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EDICIÓN | Junio 2017

Demonios danzantes

Hernán Herrera
Demonios danzantes

Durante más de quince años, este especial exponente del patrimonio local ha elaborado las caretas de los devotos de la virgen de La Tirana, pero no son bailarines cualquiera, son los “Diablos Rojos”. Aquí, la leyenda de un crack iquiqueño que busca recuperar la fe y el fervor popular.

Fotografía y texto: Soraya Valdivieso Vega

Cuando la fiesta de la Virgen de La Tirana comienza, cada cofradía se forma y en orden y disciplina, bailan al son de su banda, la misma con la que han ensayado durante los doce meses del año. Cada uno brilla siguiendo el ritmo de la música, enfundado en un traje de carnaval. Pero en cada grupo existe un personaje de capa roja bordada, que rompe el esquema y roba las miradas. Salta y baila más alto y fuerte que todos. Su careta seduce al público, y sus movimientos reflejan alegría e inspiración divina. El Diablo Rojo o también conocido como Diablo Suelto, es un personaje que se hace protagonista de esta gran comparsa de fe y colores.

 

Hernán Hernández, durante décadas, ha estudiado a estos seres místicos, que a pesar de su importante valor etnohistórico, entre los años cuarenta y cincuenta, mientras Iquique se sumergía en una gran crisis económica, comenzaron a extinguirse. Los Diablos Sueltos estaban desapareciendo. Esto debido a la escasez y la segregación social, explica Hernán, quien se ha dedicado a investigar profundamente la historia de estos bailarines que nacen en la cultura popular peruana y se extiende por los Andes, manteniendo registros desde los años veinte. “Quedaban sólo siete Diablos Sueltos, cuando el promedio era de más de doscientos. Yo tenía cuarenta y cuatro años y fue entonces cuando la Virgen me habló”, indica.

 

PATRIMONIO VIVO

 

El amor de Hernán por lo que hace, emerge desde esta atmósfera mágica de la Fiesta de La Tirana. Él observó cómo, con el paso de los años, ciertas características de esta ancestral tradición comenzaban a cambiar, lo que afectaba al patrimonio del Carnaval Nortino. Justamente ocurrió en Bolivia y Perú, donde el “progreso” fue desvirtuando las máscaras y convirtiéndolas en caretas Led o descomunales diablos modernos. Es por ello que Hernán decidió ponerse manos a la obra y fomentar el regreso a lo tradicional, rescatando así la leyenda de los Diablos Sueltos.

 

El llamado de la Virgen tocó el corazón del “Gato”, como es conocido Hernán. Emocionado relata cómo este cambio hizo de él una nueva persona, más apasionado y vivo que nunca. Este sendero le ha abierto un sinfín de oportunidades y, sobre todo, le ha dado cientos de amistades, ha sido entrevistado por canales nacionales, han venido desde Francia a documentar su trabajo generando material de estudio desde hace diez años. Sentados en el antejardín de su casa, conversando para esta entrevista, eran decenas de vecinos los que pasaban saludando y conversando. Así es como el Gato vive, en un constante carnaval.

 

MANOS A LAS CARETAS

 

El Gato goza conversando y haciendo chistes, pero sobre todo, fijándose en la personalidad y los rasgos más notorios de cada individuo que solicita confeccionar una careta, ya que estas serán las pistas que utilizará para comenzar el proceso creativo y la decoración de las mismas. Pómulos, peras, ojos, cejas y nariz son los rasgos que acentúa. Además agrega sutiles decoraciones dependiendo de los gustos de cada quien y pequeños animales que representan las Siete Plagas que envío Dios a la tierra. “Siempre trato de que tengan algo característico de cada persona, así ellos se sienten cómodos bailando”, explica.

 

¿Quiénes solicitan que confeccione caretas?

En este mundo del Diablo Rojo, hay mujeres y hombres, jóvenes y adultos, todos pagando una manda o con inmenso cariño sólo agradecen a la Virgen estar vivos y saludables. Yo hago caretas para incentivar a que más devotos le bailen a “La Chinita”. Me niego a hacer caretas de decoración o colección. Mi paga está en el corazón, no en el dinero.

 

¿Qué características hacen que sus caretas sean tan especiales?

Mantener la tradición en la careta es mi principal objetivo, pero intento darle más belleza y armonía. El diablo antiguo asustaba, en cambio este tiene rasgos más divertidos, es un diablo muy atractivo y cada día son más quienes se entusiasman en ser parte de este movimiento que recupera la tradición. Este diablo tiene rasgos dicharacheros, es travieso, baila alegremente con la gente, posa para las fotos, se roba pululos o pequeños caramelos, es quien se encarga de hace reír y enojar al público.

 

¿De qué material están hechas las caretas?

De yeso con cachos originales de carnero. Antiguamente, las caretas eran de papel maché y se utilizaba harina con agua, pero esas caretas con el tiempo se perdieron porque los materiales eran débiles. Actualmente se trabaja con masillas, fibra de vidrio y resina para consolidar los cachos y protegerla, estas pueden durar hasta ciento cincuenta años.

 

Este es el personaje más llamativo de los bailes y morenadas, ¿todos quieren ser Diablo Rojo o Suelto?

El bien y el mal son parte del ser humano y es precisamente la figura del mal la que se representaba a través de estos bailarines. Alguna vez, por su anatomía, los Diablos Sueltos fueron criticados por la iglesia, incluso se decía que eran mujeriegos, alocados y rebeldes. Quizás por eso y pese a sus atributos positivos, no todos los promeseros los quieren y tampoco gozan de libertad para acompañar a cualquier baile. Hay que recordar que estos bailes son de fe y todos los símbolos son un tributo a la divinidad.

 

¿Un Diablo Rojo sigue su tradición toda la vida?

Yo quiero pensar que sí y ese es mi compromiso. El traje de raso, su careta de yeso, sus cachos de animales, pueden pasar de generación a generación.

 

El Gato se crió con estos diablos desde niño, en el barrio El Matadero de Iquique. Hoy, a sus sesenta años, sigue vibrando con su imagen, más preparado que nunca para el siguiente baile. 

 

“Quedaban sólo siete Diablos Sueltos, cuando el promedio era de más de doscientos. Yo tenía cuarenta y cuatro años y fue entonces cuando la virgen me habló”.

“Este diablo tiene rasgos dicharacheros, es travieso, baila alegremente con la gente, posa para las fotos, se roba pululos o pequeños caramelos, es quien se encarga de hace reír y enojar al público”.

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