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Entrevistas

EDICIÓN | Febrero 2014

Viña tiene festival

Antonio Vodanovic, animador
Viña tiene festival
Hace diez años se bajó del escenario más importante de Latinoamérica. Sigue muy vigente y es, para muchos, el gran animador que ha tenido la Quinta Vergara. Más maduro, hoy nos habla desde las emociones y se confiesa en una entrevista sin tapujos, de padre a hija.
 
 

por Carolina Vodanovic/ fotografia Andrea Barceló

Le dije que nos juntáramos en mi casa a las 10 de la mañana y media hora antes tocó el timbre. Acelerado, como de costumbre, me pidió una Coca- Cola con rodaja de limón y nos pusimos a hablar. Los niños iban y venían, así que la conversación se vio interrumpida varias veces.
Cuando habíamos terminado, tomaron la grabadora y empezaron a entrevistar al “Tata”. Con una vida dedicada a las comunicaciones, mi hermana y yo nos criamos como “las hijas de Vodanovic”, pero para sus cinco nietos —todos hombres— resulta fascinante ver al abuelo en la televisión y después en la casa.
 
Antonio Vodanovic Paolinelli, hijo de padre croata y madre italiana, estudió Ingeniería Comercial en la Universidad Católica y ya en esa época animaba cuanto festival le pusieran por delante. Medio tímido, súper flaco y con patillas —aunque en ese minuto sin canas—, se inició en la televisión en el programa juvenil del momento: Campeonato Estudiantil. Han pasado más de cuarenta años y unos veinte programas de televisión en distintos canales. Pero lo más importante en su carrera profesional ha sido el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, del cual se alejó hace diez años, un 23 de febrero de 2004, cuando tomó el micrófono y se despidió del monstruo con un —hasta siempre Viña del Mar—.
 
Veintinueve festivales, desde 1976 hasta el 2004. Por lejos el animador que más ha durado en la Quinta Vergara, espacio donde nacieron apodos tan recordados como el “Antony” de la Cuatro Dientes o el “Abuelo”, como cariñosamente le coreaba el público. Faltó sólo una edición para cumplir las tres décadas, pero no quiso seguir, estaba cansado. Las seis jornadas de trasnoche se le hacían difíciles y cuando terminaba el festival solo quería irse a Rapel a dormir. Siempre le escuché decir que él quería dejar el festival y no que el festival lo dejara a él. Y así fue. El “abuelo” dio vuelta la página y con ello cerró un ciclo. Pero Viña seguirá siendo su gran amor.
 
Hace muchos años dijiste por primera vez “Viña tiene Festival”, ¿sientes que el Festival te debe algo o es al revés?
“Viña tiene Festival” y espero que lo tenga por muchos años más. Aquí no hay deudas pendientes, sólo veo beneficios mutuos. Yo le di lo mejor de mi vida a Viña y el festival me regaló mis mejores emociones profesionales. Juntos crecimos, maduramos y nos hicimos mejores.
 
Recuerdo haberte visto un par de veces súper emocionado sobre el escenario, ¿cuál fue el momento más emotivo que viviste en Viña?
Definitivamente cuando cumplí diez años animando el festival y me entregaron mi primera Gaviota de Plata. En ese minuto se me trabó la lengua y no supe qué decir. Fue un momento súper especial.
 
Hace una década te alejaste de Viña, ¿sientes que el festival ha perdido prestancia? Muchos coinciden que el festival no es lo mismo sin ti...
Nuestra televisión cambió, nació el concepto de farándula y por supuesto que ésta llegó al festival. Para bien o para mal hoy tenemos otro festival, ya no es el evento de la Quinta Vergara, sino que del medio que lo transmite. Hoy es un programa más de televisión.
 
Tu siempre decías que Felipe Camiroaga, por quien sentías un gran cariño, era tu sucesor natural en Viña, ¿a quién te gustaría ahora ver animando Viña?
Definitivamente a alguno de mis cinco nietos.
 
Carola de Moras debuta este año en la conducción junto a Rafael Araneda, ¿algún consejo para ella?, ¿alguna cábala que sea efectiva?
Solamente que recuerde mi cábala... ¡una palmadita en el traste!
 
Un poco en broma, siempre he pensado que la Quinta Vergara debiera llamarse Quinta Vodanovic...
¿No te parece algo pretensioso?... (ríe). Hay etapas en la vida que uno busca ser validado, reconocido, hoy estoy en otro momento. Vivo el aqui y el ahora. No estoy enfocado en el externo, hoy soy un tipo feliz porque descubrí que la felicidad es estar en paz con uno mismo.

 
TV, BIOMAGNETISMO Y MÁS
 
En cuarenta años ha hecho muchos programas de televisión, tanto en Chile como en el extranjero. La Gran Noche, El Gran Baile, La Gran Nación, Amigos Siempre Amigos, Sabor Latino, En Vivo, Siempre Lunes, y recientemente Talento Chileno, donde participa como jurado, y Hazme Reír, por nombrar solo algunos.
 
¿Cuál ha sido tu programa regalón?
En Vivo resulto súper especial. Nació de la falta de presupuesto y un día con diez artistas ya contratados para la temporada me dijeron “ve tú qué haces con ellos...”. Decidimos entonces hacer un programa entorno a ese artista, le buscamos los fans, historias y le incorporamos las cámaras ocultas con Carlos Pinto. Resultó ser un éxito.
 
Me imagino que habrá mucha gente a quien agradecer, esos que te dieron una mano cuando todavía nadie te conocía...
En general yo agradezco a la vida y a la gente que me dio oportunidades. Los que me vieron nacer en televisión fueron Mario Kreutzberger, Eduardo Tironi, Antonio Menchaca, Carlos de la Sotta. Luego están mis colegas, mis secretarias, productores, directores que proyectaron mi carrera. Y por supuesto a los canales de televisión que me pusieron en pantalla.
 
¿Tienes amigos en el medio?
La palabra amigo es muy extensa, en general yo diría que tengo gente conocida de ayer y de hoy a los cuales les tengo mucho afecto, pero la amistad es más que compartir un trabajo. Además que yo no soy un tipo sociable.
 
Si tomas en cuenta los beneficios y costos que ha significado y tuvieras la oportunidad de echar el tiempo atrás, ¿volverías a dedicarte a las comunicaciones o te enfocarías en tu oficio de ingeniero comercial?
Soy un tipo tremendamente afortunado y si alguien tiene que dar gracias a la vida ese soy yo. He tenido la suerte de hacer lo que más me gusta en cada etapa de mi vida. Y créeme que cumplir cuarenta años en el mundo de las comunicaciones y todavía estar vigente es un gran regalo. Haber tenido una formación profesional universitaria me ha permitido administrar mis recursos eficientemente, y ya en plena madurez haber conocido el biomagnetismo, una medicina complementaria maravillosa, completa mis inquietudes profesionales.
 
¿Crees que la gente que llega a verte a la consulta busca una respuesta médica o es más bien la curiosidad de ver qué haces?
El biomagnetismo es una maravilla y miles de pacientes tratados en el mundo lo atestiguan. Yo tuve la suerte de conocer y trabajar con el Doctor Goiz —creador de esta terapia— y aprendí, estudié y lo sigo haciendo todos los días. Quizás hace algunos años los pacientes llegaban con cámaras fotográficas o grabadoras, hoy solo llegan con la fe de que los pueda ayudar a curarse.
 
Tu vida ha sido en general exitosa, ¿fuiste capaz de mantener los pies en la tierra o el éxito en algún minuto te mareó?
Siempre fui trabajólico y eso te ayuda a estar en la lucha por lograr la superación. Antes buscaba ser el mejor, el número uno, hoy solo quiero ser feliz. Tuve grandes aspiraciones, pero siento que no llegué a ser asmático.
 
¿Qué le aconsejarías a esas nuevas generaciones que se inician en televisión?
Pedro Vargas cantaba “El Rey”... “un arriero me decía que no hay que llegar primero pero hay que saber llegar”. Hoy muchos se apuran por ser famosos pero pocos se preocupan de ser profesionales. Una carrera en las comunicaciones se construye con estudios, trabajo, dedicación, profesionalismo y no con escándalos ni tongos.
 
Ya que hablas de escándalos, ¿cuál es la mentira más grande que se ha dicho de ti en estos cuarenta años... además de que te tiñes las canas...?
En el mundo de las comunicaciones hay muchos afectos pero también falsedades y envidias. Afortunadamente he estado bastante alejado de los escándalos, por lo mismo, cuando he hecho noticia ha sido por temas profesionales. Ninguna mentira ha sido tan grande como para recordarla.
 
¿Qué es lo mejor y lo más malo que has hecho en televisión?
La gente me asocia fundamentalmente con el Festival de Viña, hoy soy parte de la historia del festival de festivales. Y lo mas malo ( se ríe)... no me acuerdo.
 
¿Qué le hace falta a la televisión chilena?
Desafortunadamente desaparecieron los programas musicales. Antiguamente los estelares tenían música, con artistas nacionales e internacionales, humor, una gran orquesta, ballet. Pero esos costos ya no se pueden financiar.
 
Dado que la televisión ha cambiado, ¿sientes que también ha cambiado la forma de animar?
Sin duda, hoy los animadores están conectados con un sonopronter (pequeño audífono) y el editor periodístico les va diciendo lo que tienen que preguntar. Antes estábamos empoderados, éramos los dueños del programa.
 
¿Cómo te gustaría ser recordado?
No estoy pensando en cómo me recordarán... y me llama la atención que tú me hagas esa pregunta. Me quedan muchos años así que vuélveme a entrevistar en veinte más y te contesto.

 

 

“Soy un tipo tremendamente afortunado y si alguien tiene que dar gracias a la vida ese soy yo. He tenido la suerte de hacer lo que más me gusta en cada etapa de mi vida. Y créeme que cumplir cuarenta años en el mundo de las comunicaciones y todavía estar vigente es un gran regalo”.

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