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EDICIÓN | Marzo 2017

Empoderado

Nicolás Villanueva, director TECHO Región del Biobío
Empoderado

Durante los últimos dos meses, su tarea se ha visto exigida por las consecuencias de los incendios forestales en las provincias de Ñuble y la comuna de Florida. Gracias a la perseverancia y entrega de cientos de voluntarios, la construcción de viviendas progresivas ya es un hecho en ambos sectores. Sin embargo, “falta mucho que aportar para construir un país más justo”.

Por Soledad Posada M. / fotografías Sonja San Martín D.

Aún muy ocupado se encuentra Nicolás Villanueva (27), porque a sus labores habituales como director de TECHO, se sumó este verano la construcción de cuarenta y seis viviendas progresivas en la provincia de Ñuble, y en marzo, otras cincuenta y dos más en Florida, para los damnificados por los incendios forestales. Esta labor lo tiene muy orgulloso por la perseverancia y entrega de sus voluntarios. “Las casas de Ñuble ya están listas. Ha sido un trabajo arduo pero estamos muy conformes con los resultados, y lo más importante es que la gente también”.

Nicolás es ingeniero químico y actualmente cursa un magíster en la UDEC. Él empezó en TECHO como voluntario, en 2009, y ahora que es director, tiene muy clara la forma de trabajo y los resultados que se pueden obtener para las siete mil quinientas diez familias que viven en campamentos en la región, la segunda con más asentamientos informales después de Valparaíso. “Nosotros trabajamos tres grandes áreas: el fortalecimiento de la organización comunitaria, para que las comunidades logren autogestionarse; la búsqueda de una solución habitacional definitiva, en el mismo lugar, que es lo ideal, o en otro; y el desarrollo social, ya sea en trabajo, conformando redes laborales, enseñando oficios; o en educación, con nivelación lingüística y apoyo escolar, entre otros; o en el mejoramiento del entorno”.

“En los campamentos hay un capital social muy grande, porque toda la gente se conoce, comparte y puede trabajar junta”, explica Nicolás. “En un campamento, los choferes de furgones escolares evitaban transportar a los niños de un campamento con calles de tierra, porque en invierno se les llenaban los pies de barro y ensuciaban el furgón. Los mismos vecinos junto a TECHO, gestionaron una vereda o huella peatonal que además de servir a la comunidad, logró que los niños no se sintieran discriminados. Ahí se ve cómo una pequeña transformación del ambiente puede cambiar toda una realidad, pero debe nacer de los vecinos empoderados el cambiarla”.

 

 

 

IDEALES

Para Nicolás, trabajar en TECHO permite poner las habilidades al servicio de las familias que más lo necesitan en el país. “Es una oportunidad de probar tus convicciones y luchar por lo que crees justo. Mi trabajo es también una lucha por mis ideales, que son una sociedad más justa y menos segregacionista. Eso es impagable. Además, en TECHO vives en una situación de exigencia y desafío constante”.

¿Cómo fue tu infancia?

Vengo de una familia acomodada, y en Chile eso te facilita mucho la vida. Viví una infancia muy familiar, tanto con mis padres y hermanos, como con mis primos, tíos y abuelos. Mi familia es grande, y siempre han sido una parte importante de mi vida.

¿Qué significa haber sido voluntario durante tu época universitaria?

El voluntariado fue parte fundamental de mi vida universitaria. Algo que comentan siempre los voluntarios, y que comparto, es que formar parte de esta fundación sacude un poco tu mundo. Por un lado, porque conoces gente que tiene la misma actitud que tú, con ganas de contribuir a crear un país más justo. Eso definitivamente es motivante y crea esa sensación de familia. Algunos de mis mejores amigos los conocí trabajando en TECHO. Por otro lado, trabajar en campamentos te hace ser más consciente de los privilegios que uno tiene en la vida.

¿Qué te motivó a hacerlo?

Siempre tuve la sensación de que en Chile había situaciones injustas, y que el voluntariado podía servir como agente de cambio, aunque sea un poco, para avanzar hacia una sociedad menos desigual. En Un Techo Para Chile encontré un grupo de gente que pensaba similar a mí y, sobre todo, tenía las ganas de hacer algo.

¿Cuáles son tus mayores satisfacciones?

Ver el desarrollo de los voluntarios y los dirigentes con los que trabajamos. Los voluntarios, cuando entran a la fundación, pasan por todo un proceso. Desarrollan pensamiento crítico, liderazgo, se empoderan y se animan a proponer iniciativas e ideas. Asimismo, los dirigentes pasan por un proceso de crecimiento personal en el que van adquiriendo habilidades personales y políticas que les permiten sacar adelante a sus comunidades y lograr los objetivos propuestos. A eso apuntamos nosotros: a crear comunidades autosustentables y autónomas que puedan plantear sus propios problemas, objetivos y metodologías.

DAMNIFICADOS

¿Qué tipos de casa construyen para las familias que perdieron todo en los incendios del pasado verano?

Nos estamos haciendo cargo de la construcción de emergencia de casi cien casas en la provincia de Ñuble y Florida, en coordinación con la ONEMI, intendencia y las distintas municipalidades. Estamos construyendo viviendas progresivas, que son viviendas de veinticuatro metros cuadrados, con aislación en techo, paredes y piso, ventanas de aluminio y terminaciones. Técnicamente, son muy superiores a las antiguas mediaguas. Sabemos que no es una solución definitiva, pero por lo menos permitirá a las familias que las reciban comenzar a rearmar su vida. Hemos movilizado a más de trescientos voluntarios, por lo que estamos tremendamente agradecidos de todos esos jóvenes que están poniendo todo para cumplir este objetivo.

La pobreza, ¿seremos algún día capaces de superarla?

Uno de los principales obstáculos es creer que la pobreza es un problema de ingresos, cuando es mucho más que eso. Las cifras de la última Encuesta CASEN muestran que el diecinueve por ciento de los chilenos viven bajo la línea de la pobreza según los indicadores multidimensionales (trabajo y seguridad social, educación, habitabilidad y entorno, salud y participación ciudadana), pero sólo el once por ciento, según ingreso. Menos de un cuarto de las familias que viven bajo la línea de la pobreza multidimensional están también bajo la línea de la pobreza por ingresos, lo que es una muestra inequívoca que mayores ingresos no necesariamente garantizan salir de la pobreza. El primer paso es reconocer que la pobreza es un problema de falta de acceso a derechos. Cuando logremos eso como país, avanzaremos mucho más rápido en nuestra batalla por erradicar la pobreza. Si otros países lo han hecho, nosotros también podemos.

¿Cuáles son tus planes?

Pretendo seguir estudiando. A futuro, me gustaría dedicarme a la investigación, es otra área desde la cual se puede aportar al desarrollo del país. Considero que Chile es un país con un tremendo potencial en cuanto a talentos, pero si a la educación y a la investigación no se les da la importancia que merecen, nunca podremos ser un país desarrollado.

 

“Mi trabajo es también una lucha por mis ideales, que son una sociedad más justa y menos segregacionista. Eso es impagable”.

“Formar parte de esta fundación sacude un poco tu mundo, trabajar en campamentos te hace ser más consciente de los privilegios que uno tiene en la vida”.

“A eso apuntamos nosotros: a crear comunidades autosustentables y autónomas que puedan plantear sus propios problemas, objetivos y metodologías”.

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