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EDICIÓN | Marzo 2017

HECHO A MANO

Cecilia Nilo, diseños en cuero
HECHO A MANO

Trescientas carteras al mes es lo que hace esta curicana en su taller. Ha llegado a inventar mil modelos distintos para cada una de ellas en los más de cuarenta años que lleva trabajando en el rubro del cuero. Hoy su tienda es reconocida por la calidad e innovación que presenta en cada una de sus creaciones.

Por Bernardita Watkins V. / Fotografía: Margarita Landeta R.

A sus sesenta y tres años, Cecilia Nilo ha dedicado su vida a un proyecto que comenzó como un pasatiempo, pero que desde el inicio marcó tendencia. Curicana, casada y madre de tres hijos, esta emprendedora inició un negocio hace cuarenta y seis años, cuando lo habitual era que las mujeres no trabajaran y se dedicaran en un cien por ciento a su familia. En menos de tres años, ya había contratado a una ayudante y en los años noventa, llegó a tener veinticinco empleados trabajando para su marca: Cecilia Nilo.

 

Alentada por su suegra, a los diecisiete años Cecilia empezó a diseñar y realizar carteras por primera vez. Su marido, Mariano Ruiz, trabaja en una curtiembre y el cuero era para ellos un material muy familiar. Copiando un modelo, un día cortó y cosió a mano su primera cartera, la cual de inmediato llamó la atención de su círculo más cercano.

 

Alegre, divertida y llena de energía positiva, mientras estudiaba Pedagogía Básica en la entonces Universidad Católica de Curicó, empezó a vender sus carteras. A los diecinueve años se casó y continuó trabajando en lo suyo desde su casa, a pesar de que lo veía como un pasatiempo y no como un negocio.

 

¿Cómo fueron los primeros años?

Mi primera cartera la vendí en tres mil pesos, me compraban amigas y conocidas y nunca pensé en armar una empresa, no tenía conocimientos de costos o marketing, simplemente me enfoqué en un proyecto que me entusiasmaba muchísimo. Además, había nacido mi primer hijo y era muy compatible con la maternidad.

 

¿Cuándo empiezas a considerar este talento como un trabajo?

En 1974 recibí muchísimos pedidos y decidí dedicarme a esto en forma más profesional. Aparecieron compradores mayoristas, algunos de los cuales mantengo hasta hoy. Con ellos empecé a adquirir responsabilidad, un compromiso serio y laboral. Así fue que contraté a mi primera ayudante, a quien enseñé el oficio. Antes de eso, vendía en promedio tres carteras al mes.

 

¿Recibiste el apoyo de tu familia?

Mi marido a veces reclamaba, pero la verdad es que siempre fue el primero en ayudarme. Hubo etapas en las que él llegaba de su trabajo y me ayudaba en la noche a cortar con tijeras... No teníamos tecnología ni materiales adecuados para cortar, usábamos máquinas de pie y sin motor que requerían muchísimo esfuerzo. Además en esos años los cueros eran muy duros... trabajaba con las manos, hasta las tres de la mañana, pero siempre feliz y con mucha pasión.

 

¿Hiciste algún curso para aprender este oficio?

Soy totalmente autodidacta y en estos cuarenta y seis años haciendo carteras muchas personas han aprendido conmigo; es un oficio que se aprende a pulso y trabajando con mucho esfuerzo. Conocí nuevas técnicas investigando y a través de los viajes que hice acompañando a mi marido, principalmente a Paraguay, Uruguay y España.

 

¿Quiénes son tus principales clientes?

Nuestra tienda en calle Chacabuco 326 es nuestro punto de venta en Curicó y, además, tengo clientes mayoristas en Arica, Punta Arenas, Puerto Montt, Iquique, La Serena, Concepción, Chillán y Constitución.

 

SU NOMBRE, SU MARCA

En cuanto a cuero no hay nada que Cecilia no haya hecho: carteras, cinturones, billeteras, maletines de hombre, chaquetas y mantas, entre otros productos. Todos de excelente calidad y con una muy buena recepción. Después de diez años trabajando en su casa y motivada por la necesidad de privacidad, se trasladó a una casona antigua en la Alameda en la que producía y vendía. En ese momento, amplió su oferta, incorporando cinturones, billeteras, chaquetas y diferentes confecciones en cuero que sus clientes pedían a diario. El éxito de sus ventas hizo que el negocio creciera hasta llegar a veinticinco empleados, entre ellos un hermano, una cuñada, su hermana y su hija Daniela, razón por la cual Cecilia considera a su emprendimiento una empresa familiar.

 

¿Qué esfuerzos hiciste para dar a conocer tu marca?

¡Ninguno! La publicidad fue de boca en boca. Recién después de cambiarnos a la Alameda puse un letrero con mi nombre. Todos los clientes han llegado solos, nunca salí a vender.

 

¿Cuántas carteras haces al mes?

Aproximadamente trescientas, y todas se venden.

 

¿En qué consiste hoy la propuesta de Cecilia Nilo?

Hace siete años mi hija Daniela Ruiz, que es diseñadora de vestuario, se incorporó al equipo con el desafío de refrescar la imagen de la tienda (cecilianilo.cl) y sumar nuevos productos. Su llegada significó la incorporación de otro tipo de ropa, ya no sólo chaquetas de cuero. Ella hace vestidos de fiesta y también trae ropa desde Nueva York. Además, tenemos accesorios y zapatos diseñados por nosotras e importados. La idea es que las clientas encuentren en la tienda todo lo que necesitan para ir a una fiesta y Daniela ha sido clave en este desafío.

 

¿Cuántos modelos de cartera has hecho?

Tengo ochocientos registrados, pero han sido más, antes no había códigos, yo creo que son más de mil. En la tienda exhibimos alrededor de cincuenta modelos cada temporada.

 

¿Qué buscan tus clientas?

Diversidad. A las jóvenes les gustan los morrales y los modelos abiertos, sin cierre. En general, gustan mucho las carteras tipo bolso, con cueros blandos, de gran tamaño y que se adaptan al cuerpo. Sin embargo, también hay personas que usan carteras más formales y hormadas.

 

¿Cuál es la cartera más vendida?

El modelo 042 está desde que me inicié y es nuestra estrella. Es una cartera hormada con manilla y correa larga que en sus inicios era más pequeña que en su versión actual, ideal para universitarias o personas que necesitaban llevar un cuaderno. Actualmente tiene cuarenta centímetros de largo por treinta y cinco de ancho y la compran para llevar un computador o tablet en su interior. Desde que la hice por primera vez hasta ahora ha sido un éxito. Hemos cambiado su tamaño, la hacemos tipo morral, maletín, con más o menos bolsillos interiores y sigue siendo la más pedida.

 

LA CLAVE DEL ÉXITO

 

¿Qué diferencia a tus productos?

La calidad, versatilidad y sus excelentes terminaciones. Algunas personas me han comentado que tienen mis carteras desde hace treinta años y que están impecables, eso me enorgullece enormemente. En definitiva, ofrecemos productos de buena calidad que han permanecido en el tiempo y, al mismo tiempo, hemos sido capaces de renovarnos constantemente.

 

¿Cuál es la clave de tu éxito?

Ser constante, ordenada y dedicada. Recibo y escucho mucho el feedback de la gente. Además, siempre digo a mis trabajadores que si algo no sale bien, nos perjudicamos todos, no sólo yo. En la actualidad, mi equipo está compuesto por dieciséis trabajadores y ellos son muy importantes para mí, muchos me acompañan desde hace años.

 

¿Qué proyectos tienes?

Mi hija quiere que nos ampliemos. Yo soy más cautelosa, creo que no es necesario implementar cambios, disfruto mucho atendiendo y asesorando personalmente a mis clientas.

 

¿Quiénes son tus clientes?

Mujeres y jóvenes que trabajan, dueñas de casa y también abuelitas que conocen la marca desde hace muchos años.

 

¿Implementas alguna estrategia para fidelizar a tus clientes?

A todas las regaloneamos, les doy en el gusto en lo que quieran, nuestra filosofía es que todos se vayan contentos. Si quieren un cierre especial o un bolsillo, lo hacemos.

 

¿Qué significa para ti haberte convertido en una emprendedora?

Un orgullo. Nunca pensé que iba a tener este éxito. Empecé en mi dormitorio con una máquina, sin capital, sin un plan de trabajo y logré convertirme en un importante apoyo para mi familia. Sólo he recibido satisfacciones gracias a este oficio. Siempre supe que sería capaz de hacerlo y trabajé con mucho esfuerzo y dedicación. Además, muy consciente de que a través de mi emprendimiento, estaba dando trabajo a otras familias.

 

¿Cómo te imaginas en el futuro?

Quiero vender mis carteras hasta los noventa años, seguir con las ganas que tengo hasta hoy y continuar con mi hija que le da un estilo fresco y más juvenil a la tienda.

 

“Mi primera cartera la vendí en tres mil pesos, me compraban amigas y conocidas y nunca pensé en armar un negocio, no tenía conocimientos de costos o marketing, simplemente me enfoqué en un proyecto que me entusiasmaba muchísimo”.

“Es importante la diversidad. A las jóvenes les gustan los morrales y los modelos abiertos, sin cierre, también las carteras tipo bolso, con cueros blandos, de gran tamaño y que se adaptan al cuerpo. Sin embargo, también hay personas que usan carteras más formales y hormadas”. 

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