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EDICIÓN | Febrero 2017

SUSTENTABILIDAD DE LUJO

Hotel Cuarzo Lodge, Pichilemu

Todo un descubrimiento, este hotel boutique sustentable ubicado en Punta de Lobos, está a punto de cumplir dos años de funcionamiento. El sueño de un empresario santiaguino, realizado por la oficina de arquitectos Loft 7, ya es un referente en Pichilemu.

Por María José Pescador D. / fotografía Francisco Cárcamo P.

Por la calle Comercio y a cinco minutos de la playa el Cuarzo parece escondido, muy bien concebido, con una maravillosa vista al mar. Tiene estacionamientos, una recepción, ocho habitaciones que son como pequeñas cabañas, cada una con un espacio donde está la habitación en suite, más una terraza de deck de madera con una mesa, dos sillas, reposeras, además de un hot tub siempre listo para usarse, y un pequeño jardín propio.

 

Las habitaciones están concebidas para ver el mar y el atardecer, pero no a la gente, ni a los vecinos que pudiesen estar caminando por el jardín, ya que cada una está separada de la otra a través por un cerco con vigas de madera. Así se siente la privacidad, la tranquilidad y el silencio, conceptos bases del Cuarzo Lodge.  

 

Cada habitación tiene treinta y seis metros de terreno y está preparadas para recibir a una pareja y un hijo. No son familiares, aunque el espacio es amplio. Aquí lo que se busca es descanso y relajo.

 

También hay un restorán abierto a todo público, con sólo ocho mesas, por lo que sólo se puede acceder previa reserva; debajo de este hay una sala donde se encuentra el spa y donde se hacen clases de yoga.

 

Al medio del recinto está el jardín. Al verlo se siente como un oasis en medio del desierto. Hay suculentas, cactus, rayitos de sol, colas de zorro, doquillas, piedras, y cuarzo, “son plantas de poco riego y que además se dan bien en la zona, porque hay mucha bruma, harta humedad”, explica Gonzalo Délano, encargado del lugar. También están la piscina, el quincho con un gran mesón y horno de barro. Aquí todas las noches se enciende una fogata, además de las luces en los pasillos y jardines. Sentarse en una reposera y mirar el cielo frente al calor es simplemente majestuoso.

 

El restorán es una construcción con dos pisos, por lo mismo tiene una vista privilegiada. Aquí manda el vidrio para contemplar el paisaje y la madera. La cocina está a la vista, se puede ver como el chef, Walter Salin prepara los platos. El mismo diseñó la carta del lugar, que tiene que ver con los productos de la zona. Mención honrosa se llevan el crabcake de jaiba remadora sobre hojas de lechuga hidropónicas y una mayonesa casera con un dash de ajo; el pescado del día sobre un puré de habas y arvejas con salsa de hinojo, jengibre y aceite de oliva; y la marquise de chocolate con salsa de maracuyá y crocante de chocolate blanco.

 

 

 

LA FLOR DE LA VIDA

Es la frase que está en el logo del Lodge. Y tiene un porqué. Toda la instalación, que tiene un terreno de cinco mil metros cuadrados, está hecha en forma circular. Al medio el jardín, el quincho y la piscina. Alrededor las habitaciones, el restorán y el spa. Se trata del concepto de geometría sagrada, donde “todo parte de un lugar y llega a ese mismo lugar”. Además, lo que prima es lo sustentable ante todo: las luces son led y tienen paneles solares en el techo del restorán, lo que les permite generar un cuarenta por ciento del gasto total en electricidad. Las construcciones son de quincha, un adobe que no tiene paja, entre medio se le puso, a modo de decoración, botellas que ayudan a iluminar en la noche. Tiene mucha madera reciclada, principalmente de roble, coligues y paisajismo seco.

 

La preocupación medioambiental en este lugar es un ítem básico. “Los productos que utilizamos para hacer el aseo en el día a día no son químicos, son todos naturales. Partimos con unas señoras de San Pedro de Alcántara que hacen unos destilados de boldos y eucaliptus que usamos para limpiar los pisos. Además, trabajamos con la empresa Route to Green, que importa de EEUU productos orgánicos de aseo: los limpiavidrios, los líquidos para los baños y limpieza de los muebles son de ellos. Por otro lado, todos los amenities –jabones, shampú, etc.– también son naturales, los hace la señora Cecilia Aliaga que tiene su empresa Huerto Verde en Santiago”, dice Délano.

 

¿Qué se quiso proyectar al hacer el Lodge?

Rescatar principalmente materiales de la zona, harto barro, mucha madera reciclada principalmente roble, al igual que mantener la arquitectura propia del lugar. Además de un paisajismo seco, plantas y jardines que ocupen el mínimo de riego, y un lugar de descanso y armonía que sirva para relajarse, dormir, estar tranquilo.

 

¿El plus de Cuarzo Lodge?

La tranquilidad, los espacios de armonía, los jardines lindos, un hot tub por habitación, que es un lujo hoy en día… y una vista espectacular, además de una gastronomía en conjunción con el mar.

 

DATO

www.cuarzolodge.cl

 

“Lo que se quiso hacer es rescatar principalmente materiales de la zona, harto barro, mucha madera reciclada que es principalmente de roble, al igual que mantener una arquitectura propia del lugar. Además de un paisajismo seco, plantas y jardines que ocupen el mínimo de riego, y un lugar de descanso y armonía que sirva para relajarse, dormir, estar tranquilo…”

“Los productos que utilizamos para hacer el aseo en el día a día no son químicos, son todos naturales. Partimos con unas señoras de San Pedro de Alcántara que hacen unos destilados de boldos y eucaliptus que usamos para limpiar los pisos. Además trabajamos con la empresa Route to Green, que importa de EEUU productos orgánicos de aseo”.

“Toda la instalación, que tiene un terreno de cinco mil metros cuadrados, está hecha en forma circular. Al medio el jardín, el quincho y la piscina. Alrededor las habitaciones, el restorán y el spa. Se trata del concepto de geometría sagrada”.

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