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Entrevistas

EDICIÓN | Junio 2017

La Rebelión del Cuerpo

Nerea De Ugarte, psicóloga
La Rebelión del Cuerpo

Pocos creerían que es tímida, que aunque lidere proyectos, dicte charlas, trate pacientes, aparezca en medios, estudie y viaje, literalmente, de Arica a Punta Arenas empoderando mujeres, Nerea también se sienta a ratos insegura. Y es precisamente esa honestidad, convertida en una voz llena de fuerza, la que la llevó a formar su propio movimiento. Uno que, espera, ayude a cambiar los referentes femeninos y, de una vez por todas, potenciar la crianza de niñas valientes… y no perfectas.  

Por Carla Stagno G/ Fotografía Andrea Barceló

La historia comienza con un chocolate y una carta sobre una mesa. Es una sala del Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género (SERNAMEG) destinada a capacitar mujeres profesionalmente, pero que tras el horario, y sin que los encargados sepan, el lugar se convierte en una charla sobre sexualidad. El trato es entre las usuarias y la recién egresada psicóloga Nerea de Ugarte, quien, motivadísima con su especialización, siente la necesidad de compartir sus conocimientos. Las mujeres responden con interés. Tanto así, que rápidamente amplían el círculo a sus amigas y familiares. Y una de ellas le escribe a mano: “Gracias, porque por primera vez, en cincuenta años, tuve un orgasmo”.

Para Nerea, ese momento definió su propósito. Trabajaría con mujeres, para las mujeres, ampliando poco a poco su rango desde una perspectiva clínica a una más social. Exigente y matea, empezó a atender pacientes, escribir columnas, fundó un sitio web y se convirtió en un rostro familiar en medios como televisión, radio y revistas, donde era invitada como sexóloga. Sin embargo, en el camino chocó con el morbo. “Suele ser un asco como se toma la sexualidad en los medios de comunicación. Lo abordan en pro del rating y de forma inconsciente, perpetuando exigencias y expectativas insanas. La sexualidad es mucho más que la cantidad de relaciones que supuestamente deberíamos tener a la semana, o cuánto mide el genital masculino”.

Los malos ratos no la apaciguaron y, al contrario, buscó nuevos espacios y decidió ir a los medios sólo cuando el contenido se tratara con seriedad, imponiendo muchas veces ella misma los tópicos. “Es un asunto importante, de salud física y mental. Muchas disfunciones sexuales terminan en divorcios; falta información y en el sector público no existe la especialización. Por eso, creo que si yo tuve la suerte de poder aprender todo lo que sé, es una responsabilidad social darlo a conocer masivamente”.

De la sexualidad derivaste a trabajar en la autoestima de la mujer. ¿Cómo se unen estos dos temas?
Fue hace un año y medio, cuando le pedí a mis pacientes que definieran los diez factores a los que ellas atribuían su falta de deseo sexual, ordenándolos de mayor a menor importancia. En un comienzo la idea era organizar la terapia y jerarquizar las prioridades para tratarlas, pero me di cuenta de que todas nombraron la falta de autoestima como causa principal. Ahí dije, chuta, esto tiene consecuencias ahora en una disfunción sexual, pero antes lo tuvo en un trastorno de conducta alimentaria, de ansiedad o depresión. Hay algo importante aquí.

El descubrimiento la fascinó y, como de costumbre, comenzó a estudiarlo. Llegó a la conclusión de que la clave era empoderar a las mujeres desde que son niñas, luchando contra la violencia simbólica. Esta, acuñada por el sociólogo francés Pierre Bourdieu en la década de los setenta, plantea que las personas dominadas, al no ser violentadas de forma directa, corren el peligro de no evidenciar el abuso y, de esta forma, terminan convirtiéndose en cómplices.

¿Dónde y cómo podemos ver violencia simbólica?
Básicamente, en los medios de comunicación, en las portadas de las revistas, en las gráficas plagadas de modelos retocadas y falsamente perfectas, que poco tienen que ver con las mujeres que en realidad ven dichos anuncios. En la publicidad sexista, al poner a la mujer como objeto, en la industria de la belleza, la moda y de las dietas, cuyas campañas se basan en la promesa de “arreglar” los supuestos defectos de nuestros cuerpos, en vez de promover la aceptación de la diversidad y el paso del tiempo como algo natural.

En la actualidad, algunos medios han optado por trabajar con modelos de distintas tallas y razas, y algunos hasta han prescindido del Photoshop. Además, conocidas actrices han pedido a revistas que publiquen sus fotografías sin retoques, para no enviar el mensaje de que sus cuerpos son insuficientes. Sin embargo, casos como estos aún son los menos y, para Nerea, la toma de conciencia recién está empezando en nuestro país. “En Chile, el 47% de las niñas siente presión por verse más bonitas, y el 36% deja de hacer cosas que les gustan, porque se sienten inseguras por su aspecto. O sea, estamos perdiendo talento por un tema físico”.

¿Cuál es a tu juicio la raíz emocional de la importancia que, como sociedad, le otorgamos al físico?
Está estudiado que tiene que ver con el miedo al fracaso. Entonces, la pregunta que surge es ¿por qué no estamos haciendo algo al respecto? Deberíamos estar educando niñas capaces de tomar riesgos y seguir adelante, aun cuando se equivoquen. El tema pasa, además, por la construcción social de cómo se ha definido belleza hasta ahora. Hay investigaciones que la miden en cuanto a simetría, medidas, dimensión, etc… Pero no es más que un modelo impuesto que aprendimos desde chicos. Por eso podemos cambiarlo, volver a aprenderlo.

HONESTIDAD QUE SANA

Nerea sabe de lo que habla. Durante su adolescencia sufrió de bulimia y episodios de anorexia. Creyó que valía poco, se comparó con el resto, y aún sueña con un recuerdo: es pequeña y está en malla de gimnasia. La prenda es incómoda y espera en una fila, junto a sus compañeras de un colegio de mujeres, para medirse y escuchar cuánto pesa frente a todas. La angustia la carcome, y el lugar es un intercambio de miradas nerviosas. Hay competencia entre ellas. Durante los recreos, o al salir de clases, las mismas niñas juegan a ser sus actrices o cantantes favoritas que, por supuesto, son flacas. Al igual que Nerea, varias desarrollaron trastornos alimentarios durante la adultez.

¿Cómo lo llevas hoy?
Bien. Estoy en un momento de mi vida en que me siento tan feliz con lo que hago, tan plena, que me cuestiono muchísimo menos. Fui capaz de ver mis fortalezas y potencialidades, y lograr enamorarme de mí a partir de ellas.

Sus consejos en primera persona le han permitido conectar de manera profunda con muchas mujeres que se han sentido inseguras en alguna etapa de sus vidas, convirtiéndose en asesora del Programa para la Autoestima de la reconocida marca Dove y ONU Mujeres Chile. Pero eso no es todo. Este año decidió fundar su propio movimiento social para generar conciencia sobre el tema, que da sus primeros pasos a través de las redes sociales, y que ha bautizado como La Rebelión del Cuerpo. En él, Nerea espera convocar a la mayor cantidad de personas que quieran aportar al debate, además de denunciar la publicidad irresponsable y participar de manera más concreta en la gestación de un cambio, con acciones como la realización de charlas gratuitas en colegios, y una campaña gráfica que pretende llenar de mensajes positivos los espacios públicos.

En un futuro, Nerea proyecta transformar el movimiento en una fundación y, mientras tanto, prepara un libro. Se trata de una recopilación de aproximadamente cuatrocientas cartas, escritas por mujeres emprendedoras de todo Chile, que relatan a niñas pequeñas su experiencia, dificultades y aprendizajes, envalentonándolas a perseguir sus sueños. De una u otra forma, el mensaje siempre es el mismo: las mujeres deberían destacarse por lo que son, y no por cómo se ven.

BUILD LOVE

Las buenas ideas no se quedan allí. Una vez a la semana, Nerea y Jorge Palacios, su marido, ponen la mesa para dos en su pequeña terraza. El menú no es muy sofisticado. Con un picoteo, vodka, cigarrillos y música —que para Jorge es elemental—, basta. Allí, haga frío o calor, pasan horas conversando. Ambos son apasionados, sensibles y propensos a repasar, una y otra vez, cómo están en sus vidas en términos de pareja, personal y profesionalmente. Se ríen, discuten y divagan. Son un equipo que, con altos y bajos, ha logrado unificar con éxito sus inquietudes. Resultado de ello es la empresa Build Love, que a través de productos como juegos, tarjetas de felicitaciones, celebración o diseños personalizados, invita a sus clientes a trabajar en la construcción de la felicidad y bienestar.

Nerea se preocupa del contenido y Jorge, diseñador industrial, de concretarlo. El concepto nació luego de que ambos se conmovieran con la historia de un paciente de Nerea que, incapaz de demostrar sus sentimientos a pesar de llevar veinte años de matrimonio, un día ve cómo asaltan a su mujer y, por primera vez, piensa que puede perderla, por lo que cambia radicalmente su actitud. Por aquel entonces, Nerea reflexionaba sobre la importancia de sentirse querido a raíz de que Jorge, naturalmente romántico, la había acostumbrado a recibir mensajes cariñosos todos los días. Para Jorge, todo calzaba. Unirían sus conocimientos y llevarían la psicología al diseño. Les funcionó.

Trabajar juntos les implicó esfuerzo… y paciencia. Decisiones como quién renunciaría al sueldo fijo, o llegar a consenso en la forma y fondo de materializar el trabajo no sólo fueron arduas, sino que los sumió en una crisis. Sin embargo, llegaron a puerto. Hoy agradecen el estrés, pues la presión los preparó para su siguiente desafío: la paternidad.

A punto de cumplir un año, y dueño de unos grandes y dulces ojos cafés, Iñigo es la adoración de ambos. Con él llegó un amor nuevo y profundo, pero también una repentina sensación de miedo. Sobre todo cuando al pequeño le diagnosticaron una tortícolis congénita e hipotonía cervical, dictamen que si bien no es grave, los preocupó al plantear la posibilidad de un retraso psicomotor.

Hoy Iñigo está bien. Más que bien. Y como mamá, Nerea se sorprendió al descubrirse bastante más relajada de lo que hubiera imaginado. “Siento culpa de no sentir culpa al trabajar. Me siento feliz, completa, me encanta saber que al volver de la consulta estará esperándome y voy a jugar con él. Sé que lo que estoy haciendo es importante para su futuro, y eso me hace estar tranquila”. Gran parte de dicha calma la atribuye al carácter de Jorge, a que él vibre con su éxito y la empuje a cumplir sus numerosos proyectos, permitiendo una corresponsabilidad paternal que, a su juicio, lamentablemente aún es poco común en Chile.

Todo eso lo sabrá Iñigo cuando tenga aproximadamente diez años y pueda acceder a la cuenta de correo que Nerea le abrió y donde le escribe, cada vez que se inspira, o lo extraña cuando debe viajar por trabajo, como si estuviera con ella y Jorge en la terraza creativa. Su anhelo es simple. Criarlo con amor y seguir construyendo con él el camino iniciado con Jorge, donde cada integrante de la familia pueda, simplemente, ser quien quiera ser. 

 

"La sexualidad es mucho más que la cantidad de relaciones que supuestamente deberíamos tener a la semana, o cuánto mide el genital masculino”.

“En Chile, el 47% de las niñas siente presión por verse más bonitas, y el 36% deja de hacer cosas que les gustan, porque se sienten inseguras por su aspecto. O sea, estamos perdiendo talento por un tema físico”.

"Fui capaz de ver mis fortalezas y potencialidades, y enamorarme de mí a partir de ellas”.

 

 

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