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EDICIÓN | Julio 2017

Manos mágicas

María Luz Aguilar, escultora
Manos mágicas

Las manos de María Luz Aguilar son las encargadas de transmitir su amor, cariño, pasión e interpretación de la realidad, primordialmente en sus esculturas, pero igualmente en hermosos tejidos para sus nietos, donde también se refleja su alma, esa que vive en todos los objetos que hace.

Por Soledad Posada M. / fotografías Sonja San Martín D.

Solo le bastaron tres años de estudio a María Luz Aguilar, en la Academia de Arte de Concepción, bajo la dirección de Tole Peralta, para cimentar las bases de una vida dedicada a la escultura. Ahí aprendió básicamente sobre dibujo, “la principal técnica para comenzar a relacionarse con el arte”, señala. Sin embargo, sus primeras experiencias artísticas se remontan a su infancia, cuando veía pintar a su padre, quien le enseñaba libros y le hablaba sobre los artistas.

Después, descubrió la arcilla y sus múltiples posibilidades, en su paso por los Artistas del Acero. “Probé la arcilla y me enamoré de ella. Lograba mucho más sentido, en cuanto a la expresión”.

En un viaje a México, tuvo la oportunidad de asistir a clases de dibujo con Francisco Messeguer, de la Universidad Iberoamericana, donde tuvo más práctica en el dibujo de la figura humana, además de compartir con artistas locales. Siempre que visitaba una ciudad extranjera, junto a su marido, trataba de impregnarse del arte local, conversando con gente del ambiente y también con artistas callejeros

Ahora lo hace junto a su hija, también artista, Cristina Vera, con quien ha viajado a exponer a Nueva York, invitadas por la Galería Jadice. María Luz quedó impresionada con la diversidad artística que pudo apreciar en las múltiples galerías que recorrieron.

Después del terremoto, la escultora vivió en Santiago, donde asistió al taller de Consuelo de la Masa, y participó en una exposición colectiva en el Centro Cultural de Las Condes.

TEMAS

Aunque está de vuelta en Concepción hace unos dos años, acaba de finalizar una exposición junto a Cristina, llamada Bendita naturaleza, donde María Luz mostró esculturas en gres y metal, y su hija, pinturas.

¿Cuáles son tus temáticas?

Siempre mi temática se ha movido por ideas en que puedo seguir una línea, un orden. Como la naturaleza, los torsos y la maternidad. Me gusta todo lo que tiene que ver con la figura humana y el movimiento, como figuras levitando, la concepción y expresiones en el rostro.

¿Por qué es tan importante el dibujo?

Después de aprender a dibujar, puedes hacer lo que quieras, con las áreas que componen el estudio del dibujo, como las proporciones, luces y sombras, expresión, los sentimientos que quieres lograr, etc. Al dibujar, aprendes a observar y a analizar cada parte de una figura. Sobre todo, la figura humana. El arte es aprender a ver.

¿Cómo ves tu escultura ahora, comparada con antes?

Mi escultura ha ido evolucionando, tengo otra visión, otros sentimientos. Va mucho con el espíritu, con la sensibilidad de cada uno y la evolución de todo. En general, veo todas las cosas con más ternura, más pasividad. Estoy en un momento en que busco paz y tranquilidad en los rostros. Voy de la mano con la madurez que se alcanza con los años. Me quedo con las cosas simples. Tengo una mayor experiencia, y esa experiencia se refleja en todo orden de cosas. Uno se vuelve más sabia en lo que hace.

¿El terremoto fue motivo para tu obra?

El terremoto me dejó una serie de sentimientos que pasaron por mí, y que efectivamente plasmé al trabajar la greda. Trabajé en figuras de rostros de mujeres que reflejaban la aceptación de una madre y el caos y desesperación en los demás. Esos fueron parte de los sentimientos que viví y presencié.

MATERIAL

¿Por qué la arcilla?

La arcilla es materia viva. La tierra es polvo de estrellas, que se puede transformar. Con ella se puede decir mucho. Es tan humilde, dúctil y logro dominarla a través de los sentimientos que plasmo en ella.

¿Dónde la consigues?

La compró acá. Antes la traía de Santiago, pero aquí la calidad es muy buena.

¿Haces otro tipo de trabajo?

Sí, también realizo trabajos de uso decorativo, como murales de arcilla de 100x80 centímetros. Figuras religiosas, que son parte de mi ejercicio como escultora, sobre todo de la virgen de Guadalupe. Siempre apelo a mi creatividad, no saco ideas, creo de cero.

¿Trabajas otros materiales?

Trabajo el gres, el aluminio y la arcilla, pero lo que más me apasiona y relaja es trabajar la arcilla. También hago tejido y bordado.

¿Tejes para tus nietos?

Sí, tengo ocho nietos. Soy hiperactiva, y con el tejido y bordado descanso, me calma, es como una terapia. Nunca he visto un instructivo ni una foto de revista para copiar. Me gusta crear sin parámetros ni referentes en nada de lo que hago. Todo sale de mi cabeza.

¿En qué estás ahora?

Me encuentro preparando mi próxima y última exposición. Se vienen muchos meses de trabajo, pero yo lo hago por cariño y amor a la cultura. Pocas personas visitan las galerías, y difícilmente adquieren un objeto de arte. Por eso deben abrirse más espacios para que la gente conozca más de arte y lo aprecie.

¿Qué opinas de las salas para acceder a la cultura?

Las salas deberían ser gratuitas para los expositores y visitantes, para que haya más acceso. Para la cultura, en general, se necesitan más salas, más ambiente. Los artistas hacemos un aporte a la cultura y nos cobran arriendo, ya sea en dinero o en obras. No debería ser así.

 

“Me gusta todo lo que tiene que ver con la figura humana y el movimiento, como figuras levitando, la concepción y expresiones en el rostro”.

“Nunca he visto un instructivo ni una foto de revista para copiar. Me gusta crear sin parámetros ni referentes en nada de lo que hago. Todo sale de mi cabeza”.

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