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EDICIÓN | Febrero 2016

India 2016: su compromiso con el legado de Gandhi

Por Sergio Melitón Carrasco Álvarez Ph.D. Profesor en la Universidad de Chile Director China & India Intelligence Reports smcarrasco@vtr.net
India 2016: su compromiso con el legado de Gandhi

El 26 de enero, India celebró sesenta y siete años de República independiente y soberana, orgullosa de su historia y su civilización. El presidente de India, Pranab Mukherjee, pronunció un potente discurso en que relató lo que ha sido el pasado reciente y el porvenir de ese país, que emerge como la estrella de la economía mundial. Porque el frustrante desempeño de China ha llevado la mirada hacia la India, que con sus mil trescientos millones de habitantes podría ocupar el sitial de primer motor planetario.

Todos sabemos que, el año 2015, fluyó turbulento e impredecible, creando un ambiente de incertidumbre en los mercados. India tampoco fue un oasis y enfrentó supropia tormenta; hubo inversionistas que entraron en pánico y retiraron importantes capitales lo que presionó la rupia. Bajaron las exportaciones y el sector manufacturero tuvo que ajustarse con la esperanza de un mejor 2016; no obstante estos reveses, el rendimiento industrial indio ha sido y sigue consistente.

Para India, el 2015 fue áspero en desastres climáticos. Hubo sequía en varias zonas mientras otras registraron devastadoras inundaciones, cosa que afectó la producción agrícola, resintió el empleo y los ingresos en el sector rural. Con todo, India creció a una tasa de 7.3%, aunque se debe reconocer, le ayudó el bajo precio del petróleo (India importa el 70% del combustible que necesita). Para neutralizar las tendencias negativas y aprovechar al máximo la oportunidad de ser hoy la economía con más rápido crecimiento, India le saca lustre y promueve su lema Made in India. Además de varios programas de incentivo, como uno de apoyo financiero a la mediana y pequeña empresa; otro, para crear aldeas sustentables. Hay un plan de India digital, y una ambiciosa agenda de desarrollo agrícola y de máximo empleo rural.

Pero, en una de las áreas que India espera ser máximamente eficiente es en el impulso a la innovación y fomento del espíritu empresarial. El gobierno ha convocado a la juventud india, unos trescientos millones, para que todos sean exitosos empresarios. ¡Envidiable! (visto desde un país que insiste en formar mendigos del Estado). India es el lugar del mundo con la mayor concentración de población juvenil; y aunque aún hay mucho por hacer, logra educar a un alto porcentaje. La combinación de la natural inteligencia y creatividad de los indios, más el poderoso impulso y apoyo a la libertad y creación de trabajo, auguran una India que puede llegar a ser un motor mundial turbo alimentado. Por otro lado, una democracia vibrante no tiene que significar estatización y retorno a fórmulas fracasadas. India, otrora autodefinida como nación socialista y de estricta regulación central, hoy busca ser flexible, descentralizada, amplia de criterio. El Estado sólo invierte en infraestructura básica, en salud, en buena educación escolar; a nivel universitario prioriza la ciencia y la tecnología. Todo lo demás queda a la iniciativa privada. El país se ha abierto a todos los que deseen participar. La tendencia es liberar, quitar restricciones, favorecer el compromiso con el máximo crecimiento que es la mejor alternativa para eliminar la persistente pobreza. Y se han dado un plazo de no más de diez años.

Sin embargo India enfrenta otros problemas quizás más complicados, como el terrorismo; el terrorismo que incita a la destrucción y al asesinato es una gravísima enfermedad de la psiquis social. El terrorismo que siembra el caos, socava el orden, quiebra la constitucionalidad y busca derrumbar la sociedad, ha de ser destruido por el bien de la unidad nacional. Con ese fin, India prepara una nueva legislación dura y clara, que pondera y eleva como el más alto valor y máximo bien, el derecho a vivir en paz. La paz es el objetivo primario de la India; y para que haya paz se debe extirpar el terrorismo. Una cosa es la búsqueda del progreso económico, el interés en la ciencia, la técnica, y la decisión de erradicar la pobreza extrema; otra cosa pretender lograresos objetivos a través del odio, la división y la violencia. India e la civilización de la no-violencia; y demostrará al mundo que se puede progresar y dar bienestar, teniendo como gran meta, el vivir en armoniosa paz.

Estas palabras resumen el discurso del Presidente Mukherjee. Sin embargo, es de menester poner de modo íntegro su frase de cierre, en que citó al laureado poeta Rabindranath Tagore, quien dijo: "Cholaay cholaay baajbey joyer bheree paayer begeyi pothketey jaay, korish ney aar deri. Avancemos con el sonido de tambores que marcan la marcha triunfal. No importa la oscuridad, pues pisamos firmes y dignos, abriendo un camino de gloria; porque ya pronto amanece y llega la era final”.

Para más información, escribir a smcarrasco@vtr.net

 

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