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EDICIÓN | Abril 2017

TRAZO ANIMAL

Daniela Henríquez

A partir de lápices de colores y acuarela, la ilustradora autodidacta Daniela Henríquez —Dahf— da vida a inocentes y coloridos animales a través de los cuales busca transmitir emociones y actitudes humanas. Desde su pequeño taller en Talca, su trabajo ha viajado a países como Francia, Inglaterra, Australia y China.

Por Fernanda Schorr R. Fotografías Francisco Cárcamo

Algunas noches se acuesta a dormir y en su mente aparecen ideas de imágenes y colores que al día siguiente espera que sigan ahí, que no se hayan ido volando por la ventana. Otras veces, aprovecha el trayecto en bicicleta desde su casa al taller, para mirar e inspirarse en lo que la rodea: las personas que pasan, las casas, los animales, los pajaritos.

Para Daniela Henríquez (31), cuyo seudónimo es Dahf, nutrirse diariamente de imágenes es fundamental. En las paredes de su taller, ubicado en la calle 1 oriente en Talca, cuelgan varios cuadros de acuarelas hechos por ella. Un perro melancólico vestido con blusa floreada, un pajarito con gran nivel de detalle en sus plumas, una cebra con camisa de estrellas y planetas, y un torso desnudo de mujer con cabeza de pájaro. “Dibujo animales, me gusta más que dibujar personas. Me gusta transmitir emociones humanas a través de lo animal, es más simple para mí”.

Cada tarde, la joven dibujante se sienta a trabajar en su escritorio durante horas, frente a una gran ventana abierta de par en par que da a los techos y árboles de casas vecinas. A partir de lápices de colores, grafito y acuarela, Daniela crea imágenes de una sencillez y belleza casi minimalista, de trazos sutiles y mucho detalle. Sus personajes, casi todos animales, están llenos de gracia y a veces algo de melancolía y soledad. Los colores suaves y fondos blancos, crean una atmósfera inocente, delicada e inusual sobre el papel. 

Dibuja todo a mano, a diferencia de otros ilustradores. “Mi aliado es el lápiz, yo creo que nunca voy a poder dibujar en formato digital, lo he intentado pero no hay caso, siento que a mano le pones más amor al hacer las cosas”. Además, explica que no utiliza una técnica específica, ya que no ha estudiado arte ni ha hecho talleres de ilustración. Todo lo ha aprendido de manera autodidacta.

SU MARCA, SUS INICIALES

Motivada por su abuela, quien solía regalarle lápices de colores, cuadernos y materiales, Daniela dibujó durante toda su infancia y adolescencia. “Cuando chica era bien rayada, andaba pegada a los lápices, dibujaba personas y animales con diferentes ropas”. Y aunque estudió pedagogía básica, dejó la carrera al quinto año tras darse cuenta de que no era lo que le gustaba. Hasta ahí había dibujado toda su vida por afición, pero llegó un minuto, en 2010, antes de dejar su carrera, en el que empezó a dedicarse de nuevo a la ilustración, pero ahora más en serio. Hoy, Daniela reconoce: “siento que no sirvo para nada más, que esto es lo mío, no podría hacer otra cosa. Me gusta dibujar, crear”.

Con la firma de Dahf —las iniciales que su mamá marcaba en sus materiales de colegio cuando era niña—, poco a poco, sus ilustraciones se hicieron conocidas en internet. Daniela compartía todos sus dibujos en su cuenta de Flicker y Pinterest, y sus trabajos comenzaron a tener una muy buena recepción en la gente. Aumentaron los seguidores, y fueron llegando los primeros encargos.

Desde entonces, sus ilustraciones han salido de Talca y de Chile para convertirse en ropa, portadas de revistas, partes de matrimonio, tarjetas y páginas de libros en el extranjero.

Su primer trabajo pagado fue con la marca de ropa Teelocker de Hong Kong, quienes al ver sus dibujos en internet le encargaron que hiciera unos osos panda para usarlos en la confección de ropa, bolsos y accesorios. Luego trabajó con marcas como Soft Gallery, en Dinamarca, L’Affiche Moderne, y la australiana Little Gatherer, de decoración infantil.

Además, ha colaborado en diversas revistas, como la brasileña Capricho, o la estadounidense Papyrus. En 2015, sus ilustraciones fueron publicadas en los libros Just Add Watercolour de la artista inglesa Helen Birch y Cool Illustration de Carolina Amell. Actualmente está ilustrando la portada de un libro en España, que pronto será publicado. También la contactan clientes de distintos países para darle un toque especial a sus celebraciones: “Una vez me escribió una pareja de Francia que quería diseños para sus partes de matrimonio. Me pidieron que los dibujara a ellos como pájaros”.

En Chile, Daniela trabaja más por encargos puntuales. Al momento de esta entrevista, acababa de terminar tres animales que le pidieron para decorar la pieza de un niño: un zorro con corbatín, un perro pensativo y un oso con chaleco de lunares. También está por enviarle a una clienta una pareja de loicas. “Últimamente me encargan pájaros, muchos pájaros”.

La joven dibujante reconoce que es detallista y crítica de su trabajo. “Me gusta que las cosas queden bien, soy perfeccionista y llevada de mis ideas. Cuando no me gusta como quedó un dibujo, trato de decirle a los clientes mi opinión”. Además, cuenta que dibuja desde las emociones, que muchas veces de eso depende el resultado de su trabajo.

Cuando se sienta en su escritorio con una nueva idea y moja con un poco de agua la punta de su pincel, Daniela comienza a disfrutar lo que más le gusta hacer. “Al dibujar me libero, me embalo. No pienso en el tiempo, estoy tan concentrada que se me pasa la hora”.

 

“Su primer trabajo pagado fue con la marca de ropa Teelocker de Hong Kong, quienes vieron sus trabajos en la web y le encargaron que dibujara unos osos pandas para hacer ropa, bolsos y accesorios. En 2015, sus ilustraciones fueron publicadas en el libro Just Add Watercolour de la artista inglesa Helen Birch”.

“Siento que no sirvo para nada más, que esto es lo mío, no podría hacer otra cosa. Me gusta dibujar, crear”.

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