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EDICIÓN | Junio 2017

Zelig

Por Maximiliano Mills – www.maxmills.com
Zelig

Un gran amigo y cinéfilo de alma, siempre afirmaba: “si conozco a una mujer que encuentro hermosa y me siento atraído por ella, antes de invitarla a salir lo primero que le pregunto es ‘¿te gustan los gatos y te gusta Woody Allen’?”. Ugel era devoto admirador, estudioso y seguidor del cine de Allen, y a tal grado llegaba su fanatismo que no podía concebir la vida con una mujer que no gustara de su estilo de películas. 

Todas sus esposas y pololas habían tenido que pasar por esta pregunta; las más jóvenes que no conocían a Woody Allen y para las otras se transformó en un gusto adquirido… o en lo que terminó separándolos por “diferencias irreconciliables”. Hasta que dejó esta dimensión, mi amistad con Ugel nunca estuvo en riesgo de terminar, a pesar de que yo no era un incondicional o admirador del cine de Woody Allen. 

Con la fructífera producción de películas de Allen desde hace décadas —casi una por año—, mis favoritas no llegan a cinco o seis, siendo mi preferida una inteligente comedia de 1983, Zelig (bendecido, en yiddish). Si bien se ajusta a la categoría de obra fílmica sobresaliente, es en sí una nueva categoría de cine; tanto por técnica como por pre y post producción. La etiqueta de documental-burla (“mockumentary”) minimiza la descripción de las sorpresas que construyen Zelig. Solo alguien como Allen y su equipo de colaboradores fueron capaces de sublimar una experimentación como esta en formato de cine. Técnicamente sorprende que a pesar de su fotografía a la antigua y en blanco y negro, esta película estableció el camino seguido diez años después por Hollywood cuando descubrió ese juguete adictivo llamado CGI (imágenes generadas por computadora). Claro y directo, sin Zelig quizás Forest Gump ¡se hubiera filmado veinticinco años más tarde!

Zelig es una película norteamericana dirigida, escrita y protagonizada por Woody Allen, con la actuación de su entonces esposa Mia Farrow. Allen es quien interpreta a Leonard Zelig, un rompecabezas para la siquiatría, ya que por su compulsión para insertarse y ser apreciado en los círculos sociales, se mimetiza adquiriendo las características físicas y morfológicas de importantes personalidades a medida que los va conociendo. Su característica para mimetizarse llama la atención del médico Eudora Fletcher (Mia Farrow), quien piensa que Zelig necesita de un análisis y seguimiento cognitivo. Presentada en formato de documental, narra la historia del periplo de este camaleónico ciudadano durante las primeras décadas del siglo XX. Fue nominada para dos premios Oscar por Mejor Cinematografía y Mejor Diseño de Vestuario. Fue filmada replicando el estilo de los noticiarios en blanco y negro de los años veinte y treinta, los que se intercalan con imágenes de archivo originales de esas épocas y reforzada con recreaciones de acontecimientos históricos verdaderos ¡Hay una escena cuando Leonard Zelig interrumpe un discurso de Hitler que siempre me saca carcajadas!

Estos elementos transforman a esta película en un doctorado visual sobre cine experimental, ya que utilizó imágenes de archivo verdaderas sincronizadas con los actores, algo que a principios de los ochenta, sin utilizar computadoras, tardó casi dos años en completarse. Por ejemplo, las imágenes de Allen con las mostradas de F. Scott Fitzgerald son las únicas de archivo existentes del escritor. Además, hay un desfile de personalidades que se fusionan con Zelig, entre las que destacan, como conmovedores bocados históricos, Al Capone, Charlie Chaplin, Joe DiMaggio, Lou Gehrig, William Randolph Hearst, Rudolf Hess, Adolf Hitler, Charles Lindbergh, el Papa Pío XI y Babe Ruth. Además, con la finalidad de acentuar la apariencia de imágenes reales filmadas en esas décadas, Du-Art, el laboratorio encargado del revelado, sacó de su jubilación a sus técnicos más antiguos, los que tenían esta experiencia técnica con los procesos de revelado del año 1930. Así y todo, Allen reconoció después que no existe una forma mecánica para lograr que una película “envejezca”, razón por la cual los negativos de Zelig fueron restregados y pisoteados. 

A los aficionados, estudiantes o neófitos del cine, esta película los conmoverá por su logrado impacto visual, vanguardista hasta hoy en pleno siglo XXI. Para quienes solo quieren ver una divertida comedia en estas tardes de invierno, se matarán de la risa por la paradoja que entregan sus inverosímiles escenas.

 

 

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