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EDICIÓN | Agosto 2017

UN PAÍS LLAMADO CHILE

Myriam Gómez, directora ejecutiva Imagen de Chile
UN PAÍS LLAMADO CHILE

Trabaja intensamente en la promoción de la imagen de nuestro país alrededor del mundo. Y lo hace orgullosa de su condición de mujer y de haber nacido en una región extrema. Exitosa, líder y con una tremenda trayectoria profesional, en sus manos está la forma en que el mundo percibe a Chile.

Por Mónica Stipicic H. / Fotos: Andrea Barceló

Nació y creció en Coyhaique y mucho de ella revela ser parte de una región lejana y aislada. Pero no sólo a nivel de personalidad, sino en un desarrollo profesional que entiende la importancia de la política pública para el desarrollo de zonas extremas y que la ha llevado a matizar lo público y lo privado durante toda su carrera.

 

Hoy, Myriam está a cargo de la Fundación Imagen de Chile, la agencia responsable de promover la imagen de Chile a nivel internacional, por medio de la gestión de la marca país. Esta ingeniera civil de la Universidad de Chile, máster en Economía de Turismo, Master of Science in Technology Management y diplomada en Comunicación Corporativa y Liderazgo Estratégico —que además está casada y es mamá de una hija de diez años—, tiene clarísimos cuáles son los tres ejes en que desarrollan esta labor: “Lo primero es que la imagen país sea entendida como una política de Estado transversal e inclusiva y que articule a los sectores claves para la promoción nacional en el exterior. Después de eso, que los actores relevantes se alinien en un mensaje coherente y unificador. Y por último, el tercer eje estratégico busca impactar a las audiencias internacionales prioritarias, para lo cual gestionamos la presencia de Chile en medios relevantes en el extranjero, implementamos estrategias de marketing y apoyamos la presencia de la Marca Chile en eventos de alta visibilidad”, explica.

 

¿Cuál es la diferencia entre esta labor y la que desarrolla ProChile?

ProChile tiene como objetivo promover la oferta exportable de bienes y servicios, mientras que nosotros promovemos la imagen de Chile en el extranjero, lo que abarca más sectores que las exportaciones. La estrategia de la Marca Chile es actuar como un paraguas que articula a los actores públicos y privados, y uno de ellos es ProChile, un socio clave y estratégico con el que nos mantenemos constantemente coordinados.

 

¿Por qué es importante que exista una fundación que trabaje en promover la Imagen de Chile?

Porque vivimos en un escenario altamente competitivo, donde es fundamental construir y fortalecer una identidad única y atractiva del país, para que Chile sea considerado por otros como un destino valorado en todas sus dimensiones. Una imagen país positiva es un activo, una carta de presentación que nos permite generar empleo, exportar más, atraer inversión extranjera e incrementar el turismo.

 

Hay países, como Perú, que han hecho de su nación una marca y de forma muy exitosa. ¿La idea es acercarnos a eso?

Cada país obedece a realidades distintas y tiene estrategias particulares. De todos modos, reconocemos los casos de éxito en América Latina, porque son una oportunidad para conocer y compartir buenas prácticas. En nuestro caso, hemos implementado un plan de acción que apunta a relevar atributos como diversidad geográfica, confiabilidad y estabilidad, además de nuestra vocación emprendedora. 

 

¿Qué acciones concretas se hacen para lograrlo?

Además de las campañas permanentes en los canales digitales de la Marca Chile, donde casi alcanzamos los dos millones de seguidores, la difusión en medios de prensa internacionales y la presencia en eventos de alta visibilidad, este año tenemos foco en cuatro proyectos prioritarios. El primero es una campaña internacional para promover a Chile como exportador de servicios globales en los mercados de la Alianza del Pacífico y Estados Unidos; en segundo término, estamos otorgando licencia para incorporar el uso de la marca Chile en diferentes soportes y, a la fecha, ya tenemos doscientas marcas de distintas regiones sumadas; también haremos un seminario sobre oportunidades de posicionamiento en China, que es un mercado prioritario; y por último, realizaremos una campaña de marketing interna en septiembre en el marco del “mes de la chilenidad” que nos ayude a potenciar el orgullo ciudadano.  

 

CREERSE EL CUENTO

 

Aunque no se han identificado “rostros” para las campañas, como pasa en Perú con el chef Gastón Acurio, sí se está trabajando con un grupo de embajadores, por ejemplo, para la campaña Marca Servicios. La idea es que ellos den a conocer el valor del capital humano y demuestren que los profesionales chilenos son capaces de crear y entregar soluciones innovadoras de clase mundial y convertir los desafíos en oportunidades.

 

¿Los chilenos nos creemos el cuento?

El año pasado recorrimos el país y pudimos constatar en cada región el orgullo que siente la gente por su territorio. De hecho, al compararse con otros países, surge naturalmente el orgullo por aspectos como estabilidad, gente y paisajes, además de productos como los vinos.

 

Viniendo de provincia, más aún de una zona austral, ¿cree que vivir en condiciones más aisladas ha tenido efectos en su carrera? 

Sí, me ha dado una nueva perspectiva, como entender las particularidades de cada zona y que las políticas públicas deben adaptarse a esa realidad. Pero también ha sido una oportunidad, porque me ha permitido hablar con propiedad de los atractivos, oportunidades y desafíos que debemos enfrentar.

 

La suya es, quizás, una de las regiones más lindas del país… ¿desde ahí nace la idea de promover el turismo como uno de nuestros “caballitos de batalla”?

Sin duda soy una embajadora natural de la región y siempre voy a promoverla con cariño. Pero respecto del turismo, la importancia que ha alcanzado se relaciona con una política transversal, en que se ha visto un potencial de crecimiento importante que implica una diversificación de la economía y más oportunidades para los chilenos. Y la apuesta ha sido exitosa, considerando que, en 2016, llegaron 5,6 millones de visitantes, más del doble que hace diez años.

 

 

SER MUJER

 

Con una trayectoria profesional tan extensa, ¿por qué le sigue interesando formar parte del ámbito público?

Creo que es la forma en que puedes aportar sustantivamente al desarrollo de Chile, en especial de las regiones. Ese es un compromiso que a mí me mueve de forma natural y por eso he construido esta carrera. Cuando uno viene de regiones, sabe que el impacto de las políticas públicas puede generar mayores oportunidades para la gente.

 

Además, formas parte de varios directorios, lo que no es muy común entre las mujeres. ¿Cómo ha sido el proceso de integración a ellos?

En mi caso ha sido fluido, por mi formación profesional que implicó cargos de alta responsabilidad desde muy joven. Partí en directorios, el 2006, y siempre he tratado de colaborar desde el punto de vista técnico, compartiendo mi experiencia relativa a políticas públicas, gestión y materias internacionales.

 

¿Cuál es el valor agregado que una mujer puede entregar a un directorio mayoritariamente masculino?

Creo que el valor de una persona a una organización no pasa por un asunto de género, sino más bien por su afán de perfeccionamiento continuo y las habilidades que vaya adquiriendo. La preparación profesional, ser más o menos proactivo, creativo o hábil no es patrimonio exclusivo de hombres o mujeres. Paulatinamente se están rompiendo prejuicios y barreras de entrada y, según el Banco Mundial, el año 2012, de un total de 2.400 compañías, aquellas que tenían al menos una mujer en sus directorios, ostentaban un rendimiento 26% mejor.

 

¿Qué nos falta para que haya más mujeres en puestos relevantes? ¿Ley de cuotas?

Es un proceso y hoy se está dando un debate importante al respecto. Una fórmula puede ser esa, pero personalmente prefiero abordar el tema por la vía del perfeccionamiento continuo, la educación, la información e, incluso, la promoción de ejemplos o líderes positivas. 

 

Muchos afirman que las mujeres que llegan a altos cargos se comportan como hombres. ¿Qué hay que hacer para estar ahí sin perder la esencia de ser mujer?

No ha sido mi caso. Creo que el aporte consiste, exactamente, en actuar al margen del género. En esto, liderazgo, autenticidad y la pasión por el trabajo bien hecho son pilares prioritarios.

 

“Una imagen país positiva es un activo, una carta de presentación que nos permite generar empleo, exportar más, atraer inversión extranjera e incrementar el turismo”.

 

“El año pasado recorrimos el país y pudimos constatar en cada región el orgullo que siente la gente por su territorio. De hecho, al compararse con otros países, surge naturalmente el orgullo por aspectos como estabilidad, gente y paisajes, además de productos como los vinos”.

 

“El valor de una persona a una organización no pasa por un asunto de género, sino más bien por su afán de perfeccionamiento continuo y las habilidades que vaya adquiriendo. La preparación profesional, ser más o menos proactivo, creativo o hábil no es patrimonio exclusivo de hombres o mujeres”.

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