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EDICIÓN | Mayo 2017

Esencia única

Gigliola Franchini, jabones vegetales
Esencia única

Un camino espiritual llevó a esta cientista política a renunciar a su trabajo, a vivir de manera más austera y a emprender en un rubro que, instintivamente, le fue indicando cuál era el rumbo correcto. El éxito de sus creaciones, de las cuales los jabones vegetales con aromaterapia son el producto estrella, se debe a una infinidad de colores, provocadores aromas y a un ingrediente mágico y esencial el que, por cierto, es invisible a los ojos.

Por Verónica Ramos B. / Fotografía: Francisco Díaz U.

Cuando viaja a Santiago su mejor panorama es ir muy temprano a La Vega Central. Adora mezclarse entre la gente, sentir el aroma de la fruta, de las especias, de la verdura fresca y le fascina observar cómo los feriantes disponen sus innumerables productos a vista y paciencia de los transeúntes.

 

De este gusto y afición, nació la idea, hace ya cuatro años, de replicar una frutería, con muebles en escala, de estilo provenzal, separados por pequeños espacios y cada uno con su respectiva pizarra. Para Gigliola Franchini (42), la configuración de este formato es uno de los mayores atractivos de su emprendimiento, porque tal como alguna vez lo imaginó, sus setenta y dos tipos de jabones vegetales lucen tan llamativos y sugerentes como la fruta.

 

Para la gran mayoría, confundir sus jabones con golosinas, dulces o chuches, también resulta fácil. Los más pequeños, incluso los adultos, no pueden evitar tomar uno de ellos para sentir su aroma y textura. Y es que las creaciones de Gigliola tienen para ella una intención y un sentido muy particular, comparable única y exclusivamente con el amor y la dedicación de cocinar. “Cuando hago mis jabones siento que es como estar cocinando. Entrego una parte importante de mí y pongo todas mis energías para que el resultado sea alquímico”, comenta Gigliola.

 

Mágico, también, fue el camino para ir formando este emprendimiento. Despojarse de los miedos, de las inseguridades y del ego fue para esta cientista política de la Universidad de Concepción y madre de cinco hijos, un paso determinante. “Ejercí mi profesión durante diez años y en diferentes lugares del país. En el 2011, llegué a La Serena para trabajar como administradora de recursos humanos en un colegio y un muy buen día, decidí renunciar a mi trabajo, opté por vivir de manera más austera y quise probar de qué era capaz sin mi profesión”.

 

¿Qué motivó este cambio tan radical?

Por circunstancias de la vida, un monje budista llegó a vivir a mi casa. Sin necesidad de palabras o conversaciones, con el solo hecho de estar cerca de él, dio un sentido a mi estilo de vida. Luego, por otras razones, arrendé mi casa a un grupo de devotos Krishna. Compartíamos la cena preparada por ellos y teníamos conversaciones muy bonitas. Ellos cambiaron mi vida y la de mi familia. Nos cuestionamos muchas cosas que estábamos haciendo mal y elegimos el camino del amor, de la compasión. Quise despojarme de lo material y mis hijos me apañaron en todo.

 

¿Corriste el riesgo y con cinco hijos?

Tenía veinticuatro años cuando enviudé y la verdad es que siempre he sentido que Dios provee. ¡Es impresionante!, pero nunca nos ha faltado nada. Comencé a realizar diferentes cursos y aproveché los programas que ofrece el Estado. Tuve un primer contacto con la jabonería y me encantó. Hice varios jaboncitos para una Navidad y mis hijos los vendieron en el condominio. Esto me motivó a participar en mi primera feria artesanal en la Plaza San Francisco. Hice setenta jabones y vendimos todo.

 

ALIVIAR EMOCIONES

 

El proceso de elaboración de los jabones es tarea de la “mamma”, tal como afirma Gigliola. En la venta de los productos le ayudan sus hijos mayores. Son ellos la cara visible de este emprendimiento el que, con el tiempo, pasó a llamarse Gigliola Hecho para Ti.

 

“De setenta jabones pasamos a vender cien en un día y durante una feria o exposición de temporada estival vendemos entre tres mil y cuatro mil jabones. Como nos comenzó a ir bien postulé a varios fondos estatales. En el 2015, gané el Capital Abeja y pude invertir en mobiliario, insumos y diseño de la marca. Realicé también una capacitación de SERCOTEC que se llama Mujer Dinámica y me sirvió mucho para mejorar mi plan de negocio y marketing”, comenta Gigliola.

 

Además de hacerlos con amor debes tener otros secretos

Estudié cómo mejorarlos, porque además de la estética, que es una característica de mis jabones, les incorporé la aromaterapia como un apoyo y alivio a las emociones. Este es mi principal objetivo, porque además es el motivo de mi vida. Muchas personas pueden hacer jabones, pero la esencia de mi trabajo es única e irrepetible. Ahora, tampoco escatimo en gastos y todos mis productos son de alta calidad. La base es cosmética inglesa y de origen vegetal, porque soy coherente con mi estilo de vida ¡Esto marca una gran diferencia en el mercado!

 

El colorido y brillo de tus jabones, sin duda, es otro plus

A mi familia le encanta el arte y la estética y eso se debe a mis orígenes italianos. Mi abuelo era de Toscana y creo que este gusto por incorporar la belleza, así como el formato de frutería o mercadito, viene de ahí.

 

¿Cómo fueron surgiendo los setenta y dos tipos de jabones?

Para todas estas variedades fui utilizando mi intuición. Quería tener todas las frutas en jabones y lo cierto es que se puede. Utilizo diferentes tipos de bases certificadas, entre ellas, de leche de cabra, de manteca de karité con avena, de semilla de cáñamo, de aloe vera con pepino, de miel orgánica, de tres mantecas y la base vegetal de glicerina. A esto le voy agregando las esencias y colorantes que brindan el aroma y el color.

 

¿Y por nombrar algunos?

De frutilla, piña, uva, plátano, frutos rojos, arándanos, kiwi, sandía, melón, maracuyá, mango, guayaba, cacao. Los clásicos son de aloe vera, romero, lavanda, ruda y caléndula. También hago mezclas de frambuesa-coco, chirimoya-naranja, naranja-canela, leche de cabra-ruda, etc. En una ocasión, un niñito me dijo en una feria que hiciera un jabón de menta con coco. Lo hice y, desde entonces, es uno de los más vendidos.

 

EL SUEÑO DE GIGLIOLA

 

Las ferias y exposiciones son sus principales vitrinas. Todos los veranos participa en la feria de la Plaza de Armas y, hace dos años, en la Expo Coquimbo. “He estado en tres ocasiones en la expo del Congreso Nacional en Valparaíso y la verdad es que es un orgullo para mí que me inviten. Ahora si alguien quiere encargarme algún producto lo puede hacer a través de Facebook, porque además amplié el negocio y estoy elaborando perfumes… estos son encargos especiales”.

 

¿Y cuál es el sello de tus perfumes?

Estoy innovando con el etiquetado de estos productos, es decir, les doy cierta identidad con personajes que me encantan, por ejemplo, con la imagen de Frida Kahlo, de la Mafalda y del Principito. El de Frida es un perfume cítrico y el de Mafalda es fresco, a las niñitas les fascina. Además, tienen muy buena fijación.

 

Y también elaboras sales de baño

Así es, estas son hechas con sal de mar y les incorporo colorantes y esencias cosméticas de la mejor calidad. También tengo aceites para masajes y esencias que las compro a un proveedor certificado.

 

Otra línea del negocio son los diseños de jabones para ocasiones especiales

Sí, los jabones tienen un aroma, formato y presentación especial de acuerdo a lo que el cliente solicita. Por ejemplo, hago jaboncitos para baby shower, para recuerdo de matrimonio, para celebraciones de cumpleaños, de bautizos y de distintas fechas. Son todos personalizados y no se repiten.

 

¿Algún otro proyecto en mente?

Tengo muchas ideas, pero de momento estoy diseñando un nuevo packaging para mis jabones y además estamos en proceso de certificación de los productos ante el ISP. Es un procedimiento bastante largo y costoso, pero hasta ahora nos ha ido tan bien, que estamos seguros de que todo seguirá fluyendo.

 

¿Orgullosa de tus logros?

Muy orgullosa y conforme con lo que hemos hecho como familia, porque mis hijos han sido parte importante de este emprendimiento.

 

¿Y piensas retomar tu labor como cientista política?

La verdad que sí. La conciencia social siempre está latente y hoy siento que es necesario un equilibrio. Fueron cuatro años de un proceso que no me arrepiento de haber vivido, pero decidí retomar mi profesión justamente para que mi emprendimiento siga creciendo. Quiero que una parte de mi sueldo sirva para tener mi propia tienda de jabones y para lograrlo necesito un trabajo estable. Sueño con eso y el día que ocurra será la tienda más hermosa y la mejor atendida que pueda existir… ¡lo lograré! Ya verás.

 

“Cuando hago mis jabones siento que es como estar cocinando. Entrego una parte importante de mí y pongo todas mis energías para que el resultado sea alquímico”.

“… además de la estética, que es una característica de mis jabones, les incorporé la aromaterapia como un apoyo y alivio a las emociones. Este es mi principal objetivo, porque además es el motivo de mi vida”.

“Fueron cuatro años de un proceso que no me arrepiento de haber vivido, pero decidí retomar mi profesión justamente para que mi emprendimiento siga creciendo”.

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