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EDICIÓN | Agosto 2017

El oro rojo de la región

Camila Rodríguez, productora de azafrán
El oro rojo de la región

A sus veinte años, esta estudiante de ingeniería comercial tiene muy claro lo que quiere: convertirse en la mayor productora de azafrán del país. Desde el 2015, sin ningún conocimiento sobre los cuidados de esta valiosa y exclusiva especia, emprendió un camino donde conoció primero la frustración, la pérdida y, más tarde, los buenos resultados. Hoy, es la única en la región que produce el Sargol, un azafrán premium, de intenso color, aroma y sabor.

Por Verónica Ramos B. / Fotografía: Francisco Díaz U.

Las fuertes lluvias de mayo la dejaron, por un momento, abatida y sin palabras. Desde La Serena, llamaba a su abuela materna Silvia Lorca, para constatar el estado de sus cultivos. Afortunadamente, los cien bulbillos de azafrán que lentamente crecen en una tina reciclada y las melgas, con otros setecientos bulbos más, estaban en buenas condiciones.

 

En La Varilla, pequeño poblado del sector de Tambillos, Camila Rodríguez dio inicio a esta historia de emprendimiento gracias a la ayuda de su abuela, quien además de facilitarle el terreno de su parcela, la instó a cultivar y producir una especia de uso ancestral, con propiedades medicinales, apreciada en la gastronomía por su sabor y aroma y considerada la más cara del mundo. 

 

“Partí a los diecisiete años plantando un bulbo de azafrán y se me murió. Luego, planté cien y perdí todo. Después supe que este azafrán no era de buena calidad. Era una especie de sucedáneo y por eso no resistió. Era similar al que venden en los supermercados y este no es el mejor, es una imitación”, enfatiza Camila, estudiante de primer año de ingeniería comercial en Inacap.

 

De su frustración y fracaso sacó las fuerzas para continuar. Insistió en sacar adelante su emprendimiento y se contactó con el agrónomo francés y primer productor de azafrán en Chile, Thibault Paillard. “Me reuní con él en Santiago y le llamó la atención que yo, siendo tan joven, estuviese interesada en cultivar y producir azafrán. Finalmente hicimos negocio y le compré sus bulbos”, recuerda.

 

¿Tuviste apoyo de la familia?

La verdad es que siempre he querido ser independiente y todo lo que generé para comenzar este negocio lo hice sola, incluso vendía cosas en el colegio para tener un capital. No me ayudó ninguna asociación y tampoco postulé a fondos estatales. Ahora, mi abuela ha sido el gran pilar en todo este proceso. Mis padres siempre me han apoyado, pero el mayor incentivo viene de mi abuela y, hoy, es mi socia en este emprendimiento llamado Oro Rojo Azafrán.

 

¿Y mientras estabas en el colegio, investigabas sobre el azafrán?

¡Claro! Tuve que investigar, estudiar y especializarme en este tema ¡Ni siquiera sabía lo que era una melga! Con la Susi, una trabajadora del sector, preparamos la tierra con humus porque aquí no hay nada químico. Ella me ayuda muchísimo, se encarga del riego y de sacar la maleza. Y así partimos. Hasta ahora, el crecimiento de los bulbos ha sido lo esperado. Si tengo suerte, de un bulbo pueden salir dos o tres flores”.

 

¿La producción entonces es absolutamente azarosa?

Así es. La flor, que es de donde se extrae el azafrán, tarda cerca de cinco meses en salir y la cosecha debe realizarse en una semana, porque de lo contrario la flor muere. No se sabe cuántas flores dará un bulbo, por lo tanto, la producción es fortuita. En un escenario súper optimista podría obtener en esta cosecha unos tres kilos.

 

¿Por qué razón los bulbillos no van directo a la tierra?

El azafrán es una especia originaria de Israel, y como es un producto extranjero, debe tener un periodo de adaptación al suelo, de manera que no puede plantarse directamente en la tierra. Se tiene que acomodar al clima, al agua, a la tierra. Los buenos resultados de adaptación de los bulbos se deben a que el suelo de esta zona es similar al de Israel.

 

SARGOL PREMIUM

 

Hoy, con facilidad, Camila puede distinguir los diferentes tipos de pistilos de azafrán y sabe cuándo es de buena calidad o es una imitación. El azafrán que ella cultiva es el Sargol. Una especia premium, exclusiva, de color, aroma y sabor inconfundible. “El azafrán de calidad tiene un aroma fuerte y en las preparaciones gastronómicas da un color intenso. Es un poco amargo, dependiendo de su uso. En las paellas, por ejemplo, se siente muy sabroso y en el risotto es más suave”.

 

¿Qué hace que este producto sea tan caro?

Además de los cuidados, del trabajo que requiere y de lo lento de su proceso, es un producto exclusivo y muy escaso. Imagínate que para obtener un kilo de azafrán necesito más de doscientas cincuenta flores. Lo bueno es que los bulbos se pueden reproducir, de los setecientos que tengo actualmente irán aumentándose a unos mil y así sucesivamente.

 

Además tu azafrán es orgánico

Sí, porque no tiene ningún químico y, además, lo deshidratamos en hornos solares. Es que no solo yo gano con este producto, mis clientes y quienes lo consumen también ganan porque es de calidad. Este es mi aporte a la sociedad.

 

¿Vendes tu azafrán en restaurantes?

El chef Mikel Zulueta, del programa Recomiendo Chile, me visitó en la Expo Coquimbo de este año y cocinó con mi azafrán. Fue una experiencia muy bonita porque le encantó la calidad de mi producto. Viajé también a Santiago y contacté a los chef Cristián Correa y César Parada. Estos tres reconocidos chefs me dijeron que era el mejor azafrán que habían probado. Me felicitaron y eso es un gran logro para mí, incluso Cristián Correa me dio la idea de hacer infusiones con los pistilos.

 

Otra línea de negocio que estás implementando

¡Sí!, además de producir el Sargol como condimento, la segunda parte del proceso fue aprovechar otro tipo de azafrán que también cultivé y ese es el Negin Sargol. A las infusiones que son de diversas hierbas y frutas deshidratadas en hornos solares les incorporo algunos pistilos. Luego, como mi abuelita elabora mermeladas gourmet de aceitunas, zapallo italiano y feijoa, también les agregamos el Negin Sargol.

 

 

¿Qué diferencias tiene con el Sargol?

El Sargol tiene más propiedades, es de mayor calidad y como es de sabor fuerte solo se requieren tres pistilos para condimentar. El Negin Sargol es más económico, más suave y se puede consumir mucho más en infusiones y mermeladas.

 

FIEBRE DE ORO ROJO

 

De la humildad, tesón y espíritu emprendedor de Camila surge una característica clave para continuar en este negocio. “Soy ambiciosa y quiero convertirme en la mayor productora de azafrán de Chile. Esta es mi meta y desde ya estoy trabajando para ello. Decidí estudiar ingeniería comercial por lo mismo”, enfatiza.

 

¿Saben tus profesores y compañeros de tu emprendimiento?

La verdad es que soy bajo perfil. No le cuento a todo el mundo lo que hago, pero en una ocasión tuvimos que realizar una disertación y hablé sobre mi emprendimiento. Al principio mis compañeros no me creían, pero después me pedían consejos. El compartir mi experiencia con otras personas, de las etapas que pasé y a tan temprana edad, de mis frustraciones, de los fracasos, de lo que he conseguido es una motivación para ellos y un aliciente para mí.

 

¿Y qué desafíos te deparan para conseguir la meta?

En España, el azafrán de la Mancha es considerado uno de los mejores del mundo. Ya hice los contactos y espero comprar bulbos para ampliar el negocio. Quiero aumentar mi producción, seguir especializándome más en el tema, buscar más contactos, generar reuniones, seguir innovando y mejorar nuestros envases. Estamos trabajando con una presentación muy bonita. Utilizaremos tubos de ensayo para los pistilos de azafrán y la tapa es de madera reciclada que va con una cucharita de regalo. Esto lo estoy haciendo gracias a la ayuda del Centro de Desarrollo de Negocios, que depende de Sercotec.

 

¿Piensas postular a algún fondo estatal?

Sí, el próximo año postularé a los beneficios de ProChile y de la FIA. La verdad es que es necesario.

 

¿Qué lecciones sacas de este corto periodo?

Soy mi propia jefa y el poder dar oportunidad de trabajo a otras personas es un aporte. Detrás de todo esto hay un equipo, mi abuela, la Susi y el francés. A ellos les debo el que esté aquí dando esta entrevista y mucho más.

 

“Mis padres siempre me han apoyado, pero el mayor incentivo viene de mi abuela y, hoy, es mi socia en este emprendimiento llamado Oro Rojo Azafrán”.

“Para obtener un kilo de azafrán necesito más de doscientas cincuenta flores”.

“… tres reconocidos chefs me dijeron que era el mejor azafrán que habían probado. Me felicitaron y eso es un gran logro para mí, incluso Cristián Correa me dio la idea de hacer infusiones con los pistilos”.

“Soy ambiciosa y quiero convertirme en la mayor productora de azafrán de Chile. Esta es mi meta y desde ya estoy trabajando para ello”.

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