Tell Magazine

Columnas » Cine Paralelo

EDICIÓN | Septiembre 2014

Patch Adams

Por Maximiliano Mills / www.betweencliffsandairports.com
Patch Adams

Quizás si yo hubiera sido el director de esta película, jamás hubiera pensado en Robin Williams para que lo interpretara —poseen una apariencia física antagónica— pero ahora que Williams nos ha dejado, no puedo ni siquiera concebir que otro actor pudiera haber alcanzado tan magna interpretación y con alturas tan icónicas para un personaje muy desconocido en su labor.

Aeropuerto de Los Ángeles a mediados de diciembre de 2005. Es una invernal mañana, pero bendecida por el famoso sol de California. Estoy en una de esas atiborradas filas con forma de “S” hacia destinos múltiples para tomar mi avión hacia Nueva York, cuando en eso queda frente a mí un tipo alto, delgado, que usa un terno llamativo a cuadros, con varias chapitas colgando de las solapas con mensajes positivos y el pelo largo, liso, con cola de caballo; su lado derecho, blanco-canoso y el lado izquierdo, teñido de color… ¡azul!

Nunca había visto una foto suya, pero una vez leí que usaba la mitad de su pelo con este inusual color... ¡Patch Adams se encontraba frente a mí! Ya era un admirador de su acción de vida y de su película biográfica, pero muy a pesar de su bufonesca apariencia, el aura de su presencia intimidaba por la luminosidad de quién ya viene de regreso… varias veces. ¡Qué más pensé! Debe estar “hasta la coronilla que lo saluden”… igual me animé, esperando el rechazo de una superestrella… “Señor Adams, admiro su vida y es un honor conocerlo. Gracias por haber cambiado la medicina hacia una dimensión más humana. Si alguna vez necesita algo de Chile, será un privilegio poder ayudarlo”. “Ah, ¿eres de Chile?”, me responde. “Mi hijo está ahora en Chile intentando encontrar su camino en la vida, filmando un documental”… ¡Y de aquí en adelante, por los siguientes quince minutos que estuvimos en la fila, “Don Patch” no paró de hablar conmigo! Encontró sorprendente la coincidencia que nos conectaba por intermedio de Chile y se produjo una de las conversaciones que más he atesorado en mi vida.

Quizás si yo hubiera sido el director de esta película, jamás hubiera pensado en Robin Williams para que lo interpretara —poseen una apariencia física antagónica—, pero ahora que Williams nos ha dejado, no puedo ni siquiera concebir que otro actor pudiera haber alcanzado tan magna interpretación y con alturas tan icónicas para un personaje muy desconocido en su labor. Patch Adams es una película del género drama comedia (1998) dirigida por Tom Shadyac y está basada en la historia del Dr. Hunter Doherty “Patch” Adams y en el libro Gesundheit: Good Health is a Laughing Matter, escrito por Maureen Mylander y Hunter Adams. La película fue un éxito y se transformó en el vehículo que Adams rogaba encontrar, para dar a conocer su visión de la medicina curativa basada en la risa abundante, combinada con una actitud positiva hacia un órgano enfermo. Adams es el creador de la Risoterapia con fines terapéuticos.

Esta debe ser una de las películas biográficas más honestas que ha producido Estados Unidos. La vida de Adams es admirable, pero no envidiable (llegó a tocar fondo con intento de suicidio incluido). Fue expulsado dos veces de la escuela de medicina y tuvo que enfrentarse al sistema de salud establecido que lo percibía como una amenaza; no como el creador de una revolución médica pensada en mejorar la salud de los que están sufriendo enfermedades inmisericordes. A pesar de la hilarante interpretación que hace Williams de Adams, esta es una película profunda, que te pone contra la pared para cuestionar tu vida en varios niveles: profesional, filosófico, amoroso, familiar, social, todo llevado a la quemante pregunta… ¿qué estoy haciendo en este paso por la vida para ser un aporte?

Pero si uno se encuentra en uno de estos pocos fines de semana que van quedando de este invierno 2014, repetirse esta representación fílmica hacia el nacimiento de la auto-curación basada en la Risoterapia resulta una entretención asegurada e imperdible. Los padres de las Isapres, de seguro, aborrecen lo que plantea Patch Adams porque derriba su visión de la curación-negocio… pero qué va… ¡ven qué ironía tan conmovedora se ha producido con esta película! Robin Williams supo antes que todo el mundo la prescripción médica de Hunter Adams basada en reírse, reírse y seguir riéndose… pero no logró ingerirla para acabar con sus propios demonios. A veces no basta solamente la medicina para curar, se necesita que todos nos transformemos en un Patch Adams para apoyar a ese familiar, amigo o vecino que está sufriendo. Gracias Hunter Adams. Quizás sin la Risoterapia la partida de Robin Williams hubiese sido mucho más temprana… Q.E.P.D.

 

Otras Columnas

» Ver todas las Columnas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación8+6+6   =