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EDICIÓN | Julio 2015

Ghost Ship

Por Maximiliano Mills / www.betweencliffsandairports.com
Ghost Ship

Dirigida por Steve Beck, es una coproducción de Australia/ Estados Unidos, estrenada el año 2002. Fue filmada en Queensland y Vancouver, protagonizada por Gabriel Byrne, Julianna Margulies y Desmond Harrington. El guión o sus imágenes no están relacionados de ninguna forma con la película homónima de 1952.

En 1988, me embarqué en Valparaíso como tripulante del yate neozelandés “Alderman” con rumbo a la Polinesia. Fueron casi tres meses navegando en alta mar, solo recalando en el archipiélago de Robinson Crusoe por algunos días. Una noche con brillante luna en fase creciente veo aproximarse un barco de tamaño mediano… con todas sus luces apagadas. Pasa a babor muy cerca de nosotros y, en vez de seguir su rumbo hacia el Sureste, gira y realiza tres vueltas alrededor del “Alderman”. Como esta es una señal de hostilidad prohibida en aguas internacionales, quedé perplejo. Cuando ya suponía que nos iban a abordar, me levanto para bajar a despertar al capitán y, en ese momento, veo que el barco fantasma pasa de largo retomando su rumbo original… para alejarse y desaparecer, fundiéndose con las estrellas del horizonte. Nunca había revelado este episodio, ni siquiera al capitán o a los otros tripulantes. En cierto modo, creo que mi mente lo bloqueó por lo inexplicable… hasta cuando vi la película Ghost Ship.

Con un presupuesto de veinte millones de dólares, logró un éxito internacional discreto, recaudando solo setenta millones. Pero como ha ocurrido tantas veces, al lanzarse el Dvd se transformó en una película de culto; sobre todo por el inesperado impacto que causa su icónica escena de abertura que te deja perplejo y al borde del asiento. Escena que se incrusta en tu memoria apoyada por la maravillosa canción Senza Fine de Monica Mancini, interpretada por la exuberante actriz Francesca Rettondini. La historia muestra al crucero de lujo “Antonia Graza” navegando a la deriva cerca de las islas Aleutianas, el mismo que desapareció en 1962, dado por hundido sin haberse sabido nada de sus pasajeros o tripulación. Transcurridos cuarenta años, un equipo de rescate en alta mar que opera con su propio remolcador (“Artic Warrior”) es contactado en un bar por Jack Ferriman, un piloto del servicio meteorológico canadiense, quien les dice que avistó, en el mar de Bering, un barco que no le fue posible identificar. Debido a que el buque se encuentra en aguas internacionales, puede ser reclamado junto a todo su cargamento por quien sea capaz de remolcarlo hasta un puerto.

¿En qué se podría diferenciar Ghost Ship de otras decenas de películas de miedo realizadas desde que nació el cine? Tiene un montaje, una cadencia y una edición que atrapa y no te aburre, apoyado por una banda sonora que realiza un esencial maridaje. Además, diferente a lo que ha sido este género durante años recientes, no basa su espanto y su miedo en factores demoníacos o que directamente puedan invocar a poderes malignos. Se trata de una película solo de fantasmas inocuos y atractivos. Muy distinto a estos tiempos donde parece que el productor más inescrupuloso que filma el exorcismo más diabólico y repugnante será quien ganará un premio Oscar. Este barco fantasma es un cautivante viaje al pasado que nos recuerda cuánto nos gusta sentir miedo. Pero jamás invocar al diablo.

¿Por qué Ghost Ship no fue un exitazo en los cines? Debido a una de las mayores enfermedades del cine actual: la ausencia de estrellas en su reparto. Si en vez de Gabriel Byrne, el capitán Sean Murphy hubiera sido interpretado por Antonio Banderas y si Jack Ferriman hubiera sido interpretado por Leonardo Di- Caprio, esta película hubiera recibido un presupuesto adicional para su promoción y hubiera recaudado holgadamente entre doscientos y trescientos millones de dólares en cines de todo el mundo. Aun así, este barco fantasma es una joyita que nos recuerda cómo se hace buen cine, cómo se construye un susto primitivo y cuánto nos gusta divertirnos. Si le agregamos una poderosa moraleja que nos ayudará a evitarnos problemas innecesarios en nuestro tránsito por la vida, sentarnos a disfrutar Ghost Ship en una de esas noches de tormenta que hoy esperamos en este invierno 2015, cuando la lluvia y el viento hacen chirriar las ramas de los árboles, veremos que tener una experiencia visual cercana a lo sublime nunca está demasiado lejos.

 

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