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EDICIÓN | Junio 2017

LA MODISTA DEL ARTE

Verónica González, artista visual
LA MODISTA DEL ARTE

Telas, pliegues, texturas. Costuras y sensaciones. La obra de Verónica González se escapa de lo tradicional y en su última exposición, Fibras elementales, también intentó salir del formato obvio para probar con trabajos más cercanos a la instalación y que, al mismo tiempo, la acercaran aún más a la naturaleza, donde encuentra su inspiración.

Por Mónica Stipicic H. / Fotos Andrea Barceló

Entre grabadista y costurera. En esos dos espacios Verónica se mueve a sus anchas.

 

Después de estudiar Arte en la Universidad Católica se especializó en grabado y esa es, hasta hoy, su técnica para dibujar. Pero cuando tenía veintiocho años la invitaron a participar en una tutoría guíada por Arturo Duclos. A él le dijo que uno de sus desafíos era ampliar el formato de sus obras y juntos comenzaron a probar distintas opciones, a imprimir sobre distintas superficies que dieran más opciones que las dimensiones de un pliego de papel. “Ahí aprendí a usar formatos más grandes en la prensa, ir doblando las telas y repetir hasta componer una imagen… en una tela puedes hacer lo que quieras”, explica.

 

Hace unos siete años incorporó a su obras el papel traslúcido, que se transformó en la piel que contenían las imágenes. Arrugados, dando la sensación de vejez, sus trabajos empezaron a tener aspectos de antigüedades, de obras encontradas en algún rincón, casi por casualidad. “Fue entonces cuando al ver ese papel suave, se me ocurrió imprimir sobre seda y el resultado también fue increíble. De ahí fui derivando y hoy el material que más uso es uno que inventé yo misma y que fabrico de forma casera: tres capas, dos de seda y una de papel al medio. Tiño las telas antes para ir dándole tonalidades y desde ahí corto las figuras, las plumas y las cosas que necesito para ir armando las obras”, explica.

 

¿Tienes un tema con la costura?

Me gusta mucho el tema de la costura... me encanta el vestuario también. De hecho, las obras tridimensionales las trabajé como un maniquí; tomando con alfileres, con tijera y dedal en mano.

 

Toda una modista…

Sí, como una modista del arte. Me entretengo mucho haciendolo así. El resto de las obras tienen otros formatos, pero hay muchas que son bordadas, porque me encanta el bordado y la mayoría de ellas están hechas a mano. De hecho, hay una obra que son unas alas grandes; todas esas plumas van cosidas a mano y las hice durante las vacaciones, me las llevé a la playa, las puse en la mesa del comedor y todos los días avanzaba un poco.

 

INVESTIGAR LO NATURAL

 

“Siempre estoy buscando cosas nuevas. Ya sea que esté en Independencia buceando en las telas o de viaje. Tengo harta conexión con el arte japonés, porque ellos fueron los primeros grabadores. Y esa conexión con lo oriental me ha hecho ir conociendo cosas nuevas; hoy estoy tomando apectos de la cultura persa, de Turquía. Me gusta mucho viajar, el Chinatown me fascina, busco telas entretenidas, incluso algunas que estén medio oxidadas. Hay veces en que compro montones y no sé muy bien para qué, pero con el tiempo voy descubriendo su utilidad. Me encanta recolectar.

 

¿Y esa recolección incluye elementos de la naturaleza?

Sí. Yo viví en el campo, en Padre Hurtado, hasta los diecinueve años. Por lo mismo, me encanta el contacto con la naturaleza, llegar del colegio y hacer un picnic, andar a caballo o bañarse en la acequia. Me encantan la naturaleza y sus formas, siempre estoy recogiendo y guardando hojas, plumas, ramas. En el Soho en Nueva York hay una tienda alucinante que se llama Evolution Store, donde venden insectos, ranas, hasta pavos embalsamados, es como para formar un Museo de Ciencias Naturales. Me encanta ir y comprar piedras, fósiles, bichos… yo ahí me enolquezco.

 

¿Y esos objetos los incorporas, los reproduces o ambas cosas?

Todos ellos han ido conformando mi enciclopedia de imágenes. Y al momento de plasmar una obra lo que hago es reproducirlos y en eso se nota mi raíz en el grabado, porque al final el grabado hace una matriz que puede reproducirse infinitamente. Siempre he usado la serialización, por ejemplo, en mis obras con plumas, son miles de plumas idénticas, hechas en serie.

 

¿Cómo nacen los temas, cómo agrupas tus obras?

En el caso de Fibras elementales, el elemento esencial son las plumas, que para mí son símbolo de la perfección más elemental de la naturaleza. Y las plumas están compuestas por fibras. De ahí el nombre de esta muestra. Las telas, las costuras, los bordados, la seda… son fibras básicas, simples y que unidas logran un trabajo tan potente como sutil.

 

COLOMBIA Y EL MUNDO

 

Hace poco más de un año que Verónica, su marido Felipe Cobo y sus tres hijos volvieron a Chile luego de vivir cinco años en Colombia. La artista reconoce la influencia que ese período tuvo en su desarrollo de carrera.

 

“Más que la rumba y el color lo que me influyó es la cultura, porque es un país maravilloso en ese sentido: las ferias de arte son fantásticas, igual que las galerías. Yo tuve una acogida excelente y el mismo año que llegué comencé a exponer con Galería Sextante, que es una de las mejores”, dice.

 

También debe haber servido para darte cuenta de que tu obra es bastante transversal.

Sí. Hoy trabajo con Colombia, pero también con Estados Unidos, específicamente en un centro de ski en Colorado, que me piden obras constantemente. Mi trabajo se valora mucho allá porque es como calentito, diáfano, agradable. Además, yo vivía en las afueras de Bogotá, en un lugar muy verde, frente a una laguna con patos, entonces mi entorno era súper motivador. Además, viajabas ochenta kilómetros y llegabas a lo que ellos llaman tierra caliente, donde la naturaleza es completamente distinta, alucinante. Salía a caminar y volvía con vainas, mini culebras, insectos… los tengo guardados y ya estoy pensando cómo voy a trabajar con ellos.

 

Normalmente uno asocia la compra de arte con cuadros y esculturas, ¿es más dificil salir a vender arte textil?

No, la verdad es que se fue dando solo. Para mí la venta nunca ha sido un tema, sobre todo afuera. Acá la gente se enreda un poco más con el polvo, me piden que les ponga vidrio, pero afuera los vendo así no más y les encanta, porque así se ve realmente la textura; mi obra tiene mucha sensibilidad, mucho de tocar para sentir.

 

Tienen algo de vivas…

Sí, y eso tiene que ver con el material. Si lo pones mucho al sol es posible que algunas plumitas se encorven, pero eso es parte del proceso, si no las haría de otro material.

 

“El material que más uso es uno que inventé yo misma y que fabrico de forma casera: tres capas, dos de seda y una de papel al medio. Tiño las telas antes para ir dándole tonalidades y desde ahí corto las figuras, las plumas”.

 

“Me gusta mucho el tema de la costura... me encanta el vestuario también. De hecho, las obras tridimensionales las trabajé como un maniquí; tomando con alfileres, con tijera y dedal en mano”. 

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