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EDICIÓN | Julio 2015

Ruta culinaria

Valle Las Trancas

Más parecido a un pueblito que a una simple localidad emplazada en plena cordillera, el Valle Las Trancas, en la comuna de Pinto camino a las Termas de Chillán, ofrece una amplia oferta gastronómica que conquista los paladares de los visitantes, especialmente en la época invernal. Recorrimos algunos de estos restaurantes y nos llevamos más de una agradable sorpresa con propuestas gourmet y para todos los gustos.

Por Cristóbal Montecinos C. fotografía Sonja San Martín D.

Nuestra primera parada es Casita de Té, en el kilómetro 67, camino a las Termas de Chillán, poco después de la Cueva de los Pincheira. Abierto de lunes a domingo, desde las 8 hasta las 21 horas, el local cuenta con dos pisos y una capacidad de hasta cincuenta personas, con una decoración acorde a la temporada invernal, así como sus pasteles, muffins, empanadas, tortas y kuchenes a pedido.

Ubicado a un costado de la ruta, es ideal para disfrutar un desayuno o una once contundente que puede incluir té o café en diversas variedades, paila de huevos, pan amasado acompañado de palta, arrollado, jamón, mermeladas y queso. Asimismo, ofrecen almuerzos y se pueden encargar productos en su emporio, donde es posible encontrar lentejas, garbanzos, porotos, miel, pasas, aceitunas, maní y charqui.

NUEVAS EXPERIENCIAS

Avanzamos hasta el kilómetro 72, tomamos el desvío hacia el Valle Shangri-La, por un camino de ripio que nos lleva hasta el Complejo Cabañas Las Cabras. Su restaurante bistró se ha ido consolidando como el único especialista en pastas del sector y su chef argentino, Juan Pablo Boschetti, ha logrado unir la tradición de las recetas familiares con la creatividad en el diseño de sabores y presentación de platos, utilizando productos de elaboración propia e ingredientes autóctonos, como castañas o la morilla, hongo silvestre del sector de Los Lleuques.

“Nos preocupamos de la materia prima por sobre todas las cosas y hacemos todo acá: las pastas, los panes, la fiambrería e, incluso, los helados, con sabores como lavanda, jengibre y uno de nutella hecha con avellanas del sector Los Lleuques”, destaca Boschetti, que cuenta con experiencia en restaurantes con estrella Michelin.

Mientras degustamos distintos tipos de cecinas elaboradas por este joven chef, como salame, prosciutto o una insuperable bandiola o lomo de cerdo, es posible ver cómo preparan pastas rellenas, como raviolis, sorrentinos y panzottis, aunque Boschetti también ha adquirido fama por sus preparaciones de ñoquis, canelones y lasañas. Así, pudimos disfrutar de unos raviolis caprese, con mozarella, albahaca y un toque de queso de cabra, sobre una salsa de tomate cherry, y también de los agnolottis de cordero con su jugo de cocción y morillas, además de unos sorrentinos de jaibas en una base de salteado de rúcula y arena de olivas negras.

COMIDA FRANCESA

Siguiendo nuestro recorrido, nos adentramos unos tres kilómetros más en el Valle Shangri-La para visitar Misión Imposible Lodge & Marula Spa Boutique, cuyo restaurante se especializa en gastronomía francesa y que por estos días renueva su carta de crepes dulces y salados.

El restaurante, que solo cierra los días lunes, comenzó a funcionar exclusivamente como crepería, pero con el paso del tiempo amplió su menú y, actualmente, ofrece una interesante variedad de platos para todo tipo de público, constituyendo una opción diferente en el rubro culinario del Valle Las Trancas. “Con los años, nos hemos hecho conocidos por nuestra elaborada comida francesa y los clientes valoran el uso de frescos productos chilenos y amplios conocimientos de nuestros chefs”, afirma Maylis Destremau, propietaria del complejo.

Los chefs a los que se refiere Maylis son el argentino Federico Girollet y el francés Hubert Lespinasse, con suficiente experiencia en restaurantes gourmet y responsables de preparar tradicionales platos, como el boeuf bourguignon, quiches o crepes salados, como Del Bosque, con espinacas, tocino y queso de cabra; o Del Campo, con champiñones, ajo, perejil, pollo y huevo poché. Como acompañamiento, nos sugiere el vino orgánico Clos Ouvert o la cerveza local Bio Bier. Además, pudimos probar postres, como Crème brûlée, profiterole y, por supuesto, los crepes dulces como el de manzana caramelizada o el de nutella. En el restaurante, cuya gran chimenea adorna el centro del comedor, también disfrutamos del llamado café Goloso, que va acompañado de una degustación de mini postres, y también de un reconfortante chocolate caliente.

PRIMER NIVEL

Continuamos pocos kilómetros más allá, por una ruta debidamente señalizada en el mismo Valle Shangri-La, para conocer Rocanegra Mountain Lodge & Spa. El chef de su restaurante, Juan Poblete, nos recibe con un menú de cuatro tiempos especial para esta época del año, que incluye una crema de zapallo aromatizada en jengibre, con grissini o bastones de pan italiano; lomo de res acompañado de papas rústicas salteadas en aceite de oliva aromatizada, decorado con una costra de queso parmesano; y un trifle de arándanos que disfrutamos de postre.

“Los arándanos son de la zona, así como otros productos que utilizamos, como digüeñes, rúcula, berros y lechuga hidropónica”, dice Poblete, que también deleita a los comensales con otras preparaciones, como la mechada al carmenere aromatizada al chascú, carpaccio de res en costra de café y alcaparras, además de postres, como cheesecakes y suspiro limeño. Todas recetas modificadas por el chef, quien le otorga su sello personal a cada plato.

El restaurante de Rocanegra Mountain Lodge está abierto toda la semana a partir de la hora de almuerzo, pero se sugiere reservar con anticipación si se quiere cenar. “Nuestro servicio de cocina no es exclusivo de los pasajeros del lodge, y contamos con capacidad para treinta y cinco personas”, explica Rubén Reyes, uno de los propietarios.

REPONEDOR

Salimos del desvío hacia Shangri-La y nos dirigimos hacia el Restaurante de Montaña Riding, en el kilómetro 73, camino a las termas. En un ambiente familiar, el local comenzó solo como pizzería, pero han ampliado su oferta culinaria e, incluso, renovaron su carta hace pocas semanas.

Una enorme barra nos da la bienvenida en este restaurante que abre toda la semana y donde es posible deleitarse con lomo saltado y salmón; o con las pizzas Brava, de queso, camarones salteados y rúcula; y Riding de queso, fondos de alcachofa, choclo, morrón y panceta ahumada. Además de pastas y todo tipo de carnes preparadas por la chef Romina Díaz.

Su administrador, Gonzalo Palma, también destaca los sándwiches, que sugiere acompañar con cerveza artesanal Toro Paire, pero también con alguno de los vinos de la amplia cava que disponen. “El Pollo Riding incluye pollo, queso, cebolla caramelizada, champiñones y un toque de mostaza antigua; mientras que la Hamburguesa Riding contiene un hamburguesa casera de doscientos gramos, queso Cheddar, panceta, cebolla caramelizada y pepinillos. Todos nuestros sándwiches van acompañados de papas fritas”, describe.

 

Nuestro dato: Bistró Las Cabras Camino Los Radales s/n, Shangri-La. www.cabanaslascabras.cl Misión Imposible Lodge Fundo Los Pretiles, parcela 83, Shangri-La. www.milodge.com

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