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Entrevistas

EDICIÓN | Julio 2017

SU BATALLA, LA BATALLA DE TODOS

Roberto Ibáñez, autor de Mierda, tengo cáncer. ¿Qué hago?
SU BATALLA, LA BATALLA DE TODOS

 A los veintisiete años le diagnosticaron un agresivo cáncer a la piel. Después del impacto inicial, no sólo decidió someterse a un tratamiento, sino también escribir un libro para relatar su experiencia y la de otras personas que pasaban por lo mismo. El resultado fue tan exitoso, que no sólo está aquí para contarlo, sino que su testimonio ya fue traducido al inglés para ser lanzado en Estados Unidos.

Por Mónica Stipicic H. / Fotos Andrea Barceló y gentileza de Roberto Ibáñez

Su vida parecía perfecta. Joven, empresario, buenmozo, heredero de una poderosa familia y lleno de sueños y expectativas. Sin embargo todo, absolutamente todo se nubló cuando un feo lunar apareció en su brazo. Un melanoma, el más agresivo de los cánceres a la piel, que además ya estaba haciendo metástasis, lo plantó violentamente frente al escenario más duro: su vida corría peligro.

 

Con apoyo familiar y decidido a salir adelante, Roberto viajó a Estados Unidos, se sometió a todos los tratamientos y hoy está en etapa de remisión. Pero no quiso ser uno más de los que le ganan la pelea a esta enfermedad. Por lo mismo, y con la ayuda de Carolina Díaz y su editorial Memoria Creativa, decidió publicar un libro que relatara sus vivencias. Y desde el título Mierda, tengo cáncer. ¿Qué hago?, se nota que el relato nace desde la honestidad.

 

“Al comenzar el tratamiento me di cuenta de que no todos tienen los mismos privilegios. Yo me traté en las mejores clínicas, viajé y tuve segundas y terceras opiniones. Me di cuenta de que sería súper egoísta no compartir esa información, porque además en ese recorrido encontré a grandes personas que, sin conocerme, se acercaron a entregarme consejos o a contarme sus propias experiencias. Era como una verdadera posta, de un enfermo a otro. Y lo que yo hice fue agarrar más de noventa de esas postas y unirlas en un solo lugar. Y como todos sus consejos fueron gratis, el mío se transformó en un libro que no busca lucrar”, explica.

 

Vienes de una familia conocida, pero tu vida era de muy bajo perfil, ¿no temiste hacer público miedos y dolores?

Sí, en un comienzo me pregunté muchas veces por qué iba compartir toda mi vida privada y la de mi familia. De hecho, la primera versión del libro tenía muchos más detalles personales, que con el tiempo fui sacando. Un amigo una vez me dijo que la experiencia y el cambio que habíamos sufrido mi familia y yo eran tremendos y que valía la pena compartirlos si podía ayudar a otros. Y eso hice, fui dejando las cosas que pudiesen ser de ayuda para otros, sin un afán de figurar. Durante cuatro años repetí constantemente en mi cabeza: “sólo ayudar”.

 

¿Cómo era tu vida antes del cáncer?

Como la de un hombre soltero de veintiséis años que vivía la vida desde esa perspectiva. Tenía mis pasiones: el kite, los perros, la playa, pero también mis obsesiones: el trabajo, el carrete, el darlo todo y no descansar. Mi vida eran blancos o negros, sin grises; las cosas estaban increíbles o muy mal. Hoy, en cambio, me muevo por lo grises buscando el equilibrio: un lugar que no se encuentra en los extremos, pero que me hace tremendamente feliz. En estos últimos seis años he aprendido a conocerme y saber qué cosas, qué decisiones y qué experiencias del día a día me harán estar feliz o triste en el mediano plazo. Son perillas que he aprendido a ajustar.

 

La palabra cáncer suena muy tremenda, ¿cómo recuerdas la resonancia que tuvo para ti en ese momento? ¿Hoy le has perdido el miedo?

Suena tremendo y da miedo. Pero hoy el cáncer es una enfermedad que si es descubierta de manera temprana y gracias a la tecnología, nuevos fármacos, una buena dieta, tiene altas posibilidades de sobrevida. Así que hay que perderle el miedo y enfrentarlo. Hacerse los chequeos rutinarios, según tu edad y sexo, puede salvarte la vida. Yo esperé un poco más de la cuenta; tenía veintisiete años y creía que mis posibilidades de tener cáncer eran cero. Por lo mismo, mi libro no es solamente para quienes lo padecen, sino que es una gran guía para prevenir.

 

Existe una tremenda ignorancia respecto de que el cáncer a la piel puede ser más inofensivo, ¿caíste tú también en eso?

Existen distintos tipos de cáncer de piel, la mayoría son bastante inofensivos porque no matan. Pero el melanoma es letal y dentro de todos los cánceres (mama, próstata, cérvico uterino, etc.) es uno de los peores, porque sus células son muy resistentes, se multiplican a gran velocidad y no reaccionan a la quimioterapia o radioterapia, sobre todo si ya han hecho metástasis. Obviamente yo no tenía idea de esto, nunca había tenido una conversación seria con alguien sobre el tema, sólo sabía que había que echarse crema y protegerse del sol.

 

En Chile es muy conocido el caso de Javiera Suárez, que ha dado una tremenda batalla contra un melanoma, ¿sientes que ambos casos pueden ayudar en algo?

Su caso ha sido espectacular y su batalla como ninguna otra. Cuando recién le dijeron que tenía metástasis, Cristián, su marido, me llamó preguntándome si nos podíamos juntar. Comimos juntos y le conté sobre mi experiencia. Con mi señora nos enfocamos mucho en la alimentación y, en particular, en la dieta alcalina y antiinflamatoria que también recomiendo en mi libro. Lo importante es concentrarse en comunicar constantemente las principales causales del melanoma, como el sol, el estrés, la piel más clara o la mala alimentación y no quedarse en el sensacionalismo. En Chile debiese haber carteles explicativos en las carreteras o en los paraderos de micros, porque falta generar muchísima conciencia.

 

 

DESPUÉS DEL CÁNCER

 

La batalla es física y mental. Una cosa es sobrepasar las operaciones y tratamientos, pero la otra —y quizás la más difícil—, es aprender a vivir con la nueva realidad: tienes cáncer y debes hacer cambios radicales en tu vida para sanarte. La batalla se va ganando día a día, mes a mes y es una lucha que no termina. Hoy, a pesar de estar y sentirme sano, cada vez que me sale una nueva mancha, siento algún ganglio inflamado o estoy fatigado, voy al doctor y me reviso. Además, me casé y mi perspectiva de vida ha mejorado y, por lo mismo, la quiero cuidar.

 

¿Es verdad que crees que el cáncer es una de las mejores cosas que te han pasado?

El cáncer te da la oportunidad de mirar cada día como un regalo y hay que tomarlo como una sentencia de vida y no de muerte. Por eso siempre digo que el cáncer es una de las mejores cosas que me ha pasado.

 

¿Cuánto sirven las experiencias de otros?

Son vitales. Hace poco a un buen amigo lo diagnosticaron con leucemia linfática crónica y la primera recomendación de los doctores fue partir con quimioterapias. Él sabía que yo había buscado segundas y terceras opiniones, así que hizo lo mismo y finalmente, en Estados Unidos, le dijeron que no necesitaba las quimios hasta que tuviera síntomas y que podrían llegar muchos años después. Juntarse con otros que hayan vivido o que estén viviendo lo mismo, es reconfortante porque encuentras soporte; te das cuentas de que no eres el único y, lo más importante, te ayuda a formar una opinión sobre tu enfermedad, a entender de qué se trata, cuales son los tratamientos y los síntomas. Y desde ese punto de vista, se puede tener mejores conversaciones con los doctores, buscar hasta estar seguro de que el camino elegido es el mejor.

 

¿Cómo ha sido la respuesta que has tenido con el libro?

Espectacular. Todas las semanas recibo mensajes de personas que lo leyeron o lo están leyendo… y no sólo el libro ha funcionado, también el sitio mierdatengocancer.cl, donde la gente puede compartir sus historias públicamente. Muchos de los que escriben ahí dicen que escribir y compartir su historia fue una manera de caminar de la mano con la enfermedad, en vez de pelear y negarla. Incluso si ya se sanaron, porque la memoria del cáncer en una persona queda para siempre.

 

En el proceso de escritura conociste a mucha gente, ¿crees que el cáncer es distinto para cada uno o tiene una raíz igual para todos?

Me topé con varios que al enfermarse y sanarse querían compartir su historia de una manera parecida, pero simplemente no había espacio en sus vidas para hacerlo. Cada uno vive el cáncer de una manera, escribir este libro fue una de las maneras de vivir el mío y creo que cada una de esas maneras es respetable. Todos los cánceres tienen factores externos e internos; todos los que están leyendo esta entrevista producen células cancerígenas varias veces al día, pero el sistema inmune es capaz de identificarlas y eliminarlas. El problema se produce cuando el sistema inmune se encuentra deprimido y una de esas células logra multiplicarse y propagarse. Proteger el sistema inmune es vital y por eso creo que el equilibro entre las 3D —Dieta, Descanso y Deporte— es universal.

 

EN INGLÉS

 

Roberto y su mujer se trasladaron a Colorado, Estados Unidos, el año pasado. Ella está estudiando nutrición holística y va a hacer una especialización en Oncología. Él, mientras tanto, sigue manejando de manera remota sus negocios en Chile y buscando ampliar sus posibilidades.

 

“Boulder es una pequeña ciudad al pie de las montañas. A cinco minutos está el río, donde te puedes bañar y pescar con mosca, y la montaña que puedes escalar. Pero, además, está tomando fuerza como un núcleo tecnológico y nutricional, lo que la transforma en una gran ciudad para impulsar las iniciativas en las cuales estamos metidos”, dice.

 

¿Por qué decidiste traducir el libro y publicarlo allá? ¿Los mensajes son universales?

Definitivamente. Los mensajes en mi libro son ayudas para tener una mejor vida, para prevenir y sanar. El libro ya se publicó en Perú el año pasado y va en la segunda edición. Para la edición norteamericana hice algunos cambios; incluí once testimonios de personas que han vivido el cáncer y modifiqué las referencias directas a Chile, como los consejos de seguros oncológicos. Obviamente, acá el libro se llama Shit! I´ve got cancer, What should I do? y el portal donde la gente puede compartir sus historias también está arriba. Me demoré un año y medio en lograr una buena traducción, corregir y encontrar las plataformas correctas para publicarlo. Muchas veces me he preguntado si estaba preparado para algo así, porque uno hace un compromiso muy importante con los lectores, con los entrevistados y con uno mismo cuando decide publicar algo como esto y en un país que no conoce. La semana pasada recibí mil quinientas copias de la primera edición en inglés (ya hay once mil impresos en total) y organicé una preventa donde comprometí doscientos cincuenta ejemplares.

 

Y es un libro sin fines de lucro…

Las ventas las recibe la fundación PeaceJam, a quienes cedí mis derechos de autor. Ellos cuentan entre sus miembros con trece ganadores del Nobel de la Paz. Cuando les mostré mi proyecto, lo llevaron a consejo y decidieron ayudarme. Fue un gran espaldarazo.

 

¿Qué viene ahora que estás sano?

Mi sueño es escribir “¡Mierda, tengo una depresión!, ¿Qué Hago?” y así partir con la saga de “Mierda”... Aunque suene chistoso, creo que hay muchas “mierdas” que atender, muchos relatos que contar y muchas personas por ayudar.

 

“El cáncer te da la oportunidad de mirar cada día como un regalo y hay que tomarlo como una sentencia de vida y no de muerte. Por eso siempre digo que el cáncer es una de las mejores cosas que me ha pasado”.

“En un comienzo me pregunté muchas veces por qué iba compartir mi vida privada y la de mi familia. Un amigo una vez me dijo que la experiencia y el cambio que habíamos sufrido mi familia y yo eran tremendos y que valía la pena compartirlos si podía ayudar a otros. Y eso hice. Durante cuatro años repetí constantemente en mi cabeza: “sólo ayudar”.

“Encontré a grandes personas que, sin conocerme, se acercaron a entregarme consejos o a contarme sus propias experiencias. Era como una verdadera posta, de un enfermo a otro. Y lo que yo hice fue agarrar más de noventa de esas postas y unirlas en un solo lugar”.

“Mi sueño es escribir “¡Mierda, tengo una depresión!, ¿Qué Hago?” y así partir con la saga de “Mierda”... Aunque suene chistoso, creo que hay muchas “mierdas” que atender”.

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