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EDICIÓN | Agosto 2017

EL ARTE EN JOYA

Ljuba Krstulovic, orfebre
EL ARTE EN JOYA

Hace ocho años que esta orfebre se trasladó a vivir a Rancagua. Aquí, tiene su taller en donde la magia sorprende a cada visitante. Sus joyas son verdaderas piezas de arte. 

Por María José Pescador D. Fotografías Francisco Cárcamo P.

Siempre le llamó la atención la orfebrería. Atesora esos momentos cuando era chica e iba con su mamá al taller de Montserrat Sardá, orfebre a quien le mandaba a hacer joyas o bien transformar otras. Recuerda ese lugar como una caja mágica llena de instrumentos.

Terminado el colegio, esta santiaguina estudió comunicación audiovisual y, paralelamente, habló con Sardá para ser su pupila. Así empezó a aprender el oficio de a poco. Al terminar sus estudios, le dedicó tiempo completo al rubro de la joyería, yendo a clases con su maestra todos los días por tres años. Conoció los distintos metales, cómo trabajar el oro, la plata, el bronce, cómo hacer aleaciones entre ellos, cómo generar el oro blanco o el rosado, y cómo integrarle a cada pieza distintos materiales, además de las innumerables técnicas de trabajo. Fueron años intensos, de dedicación, en los que mientras trabajaba detrás de cámara haciendo comerciales de tv, imaginaba cómo sería su nueva pieza de joyería.

“Siempre fui muy busquilla y curiosa. Así que cuando quise tener mi propio taller fui a conocer a todos los joyeros antiguos que hay en el centro de Santiago. Iba todos los días, me sentaba con ellos, les hacía preguntas… Al principio me miraban feo, pero fue tanto lo que les insistí que me hice amiga de todos y son personajes espectaculares, llenos de secretos, porque al final esto es una magia”. 

¿Cómo fue tu aprendizaje?

Empecé trabajando con plata, con esta se pueden hacer cosas con mayor volumen, y si se te pasa la mano con el soplete no se arruga la pieza como con el oro. Entonces es un metal con el que se puede ensayar. De ahí en adelante me enseñaron cómo trabajar el oro, el platino, etc… También hay un tema de química súper importante, hay que aprender ciertos conceptos.

¿Cómo se trabajan los metales?

El oro amarillo y la plata tienen una temperatura de fusión más baja por lo que se pueden fundir con un soplete normal. Pero el oro blanco y el platino no se pueden fundir igual, sino que se necesita gas y oxígeno, porque su temperatura de fusión es mayor. Con estos hay que ser más cuidadoso para trabajar, hay ponerse lentes porque te puedes quemar los ojos. Todos los metales tienen sus mañas… 

¿De qué color es el oro?

El oro verdadero se llama oro de ley, es el que se saca de la tierra, tiene un color amarillo intenso y tiene veinticuatro quilates, este no se puede trabajar solo, porque es muy blando, entonces se mezcla. Para obtener oro blanco se usa oro de ley con paladio (metal puro). Para el amarillo, se usa la plata y para el rosado, el cobre.

¿Cuántas técnicas de orfebrería hay?

Millones, y cada día van apareciendo más. Todo tiene su parte entretenida, porque cuando uno trabaja con metales, como el platino o el oro blanco, que aguantan mucho calor, manejar el soplete es un arte, y esto requiere concentración, es un trabajo súper bonito. También es entretenido faenar con harto metal, como con la plata con la que se pueden hacer cosas más toscas y se puede aplicar mucho fuego… Todo tiene su gracia y todo es bonito, de alguna manera.

ECHAR RAÍCES

Por cinco años, Ljuba (@LK.orfebre) trabajó en su propio taller en Santiago. Hasta que se trasladó a vivir a Rancagua con su familia. El taller de esta orfebre es pequeño, pero mágico. Ajustó una habitación de su casa en el barrio de San Damián, en donde tiene un banco antiguo de trabajo, repleto de diferentes tipos de martillos, alicates, pinzas, una lupa, sierra, limas, lijas, un pulidor, cortadores de alambres, el soplete y muchos más. Al frente de la pared cuelgan varios muñecos que representan a distintos países, enmarcados por ella misma, y un mesón de trabajo con todo tipo de piedras y accesorios. Además, hay dos biombos negros en donde se pueden ver algunas de sus piezas, entre medio, el balón de gas y la laminadora.

“En Santiago tenía mis clientes, pero cuando me trasladé fue súper difícil dar a conocer mi trabajo, porque no conocía a mucha gente, pero empecé haciéndole pequeños arreglos de joyas a quienes sabían de mi oficio. Así de a poco. Hoy trabajo a pedido, pero, además, tengo una colección de orfebrería hecha con fantasía fina, así mantengo un stock de collares, aros y pulseras que han sido éxito total, porque son muy accesibles”.

¿Qué es la fantasía fina?

Son piezas enchapadas en oro y plata, con piedras semipreciosas.

¿Qué tipo de piedras usas?

Perlas, zafiros, ágatas, cuarzo, ónix, granates y otras.

¿Trabajas las piedras?

Incluyo las piedras en mi trabajo, pero para trabajarlas están los lapidadores, que son los expertos.

¿Cómo definirías tu estilo?

Me encanta mezclar todo tipo de materiales: madera, cacho, telas, piedras… me gusta texturizar, mezclar metales. Por lo que creo que soy muy versátil.

¿La técnica que más te gusta?

Me encanta la joyería antigua. Es muy compleja, y tiene mucho trabajo. Ahora ha vuelto este tipo de oficio, pero en una época me acuerdo que todas las mujeres llegaban al taller queriendo modificar sus joyas antiguas, yo nunca accedí a desarmar una de esas piezas…

¿La diferencia entre la joyería antigua y moderna?

Siento que lo moderno quizás se ha puesto un poco masivo y chabacano. Lo antiguo es un arte como sea… Tiene muchos detalles, se trabaja con grifa —herramienta manual— con palitos, tubitos y un montón de cosas para formar una sola pieza.   

¿Tu piedra favorita?

El rubí y el brillante, sin duda. Y aprovecho de dar un dato, si se compra un anillo de brillantes y no se sabe si es de verdad o no, hay que pasarle una lija por encima; si se raya, no es de verdad…

 

“Lo antiguo es un arte como sea… Tiene muchos detalles, se trabaja con grifa —herramienta manual— con palitos, tubitos y un montón de cosas para formar una sola pieza”.  

“Cuando uno trabaja con metales, como el platino o el oro blanco, que aguantan mucho calor, manejar el soplete es un arte, y esto requiere concentración, es un trabajo súper bonito. También es entretenido faenar con harto metal, como con la plata, con la que se pueden hacer cosas más toscas y se puede aplicar mucho fuego…”.

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