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EDICIÓN | Enero 2017

Conciliadora

Paulina Romagnoli, directora médica Clínica Sanatorio Alemán
Conciliadora

Una trayectoria de vocación por la medicina y liderazgo, destaca en la gineco-obstetra Paulina Romagnoli, la primera mujer a cargo de la dirección médica de la Clínica Sanatorio Alemán y una de las pocas directoras de clínicas privadas en Chile.

Por Soledad Posada M. / fotografías Sonja San Martín D.

En sus años escolares, las materias preferidas de la doctora Paulina Romagnoli eran la biología y la física, por lo que entró a estudiar Medicina en la Universidad de Chile, buscando una carrera en la que pudiera desarrollar sus inquietudes científicas. Luego, optó por la especialidad de gineco-obstetra, por considerar que tenía un campo más amplio y de desarrollo en cualquier lugar de Chile.

Después de más de veinte años de ejercicio de su profesión, el año recién pasado Paulina se convirtió en la primera mujer directora médica de la Clínica Sanatorio Alemán, centro hospitalario con más de ciento diecinueve años de historia y después que este atravesara por un momento económico complejo. Sin embargo, estar a cargo de una unidad no fue novedad para Paulina, quien se desempeñó ocho años como jefa del Servicio de Ginecología y Obstetricia del mismo recinto asistencial; y antes otros once años, en el mismo cargo, en el Hospital de Lota y Constitución.

El mayor cambio que ella experimenta en ambos liderazgos es que ahora trata con médicos de distintas especialidades y también con el resto del personal de la clínica. “Como ginecólogo tenía un círculo cerrado, ahora me relaciono con todos”. Ella es el puente entre las diferentes áreas. Además, debe conseguir un desarrollo armónico de la clínica, y llevar a cabo una buena gestión, que significa, entre otras responsabilidades, atender los reclamos. Eso lo hace por las mañanas, ya que por las tardes continúa con su consulta privada y realiza cirugías. Asegura que trabaja mejor bajo presión, por eso su agenda no para nunca.

PLACERES CULPABLES

Con sus dos hijos, Nicolás y Valentina, estudiando en Santiago, Paulina tiene más tiempo para sus dos actividades preferidas: la lectura, que siempre le ha encantado y, salir a correr, práctica deportiva que realiza hace un año. En ambas, logra desconectarse, relajarse y obtener tiempo de calidad para ella. Confiesa, como mayor placer culpable, haberse leído dos veces el mismo libro. En general, lee de quince a veinte libros al año, sobre todo historias noveladas, además de estar permanentemente estudiando.

Como runner, su primer logro fue correr 10k en el Maratón de Santiago y luego 21k, en el de Buenos Aires. Su entrenamiento consiste en salir a trotar por las tardes, después del trabajo. Recorre los puentes, el Parque Ecuador y el camino a Chiguayante. Uno de los tantos beneficios que obtiene de esta práctica, es el contacto con la naturaleza, que antes lograba con las salidas a acampar con sus hijos, donde las caminatas por la cordillera en medio del bosque nativo, eran el pasatiempo predilecto.

Su interés en correr se desarrolló de a poco, pero como indica que siempre termina lo que comienza, lo más probable es que Paulina Romagnoli no pare hasta llegar a la maratón de Nueva York.

¿Por qué empezaste a practicar running?

Porque un día cumpliría cincuenta años y no me gustaba pensar que me había rendido con respecto a lo que era la actividad física, no quería hacer nada que me doliera la espalda, de bajo impacto, etc. Mi marido y unos queridos amigos cercanos corrían y siempre me decían “de a poco cualquiera puede, el cuerpo agradece el entrenamiento”. Y así fue.

¿Qué beneficios ha traído a tu vida?

Compartir con amigos, desafíos, trabajo sistemático y, lo más importante, intimidad al aire libre. Me pongo audífonos y troto viendo el paisaje sólo conmigo misma. No me alcanza el aire para chacharear.

¿Qué opinas de la calidad de vida que llevan los penquistas?

Cada día veo más gente preocupada por su salud, canchas deportivas, el parque lleno, pero me preocupa la pérdida de respeto y la falta de autocuidado. Me inquieta el problema de la obesidad entre los jóvenes y los ciclistas por la vereda y sin casco. Como sociedad local, me preocupa el que se deje de soñar como ciudad, porque esto lograría un desarrollo sin mezquindad. Y también espero ver cómo se ocupará el teatro de la costanera, con qué nos sorprenderán nuestros encargados culturales.

VIDAS AL MUNDO

¿Qué te gusta de la medicina?

De la medicina, me gusta la idea de sanar, acompañar, participar y aconsejar para que las pacientes logren un mejor vivir. Las emociones cada día son intensas. Mis pacientes me sorprenden siempre, con tantas historias de realización, familia, miedo y dolor. No hay ningún día igual al otro. Me gusta estudiar, conversar, operar, desarrollarme con mi equipo de trabajo, etc.

¿Qué sientes cuando traes un niño al mundo?

Siempre el obstetra es el primero en ver al bebé. Me encanta ver la cara de los padres cuando miran a su bebé (un desconocido, pero ya querido), buscando reconocerse y amándolo desde el primer minuto. Le hablan, se presentan, les dicen que lo van a querer y cuidar siempre. Esa certidumbre me conmueve. Lo más duro, un bebé enfermo, fallecido. No hay palabras adecuadas, sólo acoger, abrazar y acompañar.

¿Cuáles han sido los desafíos en este tiempo como directora médica del Sanatorio Alemán?

El desafío mayor es recuperar las confianzas, fortalecer los lazos entre los médicos, la gerencia y administrativos, con la certeza que nuestra única forma de hacer una diferencia es en conjunto, con todas las personas que trabajan en la institución. Y ya recuperados, crecer hasta nuestro objetivo final: ser la mejor clínica fuera de Santiago.

¿Cuál es el sello que tratas de imprimir en esta labor?

El desarrollo integral orientado hacia  las personas.

¿Cuáles libros y autores recomendarías?

Leo kilos de libros. Mis favoritos, Juegos de tronos, de George R. R. Martin y El nombre del viento, de Patrick Rothfuss. Lo malo es que ninguno ha concluido sus sagas, así que estoy a la espera de los desenlaces. También, La catedral del mar y otros del mismo estilo. Por mucho tiempo leí de celtas y Avalon, pura fantasía donde no pasa el tiempo fuera de la historia.

¿Qué te gustaría hacer en el futuro?

En la clínica, quedan un montón de cosas por hacer. Estamos recién empezando. Tenemos el proceso de acreditación por venir y luego sentarnos a soñar con los distintos equipos para conocer y desarrollar proyectos en conjunto. En mi vida personal, aprender a tomarme tiempo para mí y mi familia. Siempre es bueno viajar un poco más y compartir con mis hijos que estudian en Santiago. En 2018, la maratón de Nueva York, ¿por qué no?

 

“Me encanta ver la cara de los padres cuando miran a su bebé (un desconocido, pero ya querido), buscando reconocerse y amándolo desde el primer minuto”.

“El desafío mayor es recuperar las confianzas, fortalecer los lazos entre los médicos, la gerencia y administrativos, con la certeza que nuestra única forma de hacer una diferencia es en conjunto, con todas las personas que trabajan en la institución”.

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