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Entrevistas

EDICIÓN | Marzo 2014

Alma de Artista

Begoña Basauri, actriz
Alma de Artista
Es una de las actrices revelación de los últimos años. Se pasea entre el drama y la comedia con total naturalidad,
porque creció estimulada por una familia de artistas. Después de un período complicado de exposición mediática, su 2013 fue más tranquilo y reposado: “aprendí a valorar mi intimidad”.
por Mónica Stipicic H. / fotografía José Luis Salazar A.
Le encanta llamarse Begoña. Le encanta como su nombre combina con su apellido. Pero no siempre fue así: “La primera Begoña que conocí fue a los ocho años, era una española y fue tan emocionante para mí que me puse a llorar… es que cuando chica a veces era difícil tener un nombre tan único. Si una Begoña en el colegio había hecho algo, solo podía ser yo. Y los niños son muy creativos para poner sobrenombres, que muchas veces me molestaban”.
 
Nació cuando sus padres eran muy jóvenes y, aunque tiene medios-hermanos, se siente y reconoce como hija única, muy cercana a su mamá tras la separación de sus papás. “Me crié como hija única y eso te define mucho, porque es importante compartir tu espacio a diario con más gente y vivir el “caos” que se forma en las casas en que hay varios hermanos. Soy muy regalona y ahí se nota que soy hija única”.
 
Tienes muy poca diferencia de edad con tu mamá, ¿son muy partners?
Somos muy cercanas y unidas. Tenemos una relación de absoluta confianza. De hecho viví con ella hasta los veintiséis años, ya que siempre sentí que mi espacio era respetado y no tuve esa necesidad de “salir corriendo” de la casa. Viajamos juntas, conversamos harto y tratamos de tomar café en la semana para ponernos al día.
 
Creciste en una familia bastante relacionada con el arte, de hecho tu tío Gonzalo Díaz es Premio Nacional de Artes, ¿cuánto marcó tu carrera?
Más que mi carrera, marcó mi crianza. Crecí relacionada con el arte y eso hizo que lo entendiera como una necesidad para el desarrollo y crecimiento. Nunca lo he sentido como una presión sino más bien como un orgullo. Admiro mucho a mi familia y el amor por el arte, en sus distintos ámbitos, que existe en ella.
 
¿Recuerdas cuándo decidiste que querías ser actriz?
Desde que estaba en el colegio hice talleres de teatro y lo tenía muy claro. Hasta primero medio, donde tuve como una pequeña crisis vocacional y dejé los talleres. Cuando estaba en cuarto medio volví a ir al teatro y decidí que era eso lo que quería hacer el resto de mi vida. 
 
“Cuando aún no terminaba de estudiar hice mi primera obra profesional en el Teatro Nacional. En el elenco trabajé con otros y por ellos supe de un casting en TVN para una serie juvenil, lo hice y fui “pasando etapas” hasta que quedé seleccionada para un rol en Amor en tiempo récord. He sido muy afortunada porque desde
ahí nunca he parado de trabajar”.
 
¿Hay algún personajes que sientes que haya sido clave para el despegue de tu carrera?
Sin duda, el personaje de Herminia en El señor de la querencia, hizo que mi trabajo actoral fuera más conocido y me permitió crecer mucho como actriz.
 
DESPUÉS DE LA TORMENTA
 
El 2012 fue un año complicado para la “Bego”, como la llaman sus amigos. Sin demasiada conciencia de lo que pasaba a su alrededor, se vio involucrada en la mediática y confusa separación de los actores Felipe Braun y María Elena Swett. Abuso, traición, deslealtad fueron términos que resonaran varias semanas en su cabeza y que hoy siente, por fin, quedaron atrás.
 
¿Qué lecciones aprendiste mirando lo que pasó?
Aprendí que cuando hay rumores es importante desmentirlos de inmediato. Creo que me equivoqué en haberme quedado callada tanto tiempo, no lo hice porque fueran ciertos, sino porque nunca me había visto envuelta en un escándalo y sentía que si hablaba iba a crecer más y más. Al final es mejor aclarar las cosas rápidamente, porque si no el escándalo sigue creciendo sobre la base de supuestos.
 
A veces en períodos de crisis uno descubre ciertas fortalezas y debilidades que no sabía que tenía, ¿cuáles fueron tus descubrimientos en esa etapa?
¡Uf! Fue un momento muy difícil y triste para mí. Y creo que el mayor aprendizaje que tuve es que soy mucho más débil de lo que me veo, más vulnerable. Me permitió conectarme con ese lado.
 
¿Temiste que lo ocurrido afectara tu carrera?
Mucho. Creo que hasta hoy en algunos ámbitos sigue afectándome, porque hay gente que aún me relaciona con ese episodio negativo y tiene una mala imagen mía.
 
¿Qué medidas tomaste para que eso no pasara?
No tomé ninguna medida, por lo menos no en términos estratégicos. Creo que de a poco se fue acomodando todo y la gente me conoció más y pudo derribar prejuicios.
 
Pareciera que el 2013 quisiste mantenerte un poco más en la segunda línea, ¿fue una decisión consciente?
Más que consciente fue una decisión natural, orgánica. Se dio así. Aprendí a valorar mi intimidad, mi tranquilidad. Creo que eso es impagable, poder vivir y trabajar en paz.
 
MECHONA AL 13
 
Después de un paso por Chilevisión, donde participó en La sexóloga, Begoña aterrizó en Canal 13 para participar en Mamá mechona, la nueva teleserie vespertina que se estrena en marzo. Protagonizada por Sigrid Alegría, es la historia de una dueña de casa que decide entrar a la universidad a estudiar psicología, decisión que gatilla una crisis en su familia, con sus hijos y su marido. “Ahí es donde entra mi personaje, que está recién separada y en plan de rehacer su vida. Conoce a este marido, son vecinos, y se flecha de inmediato con él. Primero lo vive como un capricho, pero de a poco se conecta con un hombre desde el amor verdadero y adulto. Con él comienza a trabajar por primera vez y se enamora perdidamente de lo buen papá que es”.
 
¿Por qué decidiste partir al 13?
Me sentí muy cómoda desde el primer día que fui a reunión. Me gustó mucho la energía que hay en ese lugar y creo que eso es fundamental. Quise trabajar ahí porque están haciendo cosas interesantes e innovadoras en la construcción del relato.
 
El horario de las veinte horas está en tela de juicio, puede ser una apuesta arriesgada… ¿qué opinas al respecto?
Si bien el 13 hace tiempo que no tiene teleseries en ese horario, la pantalla siempre se ha mantenido vigente con otro tipo de programas. Creo que hay un público cautivo al que le gusta ver teleseries y ese horario le acomoda. Pero ese público cambió, y eso ha obligado a cambiar el estilo de las producciones, que hoy están más enfocadas a los jóvenes y niños, llenas de guiños de actualidad y más cómicas.
 
¿La comedia te acomoda?
Hasta Aquí Mando yo nunca había hecho una comedia. Me encantó, es entretenido, energético y lo pasas muy bien. Los personajes dramáticos también me gustan, así que tengo ganas de que en mi próximo proyecto me toque algo más en esa línea. Para mí es muy importante ir creciendo como actriz, y eso se logra haciendo cosas diferentes. 
 
Parece que el equipo de esta teleserie logró una cosa humana muy rica…
Sí, se generó una buena energía de trabajo y las ganas de sacar adelante un proyecto. Tuve la suerte de que me tocara trabajar con amigas y eso hace el trabajo aún más entretenido y te permite ver todos los días durante siete meses a gente que quieres mucho.
 
Las grabaciones de Mamá mechona ya terminaron, ¿la fórmula de exhibirlas una vez terminadas te parece mejor o peor?
Desde el lugar de la libertad de creación es muy positivo, porque se hace pensando en el mejor desarrollo posible del personaje y no en el rating. Lo difícil es que trabajas como un acto de confianza total y un poco a ciegas, porque no ves tu trabajo en el total, no sabes si estás a tono o no con el total.

 

 
“Crecí relacionada con el arte y eso hizo que lo entendiera como una necesidad para el desarrollo  y crecimiento. Nunca lo he sentido como una presión sino más bien como un orgullo. Admiro mucho a mi fámilia y el amor por el arte, en sus distintos ámbitos, que existe en ella”.

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