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EDICIÓN | Abril 2017

La mezcla perfecta

Tierrón Ecoladrillos
La mezcla perfecta

El aluvión que azotó a varias comunas de la Región de Atacama, en el 2015, fue para Heraldo Ceballos, el origen de este emprendimiento. Crear un material de construcción que fuese ecológico, resistente, práctico, de buena calidad y con un recurso que existiese en todas partes, puso a prueba la frustración y constancia de él y su socio. Entre ensayo y error, “porrazómetros” y desvelos, a los pocos meses dieron con la fórmula ideal: un ladrillo de tierra compactada, con forma de lego, versátil y, más aún, sustentable.

Por Verónica Ramos B. / Fotografía: Francisco Díaz U.

Decidido a trabajar como voluntario y ayudar a remover toneladas de escombros y lodo en Copiapó ––Heraldo Ceballos (39) ingeniero agrícola, experto en producción de uva de mesa y gran conocedor de los diferentes tipos de tierras––, tuvo un encuentro fortuito con el equipo de Desafío Levantemos Chile, en La Serena. Conversó con ellos y rápidamente se sumó a la causa.

 

“Viajamos a Diego de Almagro para dejar una ayuda específica y me di cuenta de la situación del terreno. Fue muy traumático porque hace poco había dejado Copiapó y la verdad es que me encontré con otra ciudad. Fue como entrar a una película… estuvimos veinticuatro horas sentados en un camión porque ingresar a esta zona era una verdadera odisea”, recuerda Heraldo.

 

¿Qué pensaste cuando te conectas con esa cruda realidad?

La solución habitacional que se entrega a las personas en situación de emergencia es tal cual, de emergencia. Una vivienda de este tipo nunca será lo mismo respecto a lo que una familia pierde en una catástrofe y para reconstruirla todos los recursos se traen de afuera: la madera, los ladrillos, etc. Mi inquietud nace por crear un material práctico, de buena calidad y con un recurso fácil de adquirir en cualquier lugar. Buscando información al respecto me encontré con la tecnología del bloque de suelo-cemento o tierra compactada. En la década del cincuenta, el ingeniero chileno, Raúl Ramírez, diseñó en Colombia una máquina llamada Cinva Ram, una prensa manual que permite adicionar seis toneladas de peso a un bloque de tierra, a través del método de palanca. Esta comprime la tierra y luego se le agrega cemento, logrando un bloque estable de muy buena calidad. Este método es una genialidad, de hecho, diferentes empresas lo han adoptado y mejorado.

 

¿Y quisiste hacer lo mismo?

Seguí buscando información de cómo esto podía ser útil en nuestro país, considerando que siempre estamos expuestos a catástrofes naturales. Tenemos una alta concentración de madera en el sur y las fábricas de ladrillos están en la zona central, por lo tanto, los costos de traslados encarecen estos materiales. Sin embargo, en todas partes encontramos tierra. El ochenta por ciento de las viviendas rurales en el mundo están hechas con este recurso y sus beneficios son innumerables, partiendo por la sustentabilidad y la simpleza del proceso hasta la capacidad que tiene un muro de respirar.

 

¿Te guiaste por experiencias internacionales?

Esta técnica se utiliza mucho en Brasil, México, Guatemala, India, África. Decidí elaborar mi propia máquina, porque traerla a Chile es muy caro. Buscando información en Internet, encontré un foro donde un chileno hacía varias consultas sobre el tema. Lo contacté vía mail y resultó que esta persona era de Coquimbo y, además, tenía una máquina de las más top.

 

¿Y quién es él?

Raúl Rodríguez, mi socio y el complemento ideal para generar este emprendimiento. Raúl había estado en Brasil, hizo el curso, compró la máquina y se la trajo hace tres años. Hizo todos los intentos posibles para obtener un ladrillo de buena calidad, pero no pudo. Le propuse, entonces, crear la fórmula perfecta.

 

EL “PORRAZÓMETRO”

 

Heraldo y Raúl fueron prácticos. Buscaron tierras en zonas cercanas y obtuvieron muestras de Tongoy, Ovalle, El Romeral y otros sectores donde la tierra fuese abundante, uniforme y con las características que se requieren para hacer un bloque. Descubrieron ocho tipos de tierras y comenzaron a realizar las pruebas.

 

Hicimos treinta mezclas de tierras y las adicionamos con otros elementos para que mejorase su plasticidad. Por día elaborábamos cinco lotes de cincuenta ladrillos. Las primeras partidas resultaron satisfactorias y bastante prometedoras. Con mi socio nos brillaron los ojos…”

 

¿Y buscaron financiamiento?

Con ladrillo en mano me fui a CORFO y me aconsejaron que postulara a un Capital Semilla a nivel nacional. Formamos un equipo con una ingeniera en informática y un ingeniero constructor, elaboramos el proyecto y lo postulamos en octubre del 2015. En diciembre ya teníamos la respuesta…

 

¿Positiva?

De tres mil proyectos a nivel nacional, fue el único de la región que obtuvo el Capital Semilla. En marzo del 2016 comenzamos a ejecutar el proyecto con un monto de veinticinco millones, lo que nos permitió arrendar maquinaria para trasladar la tierra a nuestro taller, en Coquimbo. Desde entonces nos centramos en cuatro fuentes de materia prima. De Panul, extraemos la tierra amarilla y de sectores aledaños al Tranque Puclaro, sacamos la tierra roja. Al interior de Viñitas, hay una tierra café que es muy arcillosa y de otros lugares, que son secretos, traemos tierras que son un complemento.

 

¿Y cómo probaron la resistencia del ladrillo?

Inventamos el “porrazómetro”, lanzábamos los ladrillos al suelo desde diferentes alturas y la verdad es que no quedamos conformes porque las muestras no resistieron. Fue una etapa de mucho esfuerzo y frustración. Pasaban las horas y con mi socio no comíamos… estábamos todo el día probando las partidas y mejorando la receta.

 

¿En qué momento dan con el indicado?

Con el objetivo de optimizar el proceso nos dimos cuenta de que haciendo determinada práctica en la mezcla, el resultado era completamente distinto. En definitiva, utilizamos los mismos componentes, pero cambiamos los tiempos de las etapas del proceso. El logro de la fórmula fue un tremendo azar… totalmente inesperado.

 

¿Y dijeron ¡Eureka!?

¡No lo podíamos creer! Tomamos el súper ladrillo, le aplicamos el “porrazómetro” y no le pasó nada, luego lo sumergimos en agua y salió intacto. Llevamos unas muestras al laboratorio INVECC de la Universidad de La Serena para realizar unas pruebas de resistencia y el resultado fue óptimo.

 

LADRILLOS CON IDENTIDAD

 

Heraldo explica que la denominación “eco” se debe a varias razones. “Son ladrillos ecológicos porque no utilizamos fuego, es decir, no es un proceso térmico como el caso del ladrillo cerámico. Tampoco usamos tierra agrícola, sino tierra del tercer al quinto estrato del suelo. Por otra parte, este ecoladrillo permite ser fabricado en cualquier zona, por lo tanto, el uso de transporte se minimiza”.

 

Ese fue precisamente el origen de tu idea

Validamos con esto que los ecoladrillos se pueden fabricar con distintas tierras y en cualquier parte. Hicimos pruebas con el lodo del aluvión de Copiapó al que solo adicionamos cemento, una dosis de agua y lo llevamos a la prensa. Resultó un bloque plomizo de muy buena resistencia. Para reconstruir las viviendas en caso de catástrofe sería ideal que se instalara una planta o fábrica que hiciera uso de los recursos de esa zona y con el trabajo de las personas que vivan en ese lugar.

 

¿Pero para ello se requiere una certificación del producto?

Así es. El tema es que no existe ninguna norma que especifique la materialidad del suelo cemento, porque no es cerámico ni hormigón, de manera que no encaja en ninguna norma. Para salvar esta situación es necesario diseñar un sistema constructivo, es decir, hacer un muro y someterlo a diversas pruebas. Para ello existen laboratorios acreditados que son los responsables de normar materiales de construcción nuevos. Hacer las pruebas requiere un alto costo y el Capital Semilla no da para financiar eso.

 

¿De momento, cuál es el uso que están dando a los ecoladrillos?

En vista de la buena aceptación del público, los ofrecemos para proyectos ornamentales y para la construcción de casas particulares. Como tienen forma de legos son muy versátiles, el encaje resulta fácil, se puede construir de manera muy rápida y estéticamente se ven muy bonitos. Incluso son desarmables, se pueden trasladar y vendemos el proyecto listo, para llegar e instalar. Incorporamos a la empresa a la diseñadora Mili Opazo, precisamente para que elabore distintos proyectos con los ecoladrillos, entre ellos, quinchos, cubiertas, jardineras, bares, muros o divisiones, chimeneas, cocinas con islas, etc.

 

¿Esperas que estos ecoladrillos marquen tendencia?

Me encantaría motivar a la gente a construir con un elemento que no solo es ecológico y sustentable, sino que, además, da identidad, porque son fabricados en esta zona. Tenemos muchas ideas y es que los productos sustentables llegaron para quedarse y no renunciaremos hasta obtener la certificación de estos ecoladrillos.

 

“El ochenta por ciento de las viviendas rurales en el mundo están hechas con tierra y sus beneficios son innumerables, partiendo por la sustentabilidad y la simpleza del proceso hasta la capacidad que tiene un muro de respirar”.

“De tres mil proyectos a nivel nacional, fue el único de la región que obtuvo el Capital Semilla”.

“Para reconstruir las viviendas en caso de catástrofe sería ideal que se instalara una planta o fábrica que hiciera uso de los recursos de esa zona y con el trabajo de las personas que vivan en ese lugar”.

“En vista de la buena aceptación del público, los ofrecemos para proyectos ornamentales y para la construcción de casas particulares. Como tienen forma de legos son muy versátiles, el encaje resulta fácil, se puede construir de manera muy rápida y estéticamente se ven muy bonitos”.

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