Tell Magazine

Reportaje » Reportaje

EDICIÓN | Junio 2017

La nueva riqueza

“Campamentos de Ideas”
La nueva riqueza

Este proyecto asociativo busca motivar, incentivar y desarrollar habilidades comunitarias, deportivas, culturales, educacionales y de emprendimiento para ayudar a las personas que viven en sectores vulnerables a superarse a partir de su propio esfuerzo. Los profesionales a cargo de esta iniciativa partieron trabajando en los cerros de Antofagasta pero sueñan con extender esta metodología por todo el país y Latinoamérica.

Por Consuelo Contreras / Fotografías por Rodrigo Herrera y archivo CDI

Devolver lo que esta tierra nortina les ha dado. Esta frase refleja el espíritu de quienes integran “Campamento de Ideas” (CDI), una iniciativa que partió como un prototipo de innovación social y que poco a poco y a través del “aprender-haciendo” ha ido consolidándose como un modelo de intervención diferente y único en su tipo para desarrollar capacidades en sectores vulnerables de la comunidad.

 

Este programa, ideado por un grupo de profesionales voluntarios locales, forma parte de los Prototipos de Innovación Social del Comité de Desarrollo Productivo Región de Antofagasta, que busca generar nuevos espacios para promover la cultura de la superación, esfuerzo y meritocracia en la comunidad. Partieron trabajando en los campamentos de Antofagasta preparando el terreno social con la firme idea de que en el mediano y largo plazo allí se pueda incubar las nuevas generaciones de emprendedores sociales, para que sean protagonistas de su propio futuro.

 

En este sentido, los desafíos de innovación social que promueve el Comité de Desarrollo Productivo Regional Antofagasta son iniciativas que se trabajan desde distintos territorios del país cumpliendo un rol muy importante en la generación de espacios de innovación para repensar, encantar y entusiasmar a las comunidades frente a sus principales problemáticas, como lo está promoviendo “Campamento de Ideas”.

 

¿Quiénes están de tras de esta iniciativa? El grueso del equipo de trabajo de CDI está compuesto por voluntarios profesionales de amplia experiencia en diálogo y comunicación; contención social y promoción de la resiliencia; relacionamiento y trabajo en comunidades vulnerables; y planificación y ejecución de proyectos, entre otros.

 

Inicialmente partieron los Periodistas Ernesto Espinoza y Yuri Rojo, más el Ingeniero Civil Andrés Volker y la sicóloga Paz Fuica. En paralelo a la partida de Paz al proyecto Profesionales sin Fronteras a la zona rural de Bogotá, Colombia, el equipo se reforzó con la comunicadora, María Consuelo Ovalle, el ingeniero civil electrónico, Juan Sotomayor y la Ingeniero en Prevención de Riesgos, Francisca Requena.

 

PUNTO DE PARTIDA

 

Quien dio el punto de partida a “Campamento de Ideas” es el periodista y empresario Ernesto Espinoza que aprovechando su experiencia con su productora “Simplifika”, buscó alternativas que le permitieran retribuir a la región la posibilidad que entrega de emprender, surgir y prosperar.

 

“Mi empresa nació en Antofagasta y se ha consolidado gracias a las oportunidades que se han ido creando y aprovechando. Entonces surge la pregunta, ¿cómo yo puedo devolver la oportunidad que me ha dado esta tierra, más allá de generar trabajo o hacer empresa? Y ahí pensamos que “Campamento de Ideas” podría ser la respuesta, de generar una mirada distinta para enfrentar los problemas sociales que tiene la región y bajo el espíritu de asociarse y promover el voluntariado, idear soluciones”, afirma.

 

¿Cómo incide la migración en los campamentos?

Desde nuestra óptica, la migración es el elemento central de la generación de campamentos en Antofagasta. Muchas personas, familias y extranjeros vienen a esta tierra buscando capturar los beneficios indirectos del desarrollo minero e industrial pero por falta de habilidades quedan en el camino. A esto debemos sumar la debilidad existente en materia de política habitacional y los altos precios de las viviendas.

 

En este contexto, ¿qué es Campamento de Ideas?

Es una herramienta sistemática que a través de la innovación social busca generar y articular nuevos espacios para promover la cultura de la superación, esfuerzo y meritocracia en sectores de alta vulnerabilidad, que en el caso de campamentos, trabaja desde fuera de la habitabilidad.

 

¿Qué instituciones han trabajado junto a ustedes?

A esta red que hemos construido se suman esfuerzos del Gobierno Regional, municipio y entidades territoriales validadas como Un Techo Para Chile, Organizaciones Sociales, entidades pro migrantes y todos quienes quieran ser parte del proyecto. Y en materia funcional trabajamos en terreno junto a entidades como Nortino Fútbol Club, Compañía la Huella Teatro, el artista Luis Núñez San Martín y Rubisco Hidropónico.

 

¿Cuáles son sus objetivos y metas?

A través de un trabajo sistemático y escalable la idea es desarrollar habilidades y fortalecer capital social, desarrollando una red que permita coordinar, aglutinar y sumar acciones permanentes en el tiempo en pro de mayor calidad de vida, evitando la sobreintervención social y duplicidad de esfuerzos. En el largo plazo, junto con explorar la posibilidad de expandirnos a otras zonas del país y el extranjero, buscamos convertirnos en una Red Social Colaborativa y ojalá convertirnos en una Fundación para poder administrar nuestras capacidades y recursos.

 

¿Por qué nace esta idea?

Junto con buscar de una manera innovadora el poder devolver lo que esta tierra nos da, el proyecto surge a partir de la principal problemática habitacional que existe en Antofagasta, sumado al proceso migrante y al rechazo que provoca en distintos estratos de la sociedad. Los campamentos que participaron en nuestra primera etapa fueron “Todos Luchando por un Sueño”, “Vista Hermosa”, “Chile Nuevo” y “Humilde Esperanza”.

 

 

 

 

MOTOR DE MOVILIDAD

 

Una vez consolidada la idea y espíritu de “Campamento de Ideas” el paso siguiente fue trabajar en terreno para validar el proyecto junto a la comunidad y poder co-construir una versión 2.0 que respondiera efectivamente a las necesidades planteadas por los pobladores frente a su mirada de superación social.

 

El periodista Yuri Rojo, con amplia experiencia en gerencias de Comunidades, Comunicaciones y Asuntos Externos en empresas nacionales y extranjeras, explica: “Acá lo fundamental es respetar genuinamente a las personas y sus ideas, para luego abordar un proceso de co-construcción que nutra y valide el proyecto. No hay nada más valioso que escuchar, considerar y enriquecer visiones, junto a la generación de cercanía y confianza, que son los puentes que conectan a la comunidad y un proyecto, como lo hicimos con “Campamento de Ideas”, siempre en la perspectiva de abrir nuevas oportunidades para la comunidad”.

 

Bajo este prisma, ¿cómo fue evolucionando desde su gestación hasta su aplicación?

A través de la metodología de gestión de stakeholders más una aproximación temprana a campamentos con entrevistas en profundidad, previo al diseño del proyecto, se ahondó en la realidad que se vive en estos asentamientos. A través de este levantamiento primario de información, la escucha activa de la gente y sus problemáticas, más la trazabilidad de los estudios gubernamentales, se co-diseño un piloto de “Campamentos de Ideas” siempre de la mano de la comunidad, cuyo modelo se fue ajustando y mejorando con la finalidad de generar mayor impacto una vez que la idea pasara al diseño técnico formal y posterior ejecución.

 

Además de los propios habitantes de campamentos ¿a quienes buscan impactar?

Nuestro proyecto es extensivo y va más allá de campamentos. Con esta herramienta, obviamente considerando las particularidades del entorno, podemos trabajar en comunidades costeras, asentamientos indígenas o en zonas rurales o urbanas.

 

 ¿Creen que existen soluciones reales, posibles de aplicar para erradicar los campamentos?

La clave está en el desarrollo de capacidades y trabajar en red, porque la comunidad tiene un gran capital social en sí. Si conectamos las ganas, el espacio, la oportunidad y el trabajo asociativo, más la escucha efectiva de la comunidad, tenemos muchas posibilidades de avanzar.

 

¿Qué factores comunes han visualizado entre las personas que viven en campamentos?

Que junto a su riqueza social, sus habilidades y conocimiento propio, tienen ganas y entusiasmo de salir adelante y construir su propio futuro. No quieren regalos, quieren oportunidades.

 

¿Cuáles fueron las mayores sorpresas? ¿Qué mitos derribaron?

La gente no es pobre, la gente es vulnerable. Estas comunidades tienen su propio capital y riqueza social, traducidas en habilidades que están a la espera de la oportunidad de ser desarrollados, de ser consideradas o conectadas y poder trabajar en generar movilidad social.

 

Dejando de lado la vivienda ¿qué necesitan en los campamentos?

En primer lugar que se les respete en su dignidad, que se les considere como iguales. Esa es la base para poder construir procesos de movilidad social a través del desarrollo de capacidades.

 

UNA OPORTUNIDAD

 

El Ingeniero Civil Industrial Andrés Volker, quien además ha desarrollado prototipos de emprendimientos tanto en Chile como en Estados Unidos, es un convencido que en la actual coyuntura de desconfianza comunitaria, “Campamento de Ideas” puede ser la herramienta para avanzar de manera asociativa y de la mano de los habitantes de asentamientos vulnerables.

 

¿Qué emoción predomina entre quienes viven en campamentos? ¿Esperanza? ¿Frustración?

Nuestra sensación es que hay esperanza de que las oportunidades finalmente se puedan concretar. Pero debemos avanzar paso a paso, cautelando las expectativas y en forma permanente cuidando los lazos de confianza los que son fundamentales en materia de trabajo comunitario.

 

¿Qué talleres se desarrollaron y cuáles fueron sus resultados?

Las iniciativas hasta el momento desarrolladas fueron la Escuela de verano de fútbol, Nortino FC. “Buenos deportistas mejores personas”; Taller de Acercamiento al Arte Escénico, Compañía La Huella Teatro. “Actuar rompe los miedos y nos ayuda a crecer”; Taller de Arte Urbano, artista plástico Luis Núñez San Martín, “Pintando sueños y el futuro que queremos”; Implementación Sistema Hidropónico Doméstico, Rubisco, “El emprendimiento no sólo nace; también se hace y se cultiva”; y Taller de educación y acercamiento a la robótica, “No hay límites cuando hay motivación y ganas”. A esto se suman otras actividades complementarias en pro de seguir fortaleciendo lazos con los campamentos donde trabajamos.

 

¿Cómo evalúan la participación de quienes viven en campamento?

Muy buena y entusiasta. En una primera etapa superamos las 150 personas directas, más sus familias. Pero más allá de la estadística, lo valioso son las experiencias y aprendizajes cosechados para seguir mejorando nuestro proyecto.

 

¿Se incluyeron voluntarios? ¿Se tienen considerados para futuras etapas?

En forma progresiva hemos ido incorporando voluntarios, a los que denominamos “Campistas”. En estos momentos tenemos conversaciones muy adelantadas para hacer alianzas y partícipes de esta esta red a la comunidad educativa y escolar del colegio Antofagasta British School que ve con muy buenos ojos la generación de trabajo en red en comunidades vulnerables, en el marco de su próximo Centenario.

 

¿Cómo piensan cultivar el vínculo creado considerando la movilidad de las personas con las que trabajan?

La clave está en la sistematización y seguimiento, manteniendo en el tiempo el contacto y las actividades que vinculan a nuestro proyecto. Nuestra intervención social no es puntual, sino que permanente para poder conservar los lazos de confianza y mantener activa a estas comunidades deseosas de superarse. Eso es lo que nos hace diferentes a cualquier otra iniciativa.

 

¿Cómo ven el futuro?

Estamos muy optimistas, ya que creemos que nuestra red crecerá con la suma de nuevos socios tanto del ámbito de la educación como del sector privado. Hoy hay mucho interés de ayudar pero a veces faltan canales innovadores o que motiven a tener una mejor comunidad. La respuesta a eso es “Campamento de Ideas”, donde sin protagonismos innecesarios todas las ideas y esfuerzos suman en pro de mayores oportunidades para los sectores vulnerables de la región.

 

“A través de un trabajo sistemático y escalable la idea es desarrollar habilidades y fortalecer capital social, desarrollando una red que permita coordinar, aglutinar y sumar acciones permanentes en el tiempo en pro de mayor calidad de vida, evitando la sobreintervención social y duplicidad de esfuerzos”.

 

“Nuestra sensación es que hay esperanza de que las oportunidades finalmente se puedan concretar. Pero debemos avanzar paso a paso, cautelando las expectativas y en forma permanente cuidando los lazos de confianza los que son fundamentales en materia de trabajo comunitario”.

Otros Reportajes

» Ver todas los Reportajes


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación5+3+4   =