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EDICIÓN | Julio 2017

NO MÁS SERES INVISIBLES

Catalina Saieh, directora de Fundación Descúbreme
NO MÁS SERES INVISIBLES

Pertenece a una de las familias más influyentes de nuestro país, pero cultiva el bajo perfil casi como un mantra. Instalada en Chicago, desde allá sigue dirigiendo varias de sus actividades empresariales, pero enfocada en la que más la motiva y la mueve: la Fundación Descúbreme, que busca la inclusión laboral de personas con discapacidad cognitiva. 

Por Mónica Stipicic H. / Fotos: Woom Up

Conoce del tema y lo vive desde cerca. No llegó a la discapacidad cognitiva por casualidad ni buscando alguna motivación social. Lo suyo es en primera persona: su hermana Consuelo, la hija menor de la familia Saieh Guzmán y justo la que le sigue, nació con capacidades diferentes y su llegada significó un vuelco en la forma en que este clan enfocó su vida desde ese momento.

 

Y Catalina decidió ser protagonista de eso. Primero, crearon el colegio El Golf y luego la Fundación Descúbreme. Es decir, de cierta manera, han ido creciendo junto a ella en sus necesidades y avances. “Este es un esfuerzo muy familiar y, aunque en este momento yo lo lidero, no quiero llevarme el crédito. Acá trabajamos muchas personas y algunos lo hacen en áreas completamente distintas y, al hacerlo, nos permiten a nosotros seguir aquí. Y mi propia hermana hace su parte en esto, ella es fundamental, empuja mucho y tiene conciencia de lo importante que es ayudar”.

 

¿Las distintas iniciativas han crecido en paralelo a lo que ha crecido Consuelo?

Más que relacionarse con eso, tiene que ver con la forma en que ciertas realidades te van abriendo nuevas experiencias y te vas dando cuenta de que otros también las comparten. Nosotros tenemos mucha suerte, porque mi hermana es genial; lejos, la persona más encantadora que conozco y con una cantidad de habilidades que a mí me encantaría tener… pero uno se da cuenta de lo que pasa en otras familias y de cómo por un tema de oportunidades o recursos las cosas son muy diferentes para ellos. Lo que a mí me gustaria es que todas las personas con discapacidad cognitiva tuvieran la oportunidad de desarrollarse, de convertirse en la mejor versión de ellas mismas. Ellas son capaces de entregar muchas cosas, muchas más de las que imaginábamos hace algunos años. Sólo falta abrirles las puertas.

 

¿Cuánto influye en todo esto que ustedes, como familia, se hayan propuesto desde el primer minuto sacarla adelante?

A mí no me gusta emitir juicios sobre los procesos de cada familia, porque es complejo. Pero sí creo que la mayoría, más que restringir a las personas, lo que buscan es protegerlas. Y está bien hacerlo, pero también hay que permitir que tengan autonomía, que aprendan a valerse por sí mismos, entregándoles las herramientas para lograrlo. Y a veces es más difícil hacerlo cuando tu hijo o tu hermano se sale de los parametros típicos. Pero eso no significa que no se puede.

 

 

COMPROMISO A TODA PRUEBA

Está instalada en Chicago, acompañando a su marido que está realizando un doctorado. Es todo lo que dice de su vida personal. No le interesa ahondar mucho más. Aparte de eso, se nota que es una mujer relajada, risueña y apasionada por lo que hace. Tan apasionada que, a pesar de las distancias, se conecta todos los días con su equipo de trabajo y ha liderado desde allá reuniones, entrevistas y sesiones de directorio.

 

“Pero mi prioridad hoy son las fundaciones, porque estamos en plena etapa de crecimiento y necesitan mucho apoyo, energía y recurso humano, mío y del resto del equipo”, aclara.

 

Aunque existían varias organizaciones trabajando el tema de la discapacidad, la familia Saieh identificó un vacío en materia comunicacional y de políticas públicas y descubrió que era necesario crear voces para hablar del tema y ponerlo sobre la mesa. Que dejara de ser invisible.

 

La Teletón es un ejemplo de cómo hacer visible la discapacidad, pero queda la sensación de que cuando hablamos de discapacidad cognitiva es un tema muy escondido…

Han pasado siete años desde que comenzamos a trabajar este tema, porque efectivamente era una realidad invisible. Nuestro primer objetivo fue tratar de que la sociedad viera las tremendas potencialidades que se estaban perdiendo. Pero nos dimos cuenta de que había que hacer una serie de ajustes, sobre todo a nivel de prejuicios, para que la sociedad pudiera aceptar a estos miembros y hacerlos parte real.

 

En el diagnóstico frío, ¿es posible hoy la inclusión laboral de personas con discapacidad?

Los números nos dicen que sí. Según nuestros estudios, las personas con discapacidad cognitiva que comienzan a trabajar tienen menos ausentismo y rotación, hay mayor compromiso y un cambio en el clima laboral. Los números son bien impresionantes, pero también las entrevistas que uno hace post inclusión, tanto con los trabajadores como en las empresas. Las personas con discapacidad se quedan en su trabajo, les gusta y lo pasan bien. En general, aprecian mucho las oportunidades y le ponen mucho empeño.

 

Para lograr sus objetivos, la Fundación Descúbreme trabaja en varias áreas. La primera, de proyectos sociales, busca conectar a las instituciones más pequeñas o a aquellas que están en regiones con posibles oportunidades laborales. También tienen un área de gestión empresarial inclusiva, que busca crear conciencia y cultura inclusiva al interior de las organizaciones, para que después ellas avancen en buscar, cada vez más, una cultura inclusiva que signifique que más adelante les sea natural contratar personas con discapacidad. Y por último, tienen un departamento de marketing y comunicaciones, mediante el cual realizan campañas que buscan visibilizar el tema y formar alianzas para crear contenido y tener un marco común de discusión.

 

¿También hacen capacitación?

Sí, nuestra idea es siempre pararnos desde la perspectiva del empleador y pensar en lo que ellos necesitan y, desde ahí, capacitar a alguien para que realmente pueda trabajar en algo que el mercado necesite, algo que estén buscando. Para nosotros, entonces, hay una doble misión en esto: ayudar a la persona a habilitarse para trabajar, pero en trabajos que existen y que de verdad son posibles.

 

Desde la experiencia, ¿qué avances se pueden ver en una persona con discapacidad cognitiva que logra acceder a un trabajo?

Lo primero es que siempre es satisfactorio entregar una instancia educativa y de aprendizaje a una persona, independiente de si tiene o no discapacidad. Pero también es muy bonito ver cómo el entorno de alguien puede cambiar, cómo los compañeros de su nuevo trabajo empiezan a aceptar e, incluso, a admirar a la persona que tienen al frente. Y lo otro tiene que ver con la dignidad; cuando eres invisible no te sientes parte de la sociedad, pero una vez que te integras laboralmente, te vas validando como persona. Además, imagínate en una familia de cuatro personas la diferencia que puede hacer un sueldo más… y eso puede significar que una persona que antes era vista por su propia familia desde la sobreprotección y del miedo de qué va a pasar en el futuro, hoy puede ser un aporte concreto. Eso entrega una tremenda paz a las familias.


 

SU PROPIA VOZ

 

Fundación Descúbreme ha trabajado con más de sesenta empresas a lo largo de Chile y en distintas áreas productivas. En sus siete años de existencia ya llevan más de mil colaboradores que han pasado por procesos de concientización y sensibilización, 117 personas incluidas, el 70% de ellas aún activas, y 540 jóvenes capacitados en once oficios.

 

¿Cómo evitan caer en el asistencialismo?

Nosotros vemos a las personas con discapacidad como personas con potencial. Cuando se parte con esa estructura mental, lo que se busca es hacer crecer a las personas para que se valgan por sí mismas. Quieres autonomía, independencia y autovalencia y todo eso es completamente contrario al asistencialismo. Nosotros cuando vemos una persona no vemos problemas, sino que desafíos y potencialidades.

 

¿Y cómo se transmite eso a las empresas para que esa mirada se vaya replicando?

Los datos ayudan y la experiencia también. Nosotros hacemos mucho trabajo recogiendo testimonios, tanto de personas con discapacidad como de quienes trabajan a su alrededor. De alguna forma hay que escuchar, entender y crear la conexión y la verdad es que la mayoría de la gente se sorprende y está dispuesta a dar el salto. Y nosotros damos el salto con ellos, los acompañamos en todos los procesos y somos sus partners.

 

“Aquí no se trata de hacer favores. Yo quiero que la persona sienta que su trabajo es valorado y, para eso, tiene que haber ciertos estándares: puntualidad, orden… hay que hacer un buen encaje entre lo que la empresa necesita y alguien que realmente sea un aporte y que haga la diferencia”, explica.

 

Desde Estados Unidos, ¿cómo ves que nos estamos relacionando los chilenos con el tema de la discapacidad?

Tengo varios puntos en ese sentido. Siempre nos falta, pero siento que la crítica tiene que ser constructiva y, en ese sentido, las cosas han cambiado mucho. Cuando nosotros partimos nadie hablaba de discapacidad cognitiva. Hoy el importa, tanto que para el censo la gente reclamó abiertamente porque no se incluí la discapacidad en el cuestionario. Otro punto es qué hace el Estado al respecto. En Estados Unidos, cada Estado tiene sus propias reglas, pero hay algunas leyes macro que ayudan a establecer una base como la no discriminación y el acceso a subsidios; pero eso no significa que el sistema sea perfecto.

 

¿Es más difícil lograr estas metas si la persona con discapacidad cognitiva nace en una familia pobre?

Parte de nuestro trabajo es que no sea así. Los recursos no son lo único que se necesita. Hoy hay más acceso a la información y si eres un padre motivado eso ayuda mucho. No puedo ser poco realista y decir que no importa, pero cada día estamos abriendo más espacios inclusivos, en que las personas pueden tener voz y no depender de otros para plantear sus temas. Ese es el desafío, lograr que sean ellos mismos los que digan ‘esto es lo que quiero, así quiero vivir’. Y, por supuesto, que sean escuchados.

 

“Nosotros tenemos mucha suerte, porque mi hermana es genial; lejos, la persona más encantadora que conozco y con una cantidad de habilidades que a mí me encantaría tener… pero uno se da cuenta de lo que pasa en otras familias y de cómo por un tema de oportunidades o recursos las cosas son muy diferentes para ellos”.

“Las personas con discapacidad cognitiva que comienzan a trabajar tienen menos ausentismo y rotación, hay mayor compromiso y un cambio en el clima laboral. Los números son bien impresionantes, se quedan en su trabajo, les gusta y lo pasan bien. En general, aprecian mucho las oportunidades y le ponen mucho empeño”.

 

“Nosotros vemos a las personas con discapacidad como personas con potencial. Cuando se parte con esa estructura mental, lo que se busca es hacer crecer a las personas para que se valgan por sí mismas. Quieres autonomía, independencia y autovalencia y todo eso es completamente contrario al asistencialismo”.

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