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EDICIÓN | Abril 2016

Bottle Shock

Por Maximiliano Mills / www.maxmills.com
Bottle Shock

Marzo y abril indican para el Hemisferio Sur y para todos los que nos sentimos conectados al vino una sola palabra: vendimia. Estamos en la que quizás sea la época más estimulante y creativa en los casi cinco siglos de historia del vino en Chile; con viñas pequeñas, viñas experimentales y viñas icónicas a nivel mundial, aprovechando todos los recursos de clima y suelo que este lugar del planeta nos brinda.

Y si hay un punto de inflexión en este derrotero ocurrió en la Cata de Berlín de 2004. Aquí se degustó por primera vez a ciegas —o sea tapando la etiqueta— los mejores vinos de viña Errázuriz del valle de Aconcagua, enfrentados a grandes titanes de la enología europea. La iniciativa fue de Eduardo Chadwick,cansado del estigma  que pesaba sobre el vino chileno (“es simple y barato”). Esta cata tuvo la presencia de los mejores vinos europeos, compitiendo los Châteaux de Burdeos Margaux, Latour y Lafite y fantásticos vinos italianos como Solaia. Viña Errázuriz presento tres: Seña, Don Maximiano y Kai. La esperanza de Chadwick era que al menos uno de sus vinos quedara entre los cinco primeros. “Ocurrió que los mismos expertos que antes se negaban a admitir nuestro buen trabajo cuando puntuaban estos vinos con las etiquetas a la vista, ahora eligieron a nuestro vino Kai como el mejor de la degustación, ganándole nuestra cepa Carmenere a los hasta entonces imbatibles vinos franceses e italianos”. La idea la tomó Chadwick del ahora legendario Juicio de París de 1976. La recordada cata a ciegas con vinos de Francia enfrentados a los de California. Organizada por el inglés Steven Spurrier solo incluyó a expertos franceses, quienes terminaron eligiendo al Chardonnay del Château Montelena del valle de Napa como ganador ¡Esto le quitó a Francia el título de productor de los mejores vinos del mundo!

Bottle Shock (2008) es una película que narra el juicio/cata de París. Está protagonizada por Alan Rickman (Steven Spurrier), Bill Pullman (Jim Barrett) y Chris Pine (Bo Barrett), y dirigida por Randall Miller (quién también escribió el guión). Está basada en la historia real de Steven Spurrier y cómo reunió al grupo de vinos que llevó a competir en París. Es una entretenida historia de maceración, trabajo, poesía, ciencia y victoria… o acerca de lo que ocurre cuando uno compra un gran vino: este es mucho más que uva fermentada. Las palabras Bottle Shock se refieren al fenómeno que describen los enólogos cuando el vino se agita durante esas largas semanas en que viaja como carga en un barco y debe enfrentar un temporal: sus sabores y aromas se remecen. A veces el vino cambia bastante y arriba a puerto disminuido y con menos sabor. La película nos sitúa en 1976 en el Valle de Napa, California, y Jim Barrett es el dueño del Château Montelena. Está con deudas y enfrentando la quiebra. Mientras en París, Steven Spurrier posee una pequeña tienda de vinos. Un amigo le aconseja la inaudita idea de que para promocionar los vinos que vende en su local debe organizar un concurso de cata a ciegas enfrentando los vinos franceses con los vinos de California.

Bottle Shock es una gema cinematográfica con varias entretenidas sub-historias que desarrolla en paralelo. Pero además es una estimulante enseñanza sobre cómo no debemos decaer en la vida y, más importante aún, muestra lo fundamental que resulta creer en lo que hacemos y dónde ponemos la pasión y el corazón. Nos confirma que todavía hay cosas que jamás estaríamos dispuestos a transar por dinero. Con una banda sonora setentera incluyendo algunas clásicas canciones de “The Doobie Brothers”, es una gran pérdida que por falta de presupuesto para promocionarla Bottle Shock haya pasado desapercibida dentro de las grandes cadenas de cine (recaudó casi lo mismo que costó filmarla).

En mi caso, esta película me inspiró a conocer y catar el triunfador vino Kai de Viña Errázuriz… ¡el cual es una m-a-ra- v-i-l-l-a! La historia detrás de la Cata de Berlín me hace ser un eterno agradecido del tesón que tuvo Eduardo Chadwick para lanzar los vinos de su terroir en Panquehue directo hacia el Partenón donde habitan los más grandiosos vinos del universo. Y lo que más estimula es que la mejor cosecha de Kai aún puede estar por venir ¿Será la cosecha 2017 superior? ¿O la cosecha 2019 llegará a nuevas dimensiones sensoriales? ¿O quizás la cosecha 2023 sublimará hasta lo celestial? Mientras tanto… ¡Salud por quienes esta mañana caminan entre las parras de la vendimia 2016!

 

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