarmónicos. A través de esta terapia, se trabaja con las emociones asociadas a cada uno de ellos. El resultado es que estamos más optimistas, alegres y con una mayor claridad en la toma de decisiones. Se pueden también tratar dolencias físicas y problemas emocionales.

 

Trabajo con distintos sistemas florales en los que se van ordenando nuestras percepciones y emociones. También, el Método Magdalena, que es un sistema que ayuda a limpiar y equilibrar los cuerpos sutiles o espirituales; reiki, además de hierbas medicinales y aromoterapia. Igualmente, hago terapias específicas para las mujeres, como Bendición y sanación de útero, un centro energético que no sólo anida a los hijos físicos, crea vida en la mujer, proyectos; nos conecta con disfrutar la vida. A través de esta terapia, este centro se activa y limpia energéticamente. Otra es la terapia de sanación femenina, que trabaja con las distintas etapas que vivimos como mujeres desde la niñez hasta la adultez, especialmente con las heridas que vamos viviendo en cada etapa. El resultado es que nos sentimos más empoderadas, mejora la autoestima, nos conocemos muchísimo más, nos conectamos más con nuestro cuerpo, con nuestra ciclicidad. Hay mujeres que tienen dificultad para tener hijos y han quedado embarazadas con esta terapia. También hago talleres para mujeres y círculos de mujeres.

 

¿Las mujeres estamos desconectadas con nuestro cuerpo?

Sí, una herencia del patriarcado es la desconexión con el cuerpo, sobre todo de la mujer. Se mutiló muchos aspectos en la mujer. Además, hay una imagen o prototipo de belleza  que nos influye, lo queramos o no. Por todos lados llegan esas imágenes de chicas flacas, con pieles tersas y no sé que más, que generan disconformidad en la mujer hacia su cuerpo. La medicina que aborda a la mujer, lamentablemente, no nos enseña que somos cíclicas, que realmente somos en el mes cuatro mujeres en una. Nuestro aspecto psicológico está absolutamente ligado a los cambios del cuerpo en el mes. En el período preovulatorio nos sentimos optimistas, estamos más sociables, sentimos que somos capaces; en el ovulatorio nos volvemos más maternales, nos preocupa mucho lo que le pasa al resto; en el premenstrual estamos sensibles, llorosas, menos tolerantes, mal genio algunas; y en el menstrual sentimos ganas de retirarnos, de estar solas, descansar. Como no sabemos de esa ciclicidad, no nos entendemos, queremos estar siempre alegres y hormonalmente es imposible. Pasamos por muchas emociones. Es contra natura pretender ser lineales, parejas. Conocernos tiene muchos beneficios, entre ellos reconectarnos con el cuerpo, entendernos y amarnos.

 

¿Quiénes podrían necesitar terapias complementarias?

Cualquier persona que sienta que la sanación es mucho más profunda que tomar un medicamento y eliminar el signo o el síntoma, que crea o intuya que detrás hay algo más. Con esto no quiero decir que soy contraria a la medicina convencional; sin embargo, detrás de una enfermedad o malestar, hay un mundo emocional que es necesario transitar y trabajar para sanar la raíz del problema.

 

Las terapias complementarias son una muy buena alternativa para las personas que caen fácil en estados de derrotismo, que quieren mejorar su autoestima, sus relaciones, trabajar miedos, estrés; personas que andan buscando otras alternativas para sentirse felices; para aquellos que sienten que la conexión espiritual es importante para sentirse bien; o personas que simplemente quieren conocer otras alternativas, porque no le han funcionado las convencionales.

 

“Conozco y he vivido los mundos de la medicina y tomo de los dos mis conocimientos y experiencias. Ha sido un tremendo aprendizaje y cada paciente que llega me enseña”.

“No existe una receta para sanar las heridas del alma. Ayuda mucho meditar o tener espacios de quietud, hacerse consciente poco a poco de nuestras virtudes y defectos, aceptarnos como somos, comprender que simplemente por el hecho de ser seres humanos tenemos luces y sombras”.

“La medicina que aborda a la mujer, lamentablemente, no nos enseña que somos cíclicas, que realmente somos en el mes cuatro mujeres en una. Nuestro aspecto psicológico está absolutamente ligado a los cambios del cuerpo en el mes”.

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación8+9+2   =