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EDICIÓN | Febrero 2017

La palabra en el infinito

Diego Álamos, Editorial del Desierto
La palabra en el infinito

Casi sin planificarlo, Diego y su familia sucumbieron al encanto de San Pedro de Atacama. Hace más de tres años, el destino los trajo al norte y en ese momento comenzó a gestarse lo que sería su gran apuesta: instalar una editorial en pleno desierto. Ya han publicado con éxito seis libros y hace poco inauguraron una librería que busca canalizar el flujo creador y la vida cultural que crece a borbotones en este rincón del mundo.

Por Claudia Zazzali C. / Fotografías Wilfredo Titichoca.

Dice que no tuvo alternativa. Que editar libros es lo que sabe hacer y que por eso, a pesar de que parezca una locura, junto a su mujer crearon Ediciones del Desierto y acaban de inaugurar la Librería del Desierto, en pleno San Pedro de Atacama.

 

Diego Álamos tiene treinta y seis años y una pequeña hija. Estudió Filosofía en la Universidad Alberto Hurtado y cursó un diplomado en Edición en la Universidad Católica de Chile. Su relación con los libros comenzó con un primer poemario Asomos (2008). Tras esta publicación, siguió trabajando en el ámbito editorial, publicando Nuevo curso de mecanografía (2010), y hace dos años la novela Cahili-Huta, que fue bien recibida por la crítica literaria chilena. En paralelo, trabajó como editor en Chancacazo Publicaciones, una editorial indi (independiente) en Santiago, donde llegó a publicar más de cincuenta títulos de diferentes autores, logrando diversos reconocimientos.

 

¿Cómo nace Ediciones del Desierto?

A partir del traslado, por razones laborales, a San Pedro de Atacama y en consideración de las competencias que había desarrollado hasta entonces. Quizás no tuve elección, era lo que sabía hacer y lo que quería hacer. Cabe añadir que la vida cultural de San Pedro de Atacama, y del norte en general, es muy rica, y Ediciones del Desierto lo que hace no es más que canalizar este flujo creador. Intentamos ser un vehículo para que la cultura andina siga manifestándose. Somos una editorial: publicamos libros de autores regionales e intentamos proyectarlos nacional e internacionalmente, distribuyéndolos en todo Chile. Y somos también la Librería del Desierto, donde además de comercializar los libros que producimos, ofrecemos los libros de muchas editoriales, desde clásicos hasta literatura de vanguardia, con un énfasis en libros que traten temáticas de interés local, como la arqueología del lugar.

 

¿Cómo surgió esta idea?

Ocurre que con nuestra venida al norte, quedé sin norte —literalmente hablando— y nos vimos en la necesidad de reconstruir el espacio laboral. San Pedro de Atacama ha crecido exponencialmente, pero hacía falta algo más que el servicio puramente turístico: el exceso de turismo mata al turismo; residir en un espacio turístico es una experiencia de museo. Hay una resistencia natural a eso. Ediciones del Desierto normaliza la situación extrema de San Pedro de Atacama, acercando las producciones culturales del mundo y del país. 

 

¿Cuáles son tus objetivos?

Nuestro objetivo es convertirnos en un servicio cultural para la comuna, para los residentes y los visitantes. 

 

¿Cómo realizan su trabajo?

El trabajo editorial se realiza de manera virtual, pero la parte de la impresión la encargamos a Santiago, así como la distribución. Chile es un país muy centralista, y las regiones siempre tienen desmejoras competitivas; por ejemplo, ¿cómo hacer que un libro cueste lo mismo en región que en Santiago, cuando la región tiene que asumir los costos de despacho que lo encarecen? 

 

¿De qué manera se relacionan con las grandes editoriales?

Las grandes editoriales son un modelo exitoso, del cual las editoriales pequeñas tenemos mucho que aprender; la idea es cómo adaptar a la pequeña escala "algunos" movimientos del modelo editorial transnacional y digo "algunos", porque imitarlos sería el acabose. De alguna manera, las pequeñas editoriales se establecen donde no llegan las grandes. Y en el momento en que las pequeñas llegan donde las grandes tienen lugar, lo que suele ocurrir es que las grandes editoriales compran este espacio. El caso más claro se refiere a los autores nóveles, estos son sobre todo publicados por pequeños sellos; y en el momento que estos autores destacan, suele ocurrir a la segunda o tercera publicación, las grandes editoriales toman la posta y capitalizan toda la plantación en el desierto que hicieron estos pequeños sellos.

 

NUEVO ESPACIO

 

Diego explica que el encuentro entre la editorial y el autor, se genera por una búsqueda mutua. “Los autores y autoras llegan a publicar con la editorial de dos maneras. La primera es por afán del autor, quien se presenta a la editorial por un correo electrónico, un llamado, una visita; la segunda es por agenciamiento de la misma editorial, teniendo a la vista el reconocimiento y la validez del autor/a que se quiere publicar”, explica.

 

¿Cuáles son los pilares de su trabajo?

Ediciones del Desierto se construye, fundamentalmente, de cara a sus clientes, en especial, el público lector y cultural.  El proyecto de la Librería del Desierto responde a una necesidad de la comunidad. Lo otro que se constituye como un pilar para nosotros, es el carácter utópico de nuestro proyecto. La Librería del Desierto es la única librería de San Pedro de Atacama y es la única librería outdoors de Chile. Creemos firmemente en la valoración de nuestro proyecto que, aun cuando se establece en las afueras del pueblo, tiene sentido y genera valor. El simbolismo es una fuerza que empuja estos proyectos. La fuerza no está en creerse el cuento, sino que en poder "contar un cuento". Hay que aprender a generar valor. 

 

¿Cómo se proyectan?

Difícil pregunta. Por el momento nos proyectamos solidificando las relaciones con nuestros proveedores. Queremos seguir publicando libros elementales para el conocimiento del desierto, a autores representativos de la región, como Andrea Amosson, de Antofagasta; Lautaro Núñez, para Iquique y La Tirana; Nina Avellaneda, para Valparaíso; o Cristóbal Valenzuela, para Santiago. Pero nuestro proyecto central es regionalizar Santiago...

 

¿Por qué eligieron estar en San Pedro?

San Pedro de Atacama no se elige... tiene un magnetismo impresionante. Todos sabemos que, hoy por hoy, es un destino turístico mundial, ¿por qué? ¿Por Gustavo Le Paige y su trabajo de difusión? ¿Por ser un oasis alucinante en el desierto? ¿Por sus vistas? Las explicaciones son muchas, y todas aportan una nueva visión.  

 

¿Cómo ha sido el proceso de insertarse en la comunidad local?

La verdad es que soy retraído; es como si me escondiera en los libros... pero ha sido difícil, muchas veces la comunidad se siente amenazada. Es una comunidad frágil, con la cultura del Salar y toda una vida en estas tierras. Para ellos el turismo, —que turistea la identidad— es una especie de amenaza que hace que la relación con el recién llegado esté llena de silencios y sospechas. Pero esto no es más que un momento, no hay que generalizar, no estaríamos desarrollando este sueño sin el apoyo de los vecinos.

 

¿Cuáles son sus próximos pasos?

Nuestro proyecto fundamental es ser un hito cultural en el Desierto de Atacama, y con ello hacer sustentable este proyecto. 

 

¿Qué hitos destacarías de esta etapa de consolidación?

El mayor hito fue la construcción de la librería. Sacar la patente, todo lo que fue la instauración legal de la compañía en la región. 

 

¿Qué palabras usarías para describir lo que significa un libro?

Un libro es un objeto que te quiere conocer, un libro es una caja de sorpresas, que solo espera tu paciencia para mostrarse, es un objeto llamativo, una construcción social, algo entre artesanal e industrial: escribir es como hacer un textil, un tejido hecho de palabras; y el libro es la industria pura, las máquinas, la maravilla de la tecnología.  

 

¿Cómo se encanta al lector?

A la lectora o al lector se le encanta de la manera más increíble del mundo, con un gesto, una mirada, una palabra que resuene. 

 

“La vida cultural de San Pedro de Atacama, y del norte en general, es muy rica, y Ediciones del Desierto lo que hace no es más que canalizar este flujo creador. Intentamos ser un vehículo para que la cultura andina siga manifestándose”.

“Por el momento nos proyectamos solidificando las relaciones con nuestros proveedores. Queremos seguir publicando libros elementales para el conocimiento del desierto, a autores representativos de la región”.

“Un libro es una caja de sorpresas, que solo espera tu paciencia para mostrarse, es un objeto llamativo, una construcción social, algo entre artesanal e industrial: escribir es como hacer un textil, un tejido hecho de palabras; y el libro es la industria pura, las máquinas, la maravilla de la tecnología”.  

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