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EDICIÓN | Junio 2017

Tradición familiar

Patricia García y Daniel Del Río, dueños de Girasol
Tradición familiar

Cuarenta años han pasado desde que abrió sus puertas Girasol, tienda infantil pionera en la región, que ha encantado a grandes y chicos no sólo por su calidad y gran variedad de productos, sino por el amor a lo que hacen. Una empresa familiar que ha traspasado esa complicidad y confianza de madre e hijo a sus propios clientes.

Por María Inés Manzo C. / fotografía Mariela Sotomayor 

Quienes se criaron y han visto crecer a sus hijos y/o nietos en Viña del Mar, sin duda conocen Girasol, una de las tiendas más famosas y características del centro de la ciudad, que ha mantenido su esencia generación tras generación, desde que abrieron sus puertas en 1977. Orientados a la industria infantil, fueron pioneros en la Región de Valparaíso por diseñar vestuario —potenciando el producto nacional— e importar de países como Italia o Estados Unidos distintos productos para niños y bebés; desde accesorios, mobiliario, cunas, coches, sillas de auto, corrales, mamaderas, bolsos maternales, entre una variada gama de productos que, en aquella época, no se encontraban en ningún lugar y que hoy se ha plasmado en una marca propia.

Su historia comenzó como un proyecto del matrimonio de Patricia García y Aldo Del Río; tiempo en el que, además, nacieron sus tres hijos: Daniel (40), Francisco (34) y Cristián (31). “Girasol partió como un negocio para entretenerme, porque me casé muy joven y mi marido no quería que siguiera trabajando para otros. En ese entonces trabajaba en el Casino de Viña, pero si renunciaba no quería quedarme en casa. Comencé a pensar qué podía faltar y me di cuenta de que me costaba mucho encontrar ropa de calidad o los artículos de bebé que quería para Daniel, en ese entonces de seis meses. Fue así que nació la primera tienda en la Galería Carrusel, enfocada al mundo de las mamás”, recuerda Patricia.

Pero lo que fue una entretención, de a poco empezó a crecer y llamar la atención de otras madres que tenían la misma necesidad. La gente de Viña del Mar corrió la voz y la tienda tuvo más fama y clientela. Gracias a ello se agrandaron en la misma galería, con cuatro locales, uno al lado del otro. “Esa expansión fue el indicio de que el negocio estaba dando sus frutos y después de un tiempo, Aldo también renunció a su trabajo. Nos estaba yendo tan bien que empezamos a comprar más locales en el centro de Viña para seguir agrandándonos. Él sentía que era necesario ayudarme, y realmente sin su ayuda no hubiera podido lograrlo. Fue tanto el éxito que pusimos un taller y fabricamos nuestras propias prendas durante veintiún años. Teníamos tejidos, jardineras y vestidos con broderie, maravillosos, que aún la clientela pregunta por ellos, y nosotros también extrañamos, pero que no volveremos a hacer”, agrega.

LA CRISIS

Patricia y Aldo alcanzaron a tener cinco sucursales entre Calle Valparaíso y Reñaca, convirtiéndose en un referente del mundo infantil; pero como muchos otros empresarios de la zona, fueron afectados por los cambios y transformaciones del centro de la ciudad, que vieron cómo el mall y las multitiendas consumían sus negocios. Así tuvieron que reinventarse, primero cerrando su querido taller —en el cual Patricia realizaba los diseños y se había transformado en su pasión— y dejar parte de su equipo de tantos años, ya que  con la llegada de las prendas chinas, mucho más baratas, era imposible sostener la manufactura nacional.

¿Cuándo sienten el primer quiebre?
P: Antiguos proveedores lograron colocar sus propias tiendas, gracias a la vitrina que le dimos de sus productos por tantos años, y lamentablemente los tuvimos que dejar en el camino, porque comenzó una competencia desleal, mucha venta en las calles y una nueva sociedad que buscaba otras formas de consumo. Fue ahí que sentimos que teníamos que reinventarnos.

¿Cuál fue el momento más complejo?
P: En medio de estos cambios yo quedé viuda, hace ya quince años. Ese fue el momento más difícil, sin duda, porque fue cuando pensé en cerrar definitivamente. Estaba muy angustiada, amaba mi trabajo, pero no podía llevar cinco locales sola. Se había ido mi amigo, mi compañero, mi socio, el que me ayudaba y veía las finanzas, las importaciones, mientras yo me encargaba de las compras y del taller.

¿Cómo logró salir adelante?
Justo en el momento en que pensé que había tocado fondo apareció “una lucecita del cielo”, cuando mi hijo mayor, Daniel, me vino a ayudar y desde entonces trabajamos juntos. Creo que fue lo mejor que me pudo haber pasado… podría haber terminado en casa, con depresión, en cambio sigo trabajando en lo que amo, tengo tiempo para mis nietos y viajar. Estoy muy agradecida de todo su apoyo, pues tristemente me ha tocado ver muchas empresas que cierran porque sus hijos no quieren continuar el legado de sus padres. Tampoco puedo dejar de mencionar a Angélica, nuestra jefa de control y pago, quien fue fundamental, y a nuestras vendedoras que llevan más de veinte años con nosotros.

¿Qué ocurrió con sus sucursales?
P: La gente pensaba que habíamos quebrado, pero los locales que teníamos aún son nuestros y los arrendamos a terceros. Decidimos quedarnos sólo con una gran bodega y con la casa matriz de Calle Quinta, donde estamos actualmente. Hoy esos otros lugares son parte de una sociedad inmobiliaria familiar, que nos permite seguir funcionando tranquilamente, sin pagar arriendos.

AIRES NUEVOS

Daniel, ingeniero comercial, como sus dos hermanos menores, al terminar su carrera, de inmediato quiso trabajar por su cuenta y salió a probar suerte fuera de la región, pero su papá siempre soñó con que él se involucrara más en la tienda. Desde pequeño acompañaba a su mamá en el taller, incluso como modelo de las prendas, y llegó a participar en un comercial que se pasaba en el famoso Pipiripao de Roberto Nicolini por UCV TV… algo seguramente le estaba diciendo que su camino era seguir el legado de su padre.

¿Por qué creen que el público siguió con ustedes?                                       
D: Girasol nació como un concepto súper innovador para la época, porque en ese entonces no existía en Viña “la tienda por departamento”, que hoy vemos en los malls. No había nadie que trabajara todo lo que los niños necesitaran, desde ropa interior, vestimenta, accesorios y mobiliario.

¿Y por qué se mantuvieron sólo en Viña del Mar?
D: En general una multitienda si está instalada en una ciudad con éxito va a querer replicar el modelo en otro lado. Pero mis papás comenzaron a crecer dentro de la misma zona geográfica. La explicación de mi papá era que al viñamarino le gusta transitar por ciertas calles y evita otras. Y es un fenómeno que ocurre hasta hoy. La calle Valparaíso tiene su público bien definido y se diferencia de otros lados, como Reñaca, porque no es estacional. Incluso hay semanas que no hay mucha gente transitando en las calles y vendemos igual, llega público de todos lados.

¿Les ofrecieron instalarse en el mall?
P: Sí, y nos han preguntado varios clientes, pero no queremos estar allá. Aunque sea más cómodo significa trabajarle a terceros. Al no pagar arriendos ese ahorro se traspasa al cliente y podemos ofrecer precios mucho más bajos que el mercado y con mayor calidad.

D: Además nuestras vendedoras están hace más de veinte años y eso no se encuentra en ninguna tienda del mall: la atención personalizada, la preocupación y paciencia para explicar a los clientes o cómo usar debidamente los productos no tiene precio.

“DISEÑANDO TUS SUEÑOS”

Ese es el eslogan que acompaña a esta empresa tras décadas de posicionar la marca. Por eso el 2010 fue clave, pues se lanzaron con su propia línea de productos con el nombre Girasol. Todos certificados internacionalmente (para los mercados de E.E.U.U y Europa) y bajo la norma mundial de seguridad, que incluso se adelantó a la normativa de sillas de autos que rige ahora en Chile.

Fueron años de investigación, de visitar fábricas en el extranjero (principalmente en Asia), de buscar los productos indicados hasta llegar a los proveedores que cumplieran una norma fundamental para ellos: ser los mejores en su rubro. Así, tras batallar con la competencia y el prejuicio de algunos posicionaron sus propias cunas, coches y sillas de auto. “Estamos muy orgullosos de todo ese trabajo, porque logramos excelencia a precios populares”, señala Daniel.

¿Cómo ha sido trabajar madre e hijo?
P: Al principio fue muy complicado, porque somos generaciones distintas, me creía dueña del fundo, que me las sabía todas. Uno comete el error de marcar mucho su parecer y como mamá se nota más. Daniel traía, además, nuevas ideas que quería implementarlas de una y yo pensaba que iba demasiado rápido, pero al final era necesario modernizarse, si no iba a seguir haciendo las boletas a mano. Ya llevamos diez años trabajando juntos y creo que hemos llegado a un consenso (ríe).

D: Los grandes problemas que tuve con mi mamá fueron porque debía aprender a imponerme en mi cargo y no como hijo de… Hemos aprendido a trabajar juntos y no cada uno por su lado, lo cual ha sido muy positivo.

¿Cómo van a celebrar sus cuarenta años?
D: Con nuestros clientes, por eso tendremos rebajas hasta de un 60% en vestuario infantil y en los artículos importados con marca Girasol. Lanzaremos un nuevo coche premium con silla de auto y de regalo un bolso mudador. Además, tendremos un coche ultra liviano de paseo de la misma línea.

¿Cuáles son sus proyecciones?
D: Si bien no tenemos grandes ambiciones como empresa, queremos seguir potenciando nuestra venta online, porque hasta ahora sólo tenemos ciertos productos y no toda la variedad que se ve en la tienda. Ya hemos logrado vender a todo Chile y queremos mejorar la logística de transporte. También seguir potenciando nuestros metros cuadrados y esos detalles en diseño (como nuestros paquetes de regalo), atención y calidad que a los clientes les encantan.

 

 

 

 

"Fue tanto el éxito que pusimos un taller y fabricamos nuestras propias prendas durante veintiún años. Teníamos tejidos, jardineras y vestidos con broderie, maravillosos, que aún la clientela pregunta por ellos, y nosotros también extrañamos, pero que no volveremos a hacer”, Patricia García.

"Girasol nació como un concepto súper innovador para la época, porque en ese entonces no existía en Viña ‘la tienda por departamento’, que hoy vemos en los malls. No había nadie que trabajara todo lo que los niños necesitaban, desde ropa interior, vestimenta, accesorios y mobiliario”, Daniel Del Río.

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