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EDICIÓN | Mayo 2017

El despertar femenino

María Jesús Nieto, Moon Mather
El despertar femenino

Creció bajo el alero de potentes mujeres y ella también lo es. Siendo una niña aprendió a conectarse con la naturaleza y a utilizar las hierbas medicinales. Desde la adolescencia, los ritos ceremoniales se convirtieron en su mayor afición y, hasta hoy, las parejas la buscan para celebrar simbólicos matrimonios y bautizos. Y es que la “Ketu”, especialista en naturopatía, sahumadora, masajista ayurvédica y, hace tres años, Moon Mather certificada, vive en un continuo aprendizaje, pues su misión, afirma, “es entregar las herramientas para la sanación”.

 

Por Verónica Ramos B. / Fotografía: Francisco Díaz U.

Su abuela materna, Carmen Padilla de la Maza, tiene ciento un años. Vivió un tiempo junto a un grupo de machis, aún lee las runas y su salud está perfecta. Su abuela paterna, Pabla Acevedo, tiene noventa y tres años, practica yoga y al igual que Carmen, siempre cultivaron sus cuerpos de manera integral, conectadas con la naturaleza y con su poder femenino. Sus padres, Pablo Nieto y Liz Hoffman, le enseñaron a María Jesús, a su hermana gemela, María José y a su hermana mayor, Araceli, a vivir de una manera diferente.

 

María Jesús (35) o la “Ketu”, como le dicen sus amigos, tuvo una primera y gran escuela gracias a este poderoso clan, ligado a la medicina natural y al aprendizaje con monjes tibetanos. A los quince años ya hacía reiki y, desde entonces, comenzó a realizar una serie de cursos y talleres. Afirma que al egresar del colegio eligió, por inmadurez, estudiar cine y, luego, administración y producción de eventos. Casi no ejerció estas carreras, pues claramente su camino no iba por ahí.

 

Optó, entonces, por estudiar medicina china oriental, medicina ayurvédica y se especializó en naturopatía y en programación neurolingüística.  “En la vida cumplimos varios roles y no me encasillo con nada. Me llamo María Jesús, pero no soy ni esto ni lo otro. Soy libre”, enfatiza con una dulce sonrisa.

 

SEMBRAR LA LUNA

 

En el 2002, acompañada de una prima, viajó a Capilla del Monte, Argentina, motivada por conocer más acerca de la ufología y tener una experiencia cercana de avistamientos. No logró su objetivo, sin embargo, afirma haber vivido un maravilloso encuentro con una serie de mujeres sacerdotisas, entre ellas, Pachi.

 

“La Pachi vivía en carpa con su familia a los pies del cerro Uritorco y nos enseñó a sembrar nuestra luna, a honrar nuestra menstruación. Todo lo que conversábamos con ella me hizo sentido, porque ya lo había aprendido de mi madre y de mis abuelas. Ellas siempre me decían lo maravilloso que era menstruar y que esto era el poder de la mujer. Lo que hizo Pachi fue reordenar lo que pensaba al respecto, porque si bien para muchas mujeres es un tema tabú o sucio, crecí sintiendo que este ciclo era un despertar”, relata.

 

 

¿En qué consiste ese ritual?

Sembrar nuestra luna es un rito de origen ancestral que genera poder. Es bendecirnos a nosotras mismas cuando nos llega la regla. La sangre menstrual se devuelve a la tierra con un nivel energético y de luz ¡maravilloso! Por eso se dice que las mujeres somos lunáticas, cíclicas y es así, somos completamente emocionales y estamos regidas por la luna.

 

Este rito no es usual para la mayoría de las mujeres…

Es que, en general, para las mujeres menstruar es una lata, porque les enseñan o escuchan a otras mujeres referirse a este ciclo natural de manera negativa. Yo hago este ritual desde los veinte años, todos los meses y me encanta, porque significa respetar los ciclos naturales del cuerpo y también los de la tierra… es una conexión muy poderosa con el útero. Aquí se guarda toda la memoria y el ADN de nuestras ancestras.

 

¿Y cuáles son sus beneficios?

Hay un despertar del empoderamiento de la mujer, tomas más conciencia de ese poder y te das cuenta de que tu sangre menstrual no es sucia; por el contrario, está llena de minerales y cuando la siembras, aportas a la tierra toda esa energía maravillosa y esta se fertiliza mucho mejor. A nivel emocional te sincronizas con la naturaleza y empieza todo a fluir. En términos energéticos, cuando siembras tu luna vas sanando los dolores de tus ancestros, borras las memorias de ese dolor.

 

¿Y alivias tus propias emociones y enfermedades?

Bajo mis creencias siento que toda emoción gatilla una enfermedad física. Y este ritual sana siete generaciones anteriores y, también, siete generaciones futuras, entonces es muy bonito.

 

¿Enseñas este rito?

Sí. Una o dos veces al mes, cuando hay luna llena y luna nueva, hacemos un círculo de mujeres y realizamos, también, la bendición y sanación del útero que es una terapia personal y colectiva. Con este ritual se activan y se equilibran los tres centros de poder de la mujer que son: el útero, el corazón y la glándula pineal. Es una meditación abierta a todas las mujeres que deseen participar.

 

MENTE POSITIVA

 

Profundizar su relación con la divinidad femenina y traspasar todo ese conocimiento sanador a otras mujeres, llevó a María Jesús a iniciarse en el camino de las Moon Mather. Radicada en La Herradura, desde el 2013, junto a su marido José Luis y su hijo Gaspar, viajó a Pirque y durante cinco días intensos se formó y se certificó con la maestra, sanadora y escritora británica, Miranda Gray.

 

“Moon Mather es una guía para otras mujeres, ayudamos a despertar su sagrado femenino a través de meditaciones individuales y grupales, terapias sanadoras y bendiciones de útero personalizadas. Ser Moon Mather es una hermandad, permite comprender a la mujer y ser empática”.

 

 

 

 

Y un complemento a tus conocimientos

Con todo lo que he estudiado, sentía en ese momento que me faltaban herramientas para sanar las heridas de dolor de las mujeres y ser Moon Mather me ha ayudado muchísimo porque es una sanación integral.

 

¿Somos conscientes de nuestro poder femenino?

Es que con tantos años bajo un sistema patriarcal a las mujeres se nos olvidó nuestro rol, nuestra femineidad, incluso nuestros ciclos. Siento que muchas veces la mujer se mal empodera y se ve superada por la masculinidad. Esto es un tema social, pero somos las mujeres quienes debemos enseñarles a nuestros hombres a respetarnos desde la amorosidad, a no ser machistas, a que comprendan que no queremos imitarlos.

 

Y también practicas la naturopatía

Me dedico a esto hace más de diez años. Esta ciencia estudia y aplica la sanación a través de la naturaleza, ya sea para equilibrarla o mantenerla, y esto implica cientos de técnicas que se relacionan con la alimentación, la nutrición y la trofología (estudio de los químicos de los alimentos). El cuerpo es la máquina más perfecta y estamos diseñados para autosanarnos, entonces con las técnicas que aplico no soy yo quien sana, sino que es el propio cuerpo.

 

¿Cómo llegas a un diagnóstico y tratamiento?

La medicina oriental tiene una manera distinta de diagnosticar. Se revisan los ojos, la lengua, el color de la piel, el pulso y el cuerpo va dando señales de lo que pasa a nivel físico. Con el paciente conversamos sobre la enfermedad que presenta, de qué manera la vamos a tratar y puedo estar tres horas realizando un tratamiento. Me gusta trabajar de inmediato y nunca son más de tres sesiones, porque el proceso es rápido. El resto depende de que la persona siga las pautas de nutrición, de programación neurolingüística, etc.

 

¿Y las personas recurren a ti como una primera opción?

Lamentablemente no y eso es algo que me gustaría cambiar. No estoy en contra de la medicina alópata, por el contrario, pero esta siempre debiera complementarse con la medicina natural. El año pasado, mi hermana gemela, que trabaja en lo mismo que yo, tuvo un cáncer mamario muy agresivo. Ella es muy consciente de su cuerpo y se hizo todos los exámenes. Salió todo normal, pero a los meses se encontró un poroto en la pechuga. Era un cáncer que ya estaba ramificado y estaba infectando su cuerpo. Durante cuarenta y cinco días preparó su cuerpo con una buena nutrición, con reiki, con programación neurolingüística, con biomagnetismo y se hizo más de dieciocho quimioterapias ¡No le pasó nada! Seguía trabajando y mientras se hacía las quimios se comía un durazno… Los médicos estaban ¡impactados! Incluso le están haciendo estudios porque venció el tumor y ya no está el cáncer. Te cuento esto porque es el resultado maravilloso y complementario de las dos medicinas.

 

¿Pensaste que te podía ocurrir lo mismo?

¡No! porque no creo que las enfermedades se hereden. Estas se producen por ciertos hábitos, por las emociones y por cómo te relacionas con otras personas, ya sea tu pareja, los hijos, los padres, etc. Lo importante es prevenirlas y cuando están, se pueden revertir. Frente a una enfermedad no podemos victimizarnos, al contrario, debemos amigarnos con ella y buscar la forma de activar nuestras células. La mente es todo y debemos aprender a programarla para ser positivos.

 

RITUALES DE AMOR

 

María Jesús creció haciendo rituales. Afirma que no hizo cursos y que tampoco nadie le enseñó. Es simplemente su energía. “Muchas personas me han pedido, desde hace varios años, que haga mis ritos en alguna ceremonia especial, cumpleaños, bendiciones de caminos para las mujeres que están esperando un bebé o bautizos”.

 

¿Y también matrimonios?

¡Sí! He casado a varias parejas que llegan a mí porque quieren realizar un ritual de acuerdo a sus creencias. Primero converso con los novios y hacemos dos sesiones individuales. Durante la ceremonia me conecto con las energías de la tierra, del universo, de los cuatro elementos. Invoco a sus ancestros, a sus hijos si los tienen y todos participan… son maravillosas, y hacerlas me llena el alma.

 

¿Utilizas ciertos elementos?

Sí. Agua, fuego, cuarzo y mi sahumador porque soy sahumadora del linaje de las toltecas. Me inicié con las abuelas del norte de México y luego hice un curso de formación con una mujer chilena. Como sahumadora puedo realizar bendiciones y limpiezas a las casas, lugares y personas.

 

¿Algún otro aprendizaje pendiente?

Quiero hacer un curso de hipnosis porque trabajo con el Tapping, una herramienta para tratar adicciones, fobias, miedos y su efecto es bastante rápido, pero me interesa la hipnosis porque a mi consulta llegan personas muy enfermas y también muy negativas, de manera que con esta técnica se puede programar la mente en positivo.

 

¿Cómo es tu vida diaria?

Mi marido dice que vivo en otro planeta (risas), pero la verdad es que ¡no! Yo vivo el aquí y el ahora. No sociabilizo mucho porque me encanta estar en mi casa, siento que vivo en un santuario. Dejo a mi hijo en el colegio y regreso a trabajar.

 

¿Te sientes una persona especial?

Creo que todos somos especiales, pero si hay algo en que sí me siento diferente es que no engancho con lo negativo y puedo cambiar fácilmente la frecuencia o la vibración, porque finalmente todo es mente. Todos los días medito media hora y envío al mundo mucha luz y amor. Ese es mi granito de arena.

 

“Sembrar nuestra luna es un rito de origen ancestral y que genera poder. Es bendecirnos a nosotras mismas cuando nos llega la regla. La sangre menstrual se devuelve a la tierra con un nivel energético y de luz ¡maravilloso!”

“Moon Mather es una guía para otras mujeres, ayudamos a despertar su sagrado femenino… permite comprender a la mujer y a ser empática”.

“Frente a una enfermedad no podemos victimizarnos, al contrario, debemos amigarnos con ella y buscar la forma de activar nuestras células. La mente es todo y debemos aprender a programarla para ser positivos”.

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