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EDICIÓN | Febrero 2017

MIRANDO HACIA EL CIELO

Por Arturo Gómez M., ex astrofotógrafo del Observatorio Interamericano Cerro Tololo
MIRANDO HACIA EL CIELO

Existen 1761 asteroides en las cercanías de la órbita terrestre, que son catalogados como "potencialmente peligrosos". Afortunadamente, hasta este minuto, ninguno con riesgo de colisión; pero no debemos confiarnos en esos datos, ya que hay miles que aún no son descubiertos por los astrónomos.

En estos meses de verano, en donde los cielos están despejados, la gran mayoría de las personas utilizan su tiempo libre saliendo a caminar o acostándose en los prados o playas, y tienen la oportunidad de acercarse a la astronomía, viendo caer una estrella fugaz y pidiendo un deseo.

El brillo de estos meteoritos es tan breve que las personas dicen "se corrió una estrella".

En realidad es una pequeña partícula sólida que, al ingresar a nuestra atmósfera, se quema, provocando un pequeño destello. Estas partículas sólidas están asociadas al paso de antiguos cometas que han cruzado la órbita terrestre. Digamos que son "restos de cometas".

En esas noches de pasión, cuando estamos con nuestra pareja mirando al cielo, podemos ver, también, otros meteoritos un poco más brillantes, incluso por algunos segundos de tiempo. Allí el tamaño del meteorito es mayor y su brillo más intenso.

Nuestro planeta, en su órbita alrededor del Sol, siempre se está encontrando con innumerables cuerpos sólidos, los que van chocando, minuto a minuto, con nuestra atmósfera. El detalle es que no siempre los vemos, ya que esas caídas se producen en lugares no habitados, como son los océanos o desiertos.

Cada mes hay rocas o asteroides que pasan muy cerca de la Tierra, cuyos tamaños varían desde algunos metros a kilómetros de diámetro. Sin ir más lejos, durante febrero, tres asteroides pasarán relativamente cerca de la Tierra, pero sin riesgo de colisión. Sus tamaños: entre 275 metros y 1.2 kilómetros de diámetro.

Existen 1761 asteroides en las cercanías de la órbita terrestre, que son catalogados como "potencialmente peligrosos". Afortunadamente, hasta este minuto, ninguno con riesgo de colisión; pero no debemos confiarnos en esos datos, ya que hay miles que aún no son descubiertos por los astrónomos.

Algunos de ellos llegan sin aviso previo, como sucedió en Rusia en el año 2013. Recuerdo que la noticia llegó con carácter de urgente a Cerro Tololo en febrero.

Las imágenes que todos recordamos, habían sido filmadas por muchas cámaras desde dentro de los autos esa mañana, en Rusia. Lo más importante no fue el enorme destello y rastro de humo que dejó la roca, mientras se quemaba, sino que fue la detonación y onda de choque que vino después, destruyendo paredes, ventanas e hiriendo a casi mil quinientas personas que estaban en las cercanías del impacto.

Se calcula que entró a la atmósfera a una velocidad de dieciocho kilómetros por segundo y que su explosión, a poco menos de veinte kilómetros de altura, fue equivalente a más de veinticinco bombas atómicas de Hiroshima.

Hoy en día es conocido como el "Bólido de Cheliabinsk".  Lleva el nombre de bólido, porque explotó y produjo esa onda de choque tan destructiva. Fue un bonito registro astronómico, favorecido por la tecnología actual de cámaras portátiles.

Sabemos que en algún momento se repetirá un fenómeno similar al de Rusia, en algún lugar de la Tierra. El cuándo y dónde es un misterio.

Para el año 2029, un asteroide de unos 325 metros de diámetro pasará a unos 36.000 kilómetros de la Tierra, distancia a la que se encuentran los satélites geo-estacionarios.

El nombre del asteroide es Apofis.

Pero no nos preocupemos, ya que no hay peligro de colisión. Además, esto es importante, su trayectoria se producirá... ¡¡¡ por el hemisferio norte!!! 

 

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