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EDICIÓN | Octubre 2014

Compañía de Refinería de Azúcar de Viña del Mar

Por Emilio Toro Canessa, Profesor de Historia y Geografía, Licenciado en Historia, Investigador Archivo Histórico Patrimonial de Viña del Mar, I. Municipalidad de Viña del Mar
Compañía de Refinería de Azúcar de Viña del Mar

La CRAV se consolidó como una de las principales industrias de Viña del Mar, principalmente por su producción azucarera, sin embargo tuvo a cargo también la iluminación, a través de un sistema de cañerías a gas, del tramo Viana–Álvarez, Avenida Libertad y de algunos sectores de la Población Vergara, convirtiendo a la comuna en una de las primeras en contar con alumbrado público.

Hablar de la Compañía de Refinería de Azúcar de Viña del Mar (CRAV) nos conduce, inevitablemente, hacia la figura de su fundador, don Julio Bernstein, empresario alemán que nace en 1834 y llega a nuestro país en 1853, a la edad de diecinueve años. Él, como gran parte de los inmigrantes, desembarca en Valparaíso en 1853; para ese entonces el puerto era un lugar de gran ajetreo marítimo e intercambio comercial.

En 1863, contrae matrimonio con Ercilia Somarriva. Entre los años 1869 y 1873, Bernstein pide al gobierno de Chile la carta de ciudadanía, para posteriormente crear la Compañía de Refinería de Azúcar de Viña del Mar. Cabe destacar, además, que en la naciente comuna ocupará el cargo de regidor, el equivalente actual de concejal. Otros elementos anecdóticos señalados en la revista 50 años de la CRAV, es que Bernstein fue amigo de Benjamín Vicuña Mackenna, de José Francisco Vergara, además de ser parte de la Sociedad de Fomento Fabril.

La propiedad de la Refinería de Azúcar de Viña del Mar, hasta 1887, fue solamente de Julio Bernstein, convirtiéndose, al año siguiente, en una sociedad anónima. La CRAV se consolidó como una de las principales industrias de Viña del Mar, principalmente por su producción azucarera, sin embargo tuvo a cargo también la iluminación, a través de un sistema de cañerías a gas, del tramo Viana–Álvarez, Avenida Libertad y de algunos sectores de la Población Vergara, convirtiendo a la comuna en una de las primeras en contar con alumbrado público.

Otro de los aspectos que caracterizaron a la compañía fue la construcción, dentro de los terrenos de la fábrica, de casas para los obreros, la ciudadela, además de la temprana implementación de un departamento de bienestar social, el cual contaba con un club social, un teatro y un casino, y cubría también ámbitos relativos a la asistencia social, los deportes y un sistema de fomento al ahorro, como se señala en el libro de los cincuenta años de la compañía. La refinería contó con sucursales en Santiago, Penco y Valdivia.

Es así como la CRAV se convirtió en parte de la historia de Viña del Mar, la cual antecede a los inicios de la fundación de la ciudad y cierra sus puertas en la década de los ochenta, no obstante sigue siendo parte de la identidad de la comuna permaneciendo aún en el imaginario colectivo.

 

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