Tell Magazine

Entrevistas » Deporte

EDICIÓN | Marzo 2014

Promesa vertical

Benjamín Ayala, escalador
Promesa vertical
De carácter tímido y reservado. De andar lento y pausado. Así es este espigado adolescente que no piensa en otra cosa que en la escalada deportiva. Allí es donde radica toda su energía y atrevimiento, que hoy en día lo tienen como uno de los referentes de la especialidad a nivel regional. Un romántico que dejó el colegio para seguir su sueño de ser escalador profesional y vivir entre rocas y paredes.

por Tomás Moggia C. / fotografía Vernon Villanueva B.

Entró al mundo de la escalada deportiva casi por casualidad, o quizá era algo que le teníapreparado el destino. Lo cierto es que hace dos años, Benjamín Ayala (16) acompañó a la pareja de su madre a escalar a la Roca Oceánica y a partir de ahí comenzó a llevar una vida en vertical. Con sus propias manos, clavó unos trozos de madera en una pared de su casa y fue así como la convirtió en su muro de escalada, lugar donde dio sus primeros pasos y agarres.
 
Su talento innato y el explosivo progreso le fueron motivando a tal nivel, que la Tornamesa se transformó rápidamente en su segundo hogar, más aun cuando pasó a formar parte de la joven selección del respetado centro de escalada ubicado en el muelle Barón, Valparaíso.
 
¿En qué consiste la escalada y qué tipo de escalada practicas?
La escalada consiste en subir paredes, ya sean de roca o artificiales. Yo hago escalada deportiva, la cual busca más la dificultad que cualquier otra cosa y que también se caracteriza porque se ocupan seguros que se ponen con taladro a la roca. La escalada tradicional, en cambio, va por la línea más perfecta. Ambas tienen su origen en el alpinismo, como para practicar aquellos aspectos con los que te puedes topar camino a la cima de una montaña.
 
¿Qué te llamó la atención de la escalada?
Me siento cómodo practicándola. La escalada me despeja de todo lo demás y me centro solo en eso. Es muy entretenido, siempre se pueden probar cosas nuevas y el ambiente que hay en la comunidad escaladora me gusta mucho. No es un deporte competitivo, a diferencia del tenis y otras disciplinas, donde tienes que ganarle al otro. La escalada tiene que ver más con competir y superarse uno mismo.
 
¿Cómo fue tu proceso de aprendizaje?
Me fui superando rápido y eso me motivó cada vez más. Al principio empecé más o menos solo, pero con el tiempo fui conociendo gente que me dio consejos para seguir mejorando. Fue así como en la Tornamesa conocí a mi actual entrenador, que sabe mucho de este deporte.
 
¿Cuáles son tus sensaciones cuando escalas?
Me permite escapar un poco de la realidad y liberarme. Hay que estar bien metido en lo que uno está haciendo, muy concentrado. Yo soy súper distraído, entonces la escalada provoca que me enfoque en una sola cosa.
 
ENTRE MUROS
 
Pese al corto periodo que lleva escalando, sus manos dan cuenta que se trata de un avezado escalador. Sus dedos están completamente deformados, o más bien amoldados y adaptados para efectuar cualquier tipo de
agarre y mantenerse colgado en la vertical.
 
El 2013 fue un año plagado de experiencias nuevas para Benjamín. Ya como parte importante del equipo de Tornamesa, entró a competir en campeonatos como el circuito escolar, un certamen que se divide en tres categorías de acuerdo a las edades de los participantes y donde los cinco mejores clasificados de las
cuatro fechas ingresan a una gran final.
 
¿Cómo fue tu desempeño en el circuito escolar?
Me fue bien, aunque me puse un poco ansioso porque era la primera vez que competía en un torneo importante. Yo llegué a la fase decisiva en el quinto lugar. La final fue en el Centro de Entrenamiento Olímpico (CEO) en Santiago y quedé cuarto en Juvenil A, que es la categoría que tiene la generación más fuerte. Me ganaron los tres mejores del 2012, más por su experiencia que por el nivel que tienen, ya que ellos están compitiendo desde antes.
 
¿Qué otros campeonatos disputaste?
Los de Tornamesa, que fueron dos. El 2012 me fue bien porque me metí a competir en la categoría novicio, ya que recién había empezado a escalar, pero mi entrenador me puso en la categoría avanzada y salí sexto. Me fue mejor que a unos amigos que venían escalando desde antes y me sentí muy bien. Ya el 2013 me subieron a experto (el más alto de los tres niveles) y salí cuarto ante competidores que eran de Santiago.
 
¿Cuáles son las dificultades para los escaladores de regiones frente a los de la capital?
Las grandes diferencias están en cuanto a entrenadores, pero sobre todo en torno a gimnasios y recursos para entrenar bien. Allá hay buenos lugares para practicar, mucho más completos, en cambio, nosotros casi no
tenemos infraestructura.
 
¿Cómo está la escalada a nivel nacional?
Ha ido creciendo harto, pero falta mucho todavía. La mayoría de la gente en Chile no sabe de la escalada deportiva; prácticamente no existe y solo en Santiago es más conocida. En Viña muy poca gente la practica. Hay que darle mayor apoyo y difusión.
 
¿En qué consiste el estilo de vida de unescalador?
Hay que tener cierta conexión con la roca y el ambiente que te rodea. También hay que respetar la naturaleza, porque uno, generalmente, está inmerso en ella. De todas formas, eso se va ganando con la experiencia que te permite aprender a leer la roca y conectarte con ella, adaptándote a lo que te da.
 
¿Cuáles son tus fortalezas y debilidades escalando?
Me gustan los agarres de dos dedos y también aquellos que son bien abiertos. Asimismo, siento que las rutas largas, de mayor resistencia, me acomodan más que las explosivas. Mis debilidades están en los aspectos más brutos, como por ejemplo, levantarme con un brazo. Esa área tengo que desarrollarla mejor. Yo soy más técnico, no ocupo tanto la fuerza, sino que soy más sutil y me ayudó mucho con los pies.
 
¿Qué piensas cuando te catalogan como la promesa en la escalada a nivel regional?
Me da un poco de risa y de repente me molestan por eso. No me gusta mucho presumir, ni creerme o que se me suba el ego. Prefiero ser más bajo perfil. No me agrada tanto que me vean como la promesa porteña en la escalada porque tampoco hay muchas personas que la practiquen acá.
 
VÍA DE ESCAPE
 
En la escalada, Benjamín encontró una vía de escape para el complejo cambio que significó pasar de un colegio que practica la pedagogía Waldorf a otro de corte más tradicional. Su adaptación no se concretó de buena manera y junto a su madre decidió comenzar a dar exámenes libres. Tras ello, se centró únicamente en lo que más le gusta. “Yo quiero tratar de vivir de la escalada, ese es mi sueño”, nos cuenta ilusionado y con aires de romanticismo el propio Benja.
 
¿Cuáles son tus lugares preferidos para escalar?
Las Chilcas, queda en la ruta 5 norte, cerca del peaje para doblar a San Felipe. La temporada es en invierno, porque en verano hay demasiado calor. Es un lugar grande y con hartas rutas, ya sean desplomadas, largas o cortas. Es una zona muy completa. También está Sporting, en una cantera que hay en la parte de atrás. Antes echaban a las personas que iban a escalar ahí, pero ya no. Hay pocas rutas, pero son más difíciles y no es un lugar como para ir a aprender.
 
¿Cuál es la ruta más difícil que has escalado?
La Continuación de la Furia, que queda en Las Chilcas. Es un 13b (según el sistema de graduación de escalada estadounidense). Me salió con ocho intentos y es la que más me ha costado encadenar. Primero parte con una vía que se llama La Furia del Ermitaño y que es un 10d, una ruta tranquila, pero larga. Tiene muchos agarres, bolones que salen de la roca y hartos hoyos. Después, arriba te topas con un “desplomón” gigante a quince metros del suelo. A partir de ahí viene La Continuación de la Furia, que comienza desplomadita y después muy vertical. En total, son como veinticinco metros y es muy explosiva.
 
¿Cómo se establecen los niveles de dificultad en las rutas?
Entre los que la van probando proponen grados al compararlas con otras. Hay escalas que permiten ir definiendo la dificultad de cada ruta y luego se llega a un acuerdo entre los escaladores para otorgarle determinado nivel.
 
¿Cuál es la ruta más compleja en Chile?
Creo que está en Las Chilcas y se llama Puro Contacto, si no me equivoco es un 14c. No la he intentado porque no he tenido la oportunidad y creo que no podría terminarla. Si está equipada, algún día la probaría. Me gustaría encadenarla antes de efectuar un viaje grande a Europa, como para sentirme preparado.
 
¿Dónde te gustaría viajar para poder escalar?
En Chile, me gustaría conocer el Valle de los Cóndores. Es un lugar que queda de Talca hacia la cordillera, cerca de la frontera con Argentina. Ahora lo quieren transformar en uno de los sectores más grandes de escalada deportiva de Latinoamérica. Es una zona con mucha roca no muy adherente, de rutas muy técnicas y complejas.
 
¿Algún viaje programado?
Me interesa irme a España una vez que termine el colegio. Allá la escalada se ha explotado casi al máximo. Quiero recorrer el país entero, ya que tiene muchas rutas y con buenos lugares para quedarse. Estoy obsesionado porque me han dicho que es increíble. Las Chilcas no es ni siquiera un cuarto de una zona de escalada hispana.
 
¿Cuáles son tus desafíos y expectativas en el corto plazo?
Para este año, entre mis metas está encadenar un 13c en Las Chilcas, en una ruta que se llama Blanca Nieves y los Siete Polvitos. Le he dado tres intentos y hace tiempo que no la pruebo. Más adelante, quiero buscar niveles más difíciles. Por otra parte, me gustaría que la Tornamesa se agrande y tenga más infraestructura para entrenar. Además, quiero conseguir algún auspiciador y meterme en el circuito escolar nuevamente para optar por un lugar importante, ojalá dentro de los tres primeros.

 

 
“La mayoría de la gente en Chile no sabe de la escalada deportiva, prácticamente no existe y solo en Santiago es más conocida. En Viña muy poca gente la practica. Hay que darle mayor apoyo y difusión”.

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación9+7+5   =