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EDICIÓN | Febrero 2017

Vida consciente

Bárbara Porter, sicóloga, instructora de mindfulness
Vida consciente

Después de probar todas las experiencias espirituales posibles, Bárbara Porter llegó hasta la meditación budista. A poco andar supo de mindfulness, una práctica que contiene la misma introspección como base, y que ahora enseña a quienes quieran encontrar una forma de vida más consciente.

Por Soledad Posada M. / fotografías Sonja San Martín D.

La sicóloga Bárbara Porter es la menor de tres hermanos. Después de salir del colegio Saint John’s, como la mejor alumna de su generación y de ingresar a Arquitectura en la Universidad Católica de Santiago, se dio cuenta que lo suyo era el contacto con las personas, como ella misma dice “en sicología encontré mi manada”. Hasta hoy descubre buenos amigos y lo que le encanta de la carrera es conseguir una cura no farmacológica, como la sicoterapia y la labor clínica, para trabajar con el sufrimiento. “El proceso terapéutico es más desafiante, difícil y bonito”.

Luego de salir de Sicología, se dedicó a asesorar empresas, y se dio cuenta de que su vida necesitaba algo más. Recorrió todos los cursos y técnicas que pudieran responder sus preguntas espirituales, pasando por el Movimiento de Schoensttat hasta las flores de Bach, lo probó todo. En esta búsqueda de sentido, se encontró con la meditación budista, sobre todo con las enseñanzas del maestro zen laico, Daniel Terragno, con quien llegó a tener tanta empatía, que incluso ayudó a organizar sus visitas a Chile.

Sin duda, esto era lo que quería y necesitaba. Se acreditó como sicoterapeuta, y también como instructora de yoga. Después conoció mindfulness, que en 2009, ya llevaba décadas en Estados Unidos. Su maestro fue Jon Kabat Zinn, quien le enseñó lo que para ella fue la fusión perfecta entre la sicología y la meditación budista. Sin pensarlo dos veces, comenzó a hacer talleres abiertos de mindfulness en la Universidad Adolfo Ibáñez, con tanta aceptación que organizó un diplomado, dirigido a profesionales del área del bienestar y la educación.

Hoy, de vuelta en Concepción, trabaja como asesora sicológica en un jardín infantil, imparte talleres de mindfulness y atiende en su consulta privada. En 2011, Bárbara se especializó en mindfulness para niños, que es un área poco investigada, y en Chile hay oportunidad para introducirlo en los colegios. Su doctorado en Sicología, que empieza este año, quiere centrarlo en los beneficios de la práctica de mindfulness en el desarrollo de las habilidades socioemocionales en los niños chilenos en etapa escolar. Sería el primer estudio a nivel latinoamericano.

ACEPTACIÓN DEL DOLOR

Lo que busca mindfulness es que la persona esté presente en el momento, consciente y con atención plena, no con la mente en otro lado, como comúnmente se suele estar en la actualidad. La práctica de mindfulness entrena la capacidad de volver a centrar nuestra mente en el presente, con aceptación.

También, ayuda a enfrentar el dolor, para no aumentar el sufrimiento en un momento difícil. “Por el hecho de ser humanos el dolor existe siempre, pero el sufrimiento es opcional”. Hay que hacer desaparecer la toxicidad sicológica, por ejemplo, por algún dolor físico. Dejar de emitir juicios y pensamientos negativos contra el mal, y ponerle más atención al dolor y preguntarse ¿Qué se puede aprender de esta aflicción? La atención plena otorga una percepción más precisa del dolor. Para algunos, la tortura es constante, pero al tomar conciencia se puede distinguir altos y bajos de intensidad e incluso momentos en que desaparece. Esta información ayuda a reducir la frustración y la ansiedad. “Se logra la aceptación, ver con lucidez el momento presente con todo lo que significa. Esto es resistencia no sufrimiento”, indica Bárbara.

Así como ayuda a la aceptación del dolor, la práctica de mindfulness también puede ayudar a las personas con otros problemas, como estrés, insomnio, ansiedad e hipertensión.

Sin embargo, para Bárbara mindfulness significa un estilo de vida, donde se tiene plena conciencia del momento presente para vivirlo en plenitud.  

¿Cómo fue tu infancia?

En Concepción, rodeada de mucha familia.

¿Por qué elegiste estudiar sicología?

Porque me interesaba el trabajo con las personas, poder ayudar a aliviar el sufrimiento de alguna manera, al que todos estamos expuestos.

MINDFULNESS

¿Qué es mindfulness?

Una definición que me gusta es "estar consciente, del momento presente, con aceptación". Es simple, pero no es fácil de cultivar, ya que solemos estar con nuestra mente siempre en otro tiempo y lugar. Sin embargo, todos nacemos con la capacidad de estar presentes y conscientes de nuestra vida, y podemos cultivarla activamente. 

¿Cómo conociste mindfulness?

Siempre me interesaron las prácticas espirituales. Al salir de la universidad retome una búsqueda que había dejado por algunos años, y encontré la meditación budista. Me cambió la vida. Desde entonces, no la he dejado. Luego, con los años, algunos amigos y colegas sicólogos me comentaron de la práctica de mindfulness, en la que de alguna manera convergían nuestra práctica de meditación de años y nuestra profesión como sicólogos. Allí comenzó el trabajo ya directamente formándonos y trabajando en esta línea.

¿Cómo aplicas mindfulness en tu vida diaria?

Tengo una práctica de meditación diaria, además de ciertas prácticas en momentos de la vida cotidiana. Ha sido fundamental para navegar por aguas turbulentas y no perder el rumbo y la alegría de vivir.

¿A quiénes van dirigidos tus talleres de mindfulness?

Van dirigidos a todos quienes sientan algún grado de insatisfacción o dolor en sus vidas, y quieran activamente comenzar un camino para aliviarlo. 

¿Cómo compatibilizas tu vida de mamá, consulta y estudios?

Es un gran desafío, pero estoy agradecida de contar con mi familia y personas muy queridas que siempre me han apoyado. Sin esta ayuda, claramente sería mucho más difícil. Como dicen en África, "hace falta una tribu para criar un niño", y estoy agradecida de contar con una.

¿Qué esperas del futuro?

Sinceramente espero que el mundo que heredemos a nuestros hijos sea más consciente y amable que el mundo en que ahora vivimos. Todo mi trabajo a lo largo de estos años, con personas con diversas enfermedades y condiciones, con madres, padres, educadores, niños y adolescentes, siempre se ha enfocado en ayudarnos a todos a tener más conciencia y habilidades para tratarnos mejor a nosotros mismos y a todos quienes nos rodean, incluyendo también nuestro planeta. Pienso que el cambio viene desde dentro, y espero que mi trabajo colabore a generar personas más conscientes, compasivas y comprometidas con aliviar el sufrimiento de quienes los rodean.

 

“Se logra la aceptación, ver con lucidez el momento presente con todo lo que significa. Esto es resistencia no sufrimiento”.

“Tengo una práctica de meditación diaria. Ha sido fundamental para navegar por aguas turbulentas y no perder el rumbo y la alegría de vivir.”

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