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EDICIÓN | Noviembre 2014

¡Marcianos al ataque!

Por Maximiliano Mills / www.betweencliffsandairports.com
¡Marcianos al ataque!

A fines de la década del sesenta, nuestro pionero y glorioso canal cuatro de la Universidad Católica de
Valparaíso nos deleitaba transmitiendo todas esas películas de ciencia ficción clase B (realizadas casi en serie
durante la década del cincuenta en Estados Unidos). Todas se filmaron en blanco y negro, añadiéndole un
tinte más sombrío y mostrando avanzados efectos especiales para esa época, que hacían totalmente creíbles
los platillos voladores que invadían la Tierra.

Debo haber pasado tardes enteras cautivado frente al televisor Westinghouse de mis padres, tratando de entender las destructivas historias de estas cintas, intentando empatía con los fríos extraterrestres que avanzaban lanzando rayos que pulverizaban cuerpos y sin conectarme con el pánico retratado en las expresiones de los terrícolas (siempre enfrentando a los invasores con armas ineficientes y un pánico ciudadano que solo llevaba a correr y esconderse). Películas como El día que la Tierra se detuvo (1951), Invasores de Marte (1952), Vino del espacio exterior (1953), La guerra de los mundos (1954) y La Tierra v/s los platillos voladores (1956), cimentaron para siempre en mí una atracción prioritaria hacia la ciencia ficción, género que aún cultivo a pesar de los desastres megalómanos e infantiles de la última década.

¡Marcianos al ataque! (1996) es la película que más detesto y admiro. Una de las paradojas más grandes en la historia del cine. Teniendo un elenco soñado y envidiado dio nacimiento a un fracaso aún inexplicable para mí ¡Llevo años pensando qué le faltó a esta película para que fuera un exitazo global a nivel de Parque Jurásico! ¿Se imaginan tener a su disposición para dirigir a un reparto de actores que incluye a Jack Nicholson, Glenn Close, Annette Bening, Pierce Brosnan, Danny DeVito, Martin Short, Sarah Jessica Parker, Michael J. Fox, Rod Steiger, Jack Black, Natalie Portman y Tom Jones? Entonces… ¿qué falló aquí para encontrar la alquimia de la mejor comedia filmada en la historia? Han pasado dieciocho años y aún no encuentro la respuesta… y créanme, quizás todavía pienso en ello por lo menos una vez al mes.

Dirigida por Tim Burton, se basa en la caricatura Mars Attacks!, creada en 1962. Se trata de una fallida parodia a las películas de ciencia ficción de los cincuenta, utilizando elementos de comedia negra hasta rozar la sátira política. La describo como una comedia para reírse con el freno de mano activado: saca sonrisas, la descripción de la sociedad norteamericana es ingeniosa en su hipocresía y decadencia, llegas a reírte pero nunca se transforman en carcajadas. Se invirtieron Usd$78 millones logrando recaudar Usd$103 millones. El rodaje se extendió durante diez meses y la creación de los marcianos fue en las computadoras de Industrial Light & Magic. La inconfundible voz de los marcianos se logró colocando la grabación del graznido de un pato en reverso.

Tim Burton no transó su idea de solo contar con un reparto coral de actores destacados, como un personal tributo a Irwin Allen y sus clásicas películas de catástrofes (Infierno en la torre, 1974 y La aventura del Poseidón, 1972). La historia narra la invasión de Estados Unidos por una flota de platillos voladores y cómo se maneja la crisis desde la misma Casablanca, a cargo del presidente y su comité de las Fuerzas Armadas. Está secundada por historias paralelas de distintos personajes icónicos dentro de la estructura social de Norteamérica, muchos de ellos exagerados hasta una peyorativa caricatura. Fue imposible evitar que los críticos encontraran demasiadas escenas similares con la película Día de la Independencia (estrenada en julio de 1996). En Chile, el estreno de Mars Attacks! fue posterior y me hizo pensar que fue la natural secuela-parodia a la película de Roland Emmerich.

Siempre que me encuentro con Marcianos al ataque en la Tv-Cable la vuelvo a ver, intentando encontrar una respuesta final a mi eterno cuestionamiento: ¿Por qué no fue una gran película? Solo recurro a una de mis frases sabias de Jerry Seinfeld: “el éxito no se puede planear”. Pero en el fondo, fondo, de mi alma cinéfila, recurro a la benevolencia y disfruto del universo creado aquí por Burton. Es divertido, con estética exagerada pero creíble y si alguien tiene el acierto de poder burlarse de la paloma de la paz ¡estamos frente a un incomprendido clásico del futuro!

 

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