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EDICIÓN | Agosto 2017

“Esquiar me llena de vida”

Sofía Santibáñez, esquiadora
“Esquiar me llena de vida”

A los dos años y once meses se puso por primera vez unos esquís. Hoy, esta viñamarina de quince años realizó su primera doble temporada en Estados Unidos y se proyecta para comenzar a competir en torneos internacionales.

Por Jorge Andrés Aldunate I. / Fotografía Andrea Barceló A.

Sofía Santibáñez Puffe proviene de una familia de esquiadores. Su bisabuelo materno, Enrique Puffe, fue pionero de este deporte en Chile, a tal punto que subía a la nieve —primero a caballo y luego en camión— para deslizarse sobre unos esquís de madera. Con el tiempo, Enrique le traspasó esta pasión a sus hijos, la que se fue manteniendo de generación en generación. Por lo mismo, dentro de la familia Santibáñez Puffe resultó natural que a los dos años y once meses de edad Sofía se calzara sus primeros esquís, continuando así con el legado familiar.

En un comienzo, dada la lejanía con los centros de esquí capitalinos y debido a un par de lesiones a temprana edad, Sofía solo subía de forma esporádica a la nieve, más bien a modo de pasatiempo. Sin embargo, a partir de los once años su interés y aptitudes por el deporte blanco se acrecentaron de tal manera, que finalmente sus padres decidieron matricularla en el Club Ski La Parva, donde mejoró sustancialmente su técnica. Hoy, con quince años, esta joven deportista viñamarina, que cursa I Medio en el colegio Saint Margaret's de Concón, divide su tiempo entre los estudios y el esquí, pues ya compite a nivel metropolitano y nacional y, en el corto plazo, proyecta hacerlo en torneos internacionales.

 

¿En dónde y con qué frecuencia practicas esquí?

Practico en el Club Ski La Parva todos los fines de semana, mientras dura la temporada de nieve en Chile. Algunas veces, cuando la carga escolar me lo permite, subo los miércoles después de clases al centro de esquí y así completo cuatro días continuos de entrenamiento. Durante las vacaciones de invierno destino todos los días libres a entrenar y también a competir. Mi idea siempre es aprovechar al máximo el tiempo para seguir mejorando mis habilidades a la hora de esquiar.

 

¿Cómo se dio el cambio de esquiar por diversión a hacerlo parte de tu vida?

La verdad, desde que era bien chica y subía a la nieve con mi familia, miraba a las niñas y niños del Club de Ski La Parva y quedaba impresionada por la forma en cómo ellos esquiaban. Entonces, siempre les tiraba indirectas a mis papás (Pedro Santibáñez, 42 años y Tasja Puffe, 41) y les decía que me encantaría poder esquiar como ellos. Yo creo que fue tanto lo que les insistí y rogué para que me inscribieran en el club, que cuando cumplí once años me dijeron que si realmente estaba dispuesta a esforzarme y sacrificarme por este deporte, ellos me matricularían. Obviamente les dije que sí y ya llevo cuatro años continuos en esto.

 

¿Cómo compatibilizas tus estudios con el esquí?

Es complicado. Sobre todo por el hecho de no vivir en Santiago y tener que dedicar horas de viaje para ir a entrenar. Por lo mismo, muchas veces debo faltar a clases, o los días lunes llego cansada al colegio después de varios días de un entrenamiento arduo y exigente. Al principio, mis compañeras de esquí no creían cuando les decía que era de Viña, porque casi todas viven cerca de los centros de esquí de Santiago. Afortunadamente, en parte he podido suplirlo con clases particulares para no llegar tan perdida al colegio, pero aun así es difícil. En el fondo, es un doble sacrificio que estoy dispuesta a llevar a cabo con tal de seguir mejorando en este deporte.

 

MODO COMPETITIVO

Al igual que en muchos otros deportes, en el esquí no es lo mismo practicar por diversión que hacerlo competitivamente. En relación con esto último, si bien existen distintos tipos de disciplinas tales como descenso, eslalon, eslalon gigante, súper gigante, combinada, súper combinada y paralelo, todas estas pruebas se establecen en función al tiempo empleado en completar un determinado recorrido. “En lo que a mí respecta, si bien lo paso bien esquiando, ya no lo veo como un pasatiempo, sino como un deporte al que le tengo que dedicar mucho tiempo, esfuerzo y sacrificio para así mejorar día a día”, explica Sofía.

 

¿En qué disciplina te especializas?

Si bien en el club entrenamos todas las disciplinas, el eslalon gigante y súper gigante son las modalidades en que más me desempeño. Además, son las que más me gustan y también en las que he tenido mejores resultados.

 

¿Cómo es un día normal de entrenamiento?

Depende el día. Por ejemplo, cuando hacemos súper gigante hay que estar a las siete y media de la mañana en punto entrenando, pues es una prueba que requiere de más hielo en la pista. Un día normal de entrenamiento sería de 09:00 a 12:00 horas y luego de 14:00 a 16:00 horas. Algunas veces hacemos lo que los entrenadores llaman “mañana larga”, que es de 09:00 a 14:00 horas, de manera continua. Durante todas esas horas, además del reconocimiento de circuito, nos enseñan y potenciamos distintos tipos de habilidades técnicas, tales como: deslizamiento, equilibrio, coordinación, aprender a derrapar, absorber, saltar, cortar, movimientos de pierna y lo importante que es la determinación a la hora de tomar decisiones en una fracción de segundo, entre otras cosas. Además, día por medio potenciamos todo lo anterior con entrenamiento físico en el gimnasio con el objetivo de mejorar musculatura, que también es un ítem fundamental en este deporte.

 

EXPERIENCIA INTERNACIONAL

Si bien no hay una edad determinada para comenzar a esquiar, entre más pequeño se aprenda mejor. Por lo mismo, clubes como Ski La Parva cuentan con una serie de programas para la enseñanza y práctica de este deporte, desde la categoría Peques, orientada a niños de cuatro y cinco años, hasta llegar al Equipo FIS, reservada a los alumnos mayores de quince años que tienen la capacidad de competir en el alto rendimiento, es decir, en carreras y circuitos avalados por la Federación Internacional de Esquí (FIS, por sus siglas en francés). Otro punto a considerar es que al ser un deporte de temporada, cuando finaliza el invierno existen dos alternativas: esperar al año próximo o viajar a países donde continúe la temporada invernal y así realizar una doble temporada.

 

¿Desde cuándo y en qué competencias has participado?

Compito formalmente desde los trece años. Lo he hecho en campeonatos internos del club, torneos metropolitanos y nacionales, siempre representando al Club Ski La Parva. Actualmente pertenezco a la categoría U16 (menores de dieciséis años) y tengo dos hermanos, Martina, de diez años y Pedro, de seis, que también pertenecen al club en las categorías U12 y Mini. Personalmente, siento que cada año he mejorado más mi nivel y, por ende, mis resultados son mejores. Por lo mismo, ahora apunto a llegar al Equipo FIS del club, para así comenzar a competir internacionalmente. Por suerte, en enero tuve la posibilidad de hacer mi primera doble temporada en un internado de esquí en Vermont, Estados Unidos. Fue un mes de un entrenamiento arduo y exigente, donde nos levantábamos muy temprano con temperaturas que alcanzaban los -20 grados bajo cero y con mucho hielo, por lo que esquiar se hacía aún más difícil. Además, tenía compañeras de distintas partes del mundo con un nivel de esquí muy bueno, lo que hizo que yo también mejorara mucho mi nivel. Incluso había un taller en el internado que consistía en diseñar nuestros propios esquís, lo que te involucra aún más con tu deporte.

 

MANEJO DE LA FRUSTRACIÓN

En el esquí, un punto importante tiene que ver con el hecho de saber manejar la frustración ante momentos adversos. “Obviamente, cuando uno esquía siempre va a haber momentos en que las cosas no salen como uno las planea. Por ejemplo, duele entrenar todo el año para lograr un objetivo y justo caerse en el último tramo de una carrera. Se siente una frustración tremenda y dan ganas de ponerse a llorar. Pero lo importante acá es pensar positivo: superar el trago amargo, aprender de los errores, levantarse y saber que en la próxima carrera voy a estar mejor preparada y lo haré mejor. En ese sentido, es súper importante contar con personas que te contengan en los momentos de crisis y te insten a seguir adelante”.

 

¿Y quiénes han sido tus pilares fundamentales de apoyo?

Si bien todas las personas que te rodean tratan de ayudarte, creo que los más importantes han sido mis papás y mis entrenadores. Mis papás por estar siempre conmigo, incentivándome y apoyándome en lo que necesite, sin condiciones. Ellos se han sacrificado durante años llevándome a la nieve, muchas veces levantándose temprano e, incluso, dejando sus propios compromisos de lado. Eso es algo que agradezco y valoro mucho. Además, ellos son los primeros en levantarme el ánimo en los momentos de frustración, me instan a que siga siempre adelante y me van a apoyar en cualquier decisión que tome. A los entrenadores les agradezco la paciencia y la perseverancia que han tenido para enseñarnos, a mis compañeros y a mí, todo lo necesario para ser un buen esquiador, desde lo más básico a lo más específico. Todos ellos son excelentes personas y grandes profesionales y valoro el hecho que nos inculquen que pese a todas las dificultades que podamos tener, nunca debemos darnos por vencidos y que nada es imposible.

 

¿Qué es lo que más valoras del esquí?

Este deporte me ha entregado una serie de valores y virtudes, como lo son la lealtad, la responsabilidad, el compañerismo, la disciplina, el trabajo en equipo, la perseverancia, el respeto, la tolerancia a la frustración, entre otras cosas. Además, gracias al esquí me he hecho de muchas y grandes amistades: personas leales que comparten mi misma pasión y que en otras circunstancias nunca habría conocido.

 

¿Qué sientes cuándo estás sola rodeada de nieve esquiando?

Lo máximo. Esquiar me llena de vida.  

 

“Durante las vacaciones de invierno destino todos los días libres a entrenar y también a competir. Mi idea siempre es aprovechar al máximo mi tiempo para seguir mejorando mis habilidades a la hora de esquiar”.

“Si bien lo paso bien esquiando, ya no lo veo como un pasatiempo, sino como un deporte al que le tengo que dedicar mucho tiempo, esfuerzo y sacrificio para así mejorar día a día”.

“Compito formalmente desde los trece años. Lo he hecho en campeonatos internos del club, torneos metropolitanos y nacionales, siempre representando al Club Ski La Parva”.

“En enero tuve la posibilidad de hacer mi primera doble temporada en un internado de esquí en Vermont, Estados Unidos. Fue un mes de entrenamiento arduo y exigente, donde nos levantábamos muy temprano con temperaturas que alcanzaban los -20 grados bajo cero y con mucho hielo”.

“Gracias al esquí me he hecho de muchas y grandes amistades: personas leales que comparten mi misma pasión y que en otras circunstancias nunca habría conocido”.

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