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EDICIÓN | Julio 2014

Julie & Julia

Por Maximiliano Mills / www.betweencliffsandairports.com
Julie & Julia

Nora Ephron es la maravillosa versión femenina de Alexander Payne. El argumento de Julie & Julia (2009)podría parecer el maridaje ideal para  un insulso fin de semana en cama y con pizza a domicilio. Sin embargo a mitad del metraje emerge como un Yoda implacable que te hace preguntar ¿dónde estoy parado hoy en la vida?

Esta biografía-película escrita y dirigida por Ephron es protagonizada por Meryl Streep y Amy Adams. Trata sobre la vida de casada de la famosa chef de TV Julia Child cuando se muda a París acompañando a su marido diplomático (Stanley Tucci). Pero se estructuró alternando dos emotivos relatos paralelos y distanciados por casi cincuenta años. Julia recién casada se encuentra con un estimulante París, pero abandonada a ser una dueña de casa sin nada que hacer. Para remediarlo, entra a un curso de cocina en Le Cordon Bleu, que la lleva a apasionarse con este asombroso mundo culinario recién descubierto, y se da cuenta de su potencial creativo y lo mucho que le encanta cocinar. Aquí el guión se bifurca en dos dimensiones alternando el mismo espacio-tiempo y utilizando el racconto en forma magistral: aparece la típica joven de Nueva York insatisfecha con su vida, Julie Powell, quien trabaja en un centro de llamados para atender a víctimas de las Torres Gemelas, hasta que le llega su epifanía cuando ve el programa de TV y conoce el libro escrito por Julia Child Mastering the Art of French Cooking. Aquí se auto impone el descabellado desafío de cocinar todas las sofisticadas 524 recetas del libro en solo 365 días, misión que ira relatando y compartiendo a través de un blog. Durante la película, Julie aparece siempre contra el tiempo haciendo varias recetas al día —y también arrojando algunas ollas y platos al suelo para liberar su frustración— hasta que su marido pasa a segundo plano y la abandona… mientras en la alternancia de la pantalla, Julia conoce en Francia a dos mujeres que quieren comenzar un libro de cocina. Pero pasados unos meses, Julia y sus compañeras reciben el rechazo de varias editoriales que se niegan a publicar su libro por encontrarlo demasiado extenso e impracticable de comercializarlo en diferentes tomos.

Pero aquí es donde la historia florece de manera hermosa y ejemplar: Julia y Paul Child comienzan a mostrar lo felices que son, maravillados con lo que significa estar vivos en esa esplendorosa época y en ese estimulante país. Desde que Paul llevó a Julia al restorán La Couronne, se enamoró de la cocina francesa clásica. En los fines de semana se sumergen en París para descubrir los mejores bistrós… Julia creció como persona y se fue sofisticando. Pero a pesar de que su historia es una pesadilla para las feministas, ya que Julia se casó virgen y tardíamente a los treinta y cuatro años —y con ambos sin poder concebir un hijo—, la película muestra escenas conmovedoras donde ambos son los mejores amigos, compañeros y amantes; felices disfrutando sus vivencias y de la cocina francesa como si no hubiera un mañana. Solo los rechazos de las editoriales logran sobresaltar sus vidas, pero no amargarlas, gracias al holgado sueldo que recibe Paul como funcionario del Departamento de Estado de E.E.U.U. Después de varios cabezazos contra las obtusas editoriales, Julia traduce su libro al inglés, se publica y se transforma en un tremendo éxito.

En el tiempo presente, el blog de Julie se ha hecho muy conocido y está por terminar la recreación de las recetas de Julia. “Conocí” a Julia Child cuando viví en California en los noventa y no me perdía su programa Cocinando con los Chef Maestros. Fue mi primer acercamiento a un mundo que sentía ajeno. Descubrir la posibilidad de que cualquiera pudiera crear maravillosos paraísos directos al paladar —aunque no supiera pelar una papa— me hizo nacer en la cocina de autor. Desde entonces, trato de crear para mis invitados las más sorprendentes fusiones culinarias sin miedo al rechazo: postres agridulces con gotas de vinagre y pimienta, longanizas con romero y pasas o pescado en un baño de mermelada de mango y roquefort. Hasta ahora, nadie se ha quejado y todos se han despedido pidiéndome los ingredientes. Pero a diferencia de la gran Julia —mi cocinera inspiradora— nunca anoto ni recuerdo la receta.

Esta es una película que emana optimismo y una gran bomba: nunca es tarde para desarrollar tu mayor habilidad… y quizás tu destreza sublime necesita de un aprendizaje previo y bastante paciencia para lograr su expresión capital. La regla de cocina intransable de Julia Child era: “nunca en una receta hay demasiada mantequilla” o “nunca dejes de cocinar tu vida sin agregarle toda la enjundia de tu alma”.

 

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