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EDICIÓN | Octubre 2016

Étnico y Nostálgico

Samuel Taborga Ethniq productos gourmet

Así se describen los productos gourmet que se venden en Ethniq de Rancagua. Mermeladas del sur, de la zona central y del norte. Manjar casero, pastas para acompañar, accesorios, artesanías, y más de cien variedades de tés son las que han hecho que esta marca pase a ser mucho más que una simple tienda gourmet

PorMaría José Pescador D. / fotografía Danny Bolívar U.
Entrar a esta tienda es descubrir un mundo de cosas ricas. En las repisas hay mermeladas de mora, de maqui, de grosella, murta, naranja, tomate, maracuyá, manjar casero, pastas de champiñones y aceitunas, además de accesorios, artesanías únicas y todo un universo del té. Su dueño, Samuel, cuenta cuánto le ha costado abrir este mundo gourmet en la zona, para lo que se ha apoyado en su señora Ximena Silva, quien hace junto a su madre las mermeladas Ethniq, (www.ethniqchile.cl ) y quien siempre está en la tienda pendiente de cada detalle. 
Samuel estudió administración de empresas y su cercanía con lo gourmet fue mientras trabaja en el área comercial de una compañía de alimentos. Aquí se hizo cargo de las exportaciones, su tarea era abrir nuevos mercados para los productos elaborados que la empresa comercializaba. Viajó por toda Latinoamérica, hasta que le ofrecieron irse a trabajar al Salvador, porque era en ese país donde se fabricaban los productos étnicos y nostálgicos para el mercado de Estados Unidos. “Nosotros elaborábamos todas las comidas de este tipo desde El Salvador para todas las tiendas de conveniencia de USA, y además para los cruceros Royal Caribbean”. 
 
¿Qué son los productos étnicos y nostálgicos?
Es la alimentación típica de un país; por ejemplo, para nosotros, lo típico sería comer en Estados Unidos un mote con huesillo. 
 
¿Y las tiendas de conveniencia?
Son pequeños almacenes en donde se podían encontrar productos gourmet de diferentes países.
 
EL MUNDO GOURMET
 
Fue en esta empresa que Samuel se acercó a lo gourmet, y empezó a entender este mundo. Un mundo que le llamó la atención y se convirtió en una pasión, tanto así que cuando le tuvieron que renovar contrato, decidió que ya era el momento de independizarse. “Tenía que estar cuarenta días allá, y quince días acá. Por eso mismo es que nos trasladamos a vivir a Rancagua, porque la familia de mi señora es de la ciudad, y para que ella estuviera más acompañada, y yo pudiera estar más tranquilo. De eso hace ya diez años…”.
 
¿Cuál fue la planificación de la tienda?
Yo ya sabía lo que quería. Planifiqué este mismo espacio porque tenía claro que la tienda debía estar aquí. Antes en este lugar —Boulevard San Damián— estaban los chocolates la Fête y las tortas Las Bezanilla, entonces la gente ya tenía una costumbre de venir y saber que aquí se vendían cosas ricas para comer. Eso era muy importante porque la tienda la abrimos hace cuatro años y medio, y en ese entonces no había ningún concepto en Rancagua gourmet. 
 
¿No te dio miedo independizarte?
No, porque teníamos el respaldo de que nuestros dos hijos ya estaban en la universidad. Entonces nosotros necesitábamos lo mínimo para vivir. De todos modos, sabíamos que con esto no nos íbamos a hacer millonarios, pero sí íbamos a hacer algo que nos gustara… En un principio pensamos que íbamos a ir a pérdida por lo menos por seis meses, pero no fue así. Nunca perdimos, tampoco ganamos en un comienzo, pero todo lo que llegaba lo reinvertíamos. No le sacamos un peso a este negocio por dos años. 
 
¿Por qué Ethniq?
El nombre viene por el tema de los productos étnicos y nostálgicos. La segunda parte del proyecto es que nosotros exportaremos nuestros productos a diferentes países. 
 
¿Qué productos nostálgicos hay en la tienda?
Por ejemplo, para la gente del sur es la murta, la grosella, la mosqueta. Para esta zona puede ser la mora, el maqui, el higo, el tomate con manzana, el tomate con durazno. Estas son cosas que no encuentras en cualquier lugar, y que nosotros tenemos. La nostalgia viene de esos productos que hacía la abuela, esas mermeladas preparadas a la antigua. Aquí lo industrial no existe.
 
¿Qué cosas elaboran ustedes?
Las mermeladas. Las hace mi suegra en San Vicente de Tagua Tagua junto con Ximena, quienes ya tenían el conocimiento de cómo fabricarlas; Ximena, incluso, hacía de chica estas mermeladas con su abuela. Tenemos de higo, frutilla, mora, damasco, durazno con ciruela, tomate con manzana, tomate con durazno. Todas tienen nuestra marca, la que diseñamos y para la que tuvimos que sacar la resolución sanitaria.
 
¿Trabajan con responsabilidad social?
Claro. Nos fijamos mucho en quiénes son nuestros proveedores. La materia prima para las mermeladas se la compramos a pequeños agricultores de San Vicente, como son los pimentones, los tomates. Y lo mismo para los productos que vienen del sur. Todo es recolectado a mano. Así también algunos artesanos que nos hacen las tablas, los morteros de piedra, los productos de greda… tenemos hasta posavasos de piel de avestruz, y distintos accesorios todos hechos a mano. Para conseguir a nuestros proveedores viajamos quince días, dos veces al año, al sur, a la zona centro y al norte. 
 
¿Cuáles son los productos con los que abrieron la tienda?
Las mermeladas, que las tenemos separadas por zona. Las nostálgicas del sur son las de maqui, murta, grosella, mora. Del norte tenemos las de guayaba, maracuyá y mango. Trajimos el típico manjar hecho por la abuela, que nos lo hace una señora de Los Ángeles al modo antiguo, y la mermelada de naranja tan famosa hecha por Rita de Quinta de Tilcoco. También con las pastas de aceituna, champiñón, champiñón con nueces y berenjenas. Nosotros, antes de abrir, fuimos, buscamos los sabores y la manera de hacer nuestros productos.
 
EL VIAJE DEL TÉ
De acuerdo con las necesidades de los clientes, los productos de la tienda han ido mutando. “Hoy tenemos, además, chocolates sin azúcar que se traen desde España. Y todo un mundo para los amantes del té. Tuvimos que ampliar la tienda porque las empresas empezaron a pedirnos regalos corporativos. Gracias a eso es que postulamos a un capital semilla y lo ganamos. El proyecto era: “Desarrollo del emporio gourmet”. Con eso pagamos el desarrollo publicitario de la tienda”. 
 
¿Cómo empiezan con el tema del té?
Es que somos fanáticos de este producto, y queríamos tener té de primera. Nada que estuviera en el retail. Investigando, trajimos la línea inglesa Ahmad Tea, una francesa, Dammann, y nos fue espectacular. Tanto así que vino el gerente encargado de Twinings en la zona, y nos pidió que tuviéramos su té en la tienda. Pero como este está en supermercados le dije que la única manera de venderlo era a un precio menor. Y así fue, este té —que es lo único que tenemos del retail—, acá lo vendemos a dos mil pesos y en el súper está a dos mil setecientos… Así empezamos a hacer un nuevo proyecto enfocado sólo al té. Conocimos la línea Sebastea de Sri Lanka, y empezamos a traerla, con un éxito muy grande. Hoy somos los únicos representantes y distribuidores de este té en Chile. 
 
¿Cómo pasaron a ser únicos distribuidores?
Quien lo hacía antes traía muy poco. Él nos avisó que dejaría de importar este té porque iba a hacer otro negocio. Noticia que fue tremenda para nosotros, porque era víspera de Navidad, y casi no teníamos stock. Nos desesperamos. Por esas cosas de la vida, aparecieron unas personas de la India, que querían entrar en el negocio del té y con ellos viajé a hacer la ruta del té con el fin de conocer bien el producto  desarrollar el propio. Nos fuimos a Dubai, donde se hace, una vez al año, la feria más grande de alimentos, de ahí vienen los chocolates que tenemos. Luego partimos a China y trajimos un contenedor de puros accesorios, y terminamos en India, en Sri Lanka, en donde hacemos nuestro té, tal y como queremos. Así tenemos nuestra propia marca.
 
¿La diferencia de esta tienda con otras del rubro?
En esta tienda vas a encontrar puro té de Ceilán, de primera calidad, cosechado únicamente a mano. Cabe destacar que el que viene de China, Japón o Argentina no siempre es cosechado a mano.
 
¿Cuánto han crecido?
Hoy tenemos nuestra resolución sanitaria en San Vicente, y además las bodegas que están en Santiago. En la actualidad, no sólo somos Ethniq, somos importadores de productos y distribuidores de otras tiendas. Este año estamos importando cuatro contenedores. Además, en la región somos reconocidos por ser muy competitivos, en cuanto a calidad y precios. Distribuimos a varias tiendas de Santiago, y hacemos regalos corporativos para empresas de todo Chile. Nosotros tenemos cosas que no tiene ninguna tienda del país  eso te lo do firmado...
 
"Viajé a hacer la ruta del té, con el fin de conocer bien el producto y desarrollar el propio. Nos fuimos a Dubai, donde se hace, una vez al año, la feria más grande de alimentos, de ahí vienen los chocolates que tenemos. Luego partimos a China y trajimos un contenedor de puros accesorios, y terminamos en India, en Sri Lanka, en donde hacemos nuestro té, tal y como queremos. Así tenemos nuestra propia marca”.
 

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