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EDICIÓN | Enero 2017

Los niños y la repostería clásica

CHEF / RBARANAOG@GMAIL.COM
Los niños y la repostería clásica
La repostería significa “despensa”, es decir, el lugar donde se almacenan los alimentos.Y en los reinos, el denominado “Repostero Mayor” era el encargado de administrarla.
A comienzos del siglo XVIII el concepto repostería cambia de significado y se refiere al arte de confeccionar pasteles, postres, dulces, turrones, dulces secos, helados y licores, siendo siempre el ingrediente principal y más importante el azúcar.
 
Así la historia nos va entregando un sinfín de hechos de como se crearon los dulces y como fueron evolucionando en el tiempo. Los bizcochos, por ejemplo, deben su nombre al estar doblemente cocidos o de “doble cochura” ya que requeria de más cocción.La prueba está en que los conquistadores arriba de sus barcos tuvieron que fabricar hornos para poder cocinar bizcochos y panes durante las largas travesías debido a que al comienzo llevaban productos preparados que se les llenaban de gusanos y hongos.
 
Por el año 1600, a un pastelero suizo de apellido Meiringen se le ocurrió la brillante idea de mezclar claras de huevo con azúcar y batirla muy fuerte, dando origen al clásico merengue (nombre que viene de su propio apellido), un clasico en casi todos los postres del mundo.
 
Por eso es importante incentivar a los niños a entrar al mundo de la repostería sana. Existe una curiosa tendencia de los niños a inclinarse por la repostería, sin darse mucha cuenta. ¿Por qué? Para mí, la razón es muy sencilla: es mucho más rico y fácil hacer unas galletas como las de mamá o un queque como los de la abuela, que tratar de hacer un plato elaborado y mucho más fome de comer, comparado con unas ricas galletas y un vaso de leche después de haber jugado todo el día.
 
En el verano es posible preparar estas cosas ricas y saludables, con más fruta y stevia.
 
Mi generación se crió sin stevia ni sellos negros en cada uno de los envases con alto contenido de sodio y azúcar. La cosa era más controlada. Había frutas y mermeladas con kilos de azúcar, sin embargo, éramos niños sanos. Por eso, es responsabilidad de los padres enseñar a comer y cocinar de todo, pero con las dosis recomendables para poder disfrutar del verano con mesas llenas de cosas ricas a la hora del té, siempre que antes se haya hecho mucho deporte y caminatas, actividades al aire libre que impliquen dejar a un lado el control remoto.
 
Les comparto un dato buenísimo de mis hijos para hacer cosas sanas. Desde chica la Cata, hoy de dieciocho años, siempre fabricó cosas dulces y Vicente, dos años menor, la imitaba todo el tiempo. Esto agarró vuelo y hoy ella tiene su propia Pyme de llamada “Dulce Amanda” (búscalo en Instagram). 
Estas generaciones van a la delantera en tecnología y ni siquiera usan tarjetas. Entregan a domicilio en Santiago y tienen una gran variedad de postres con y sin azúcar.
 
¡Los invito a volver al pasado con las recetas clasicas de nuestra pastelería!
 
Saludos del cocinero,
Rodrigo Barañao Garcés
 

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