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EDICIÓN | Enero 2014

Marca familiar

Juan Rendic Lazo, presidente de Rendic Hermanos
Marca familiar

Está a la cabeza de Rendic Hermanos, propietaria de once locales Unimarc distribuidos en la tercera y cuarta región. Es, además, el gerente de la inmobiliaria San Juan, una de las empresas que forma parte del holding familiar y, como si fuera poco, es director de SMU. Este exitoso empresario heredó de su padre, de origen yugoslavo, la veta comercial y la fortuna de crecer en una familia numerosa con valores intransables. 

por Verónica Ramos B. / fotografía Patricio Salfate T.

 

 

 

lega apurado a nuestro encuentro y explica que ha corrido todo el día. De paso por La Serena, tierra donde nació, se crió y vio crecer a sus hijos, se da un espacio para esta entrevista y para una sesión fotográfica, donde el telón de fondo es una de las nuevas salas de

Unimarc, frente al aeropuerto de esta ciudad.

 

Con su altura, no pasa inadvertido entre la gente, y mientras camina con su notebook sobre un carro, comenta acelerado y orgulloso, que el día antes celebró sus veinticinco años de matrimonio. Es que para Juan Rendic, ingeniero civil de la Universidad de Chile, su familia está por sobre todo. Junto a su mujer Bernardita Illanes y sus cinco hijos: Juan Nicolás  (24),  Magdalena  (22),  Juan  Pablo

(19), José Ignacio (17) y Joaqn (14), escribieron gran parte de su historia en esta

ciudad, la misma donde hace más de ochenta

años llegó su padre, Juan Rendic. “Mi abuelo llegó  de  la  e Yugoslavia,  ho Croacia,  a Antofagasta en el año 1906. Mi padre nació en  esa  ciudad  al  poco  tiempo  de  haber nacido, se trasladaron a La Serena. Aq nació el resto de sus hermanos… mis seis tíos”. Aquí  tambié naciero Juan  sus  cinco hermanos, luego de que su padre contrajera matrimonio con Inés Lazo. Juan es el mayor y le siguen Antonio, Patricio, Paulina, Carolina y Camila.  Todo  el  clan  estudió  egresó  del Colegio Inglés, hicieron grandes amigos, y de esta zona guardan los mejores recuerdos.

¿Cómo fueron esos años en La Serena?
Nosotros somos muy serenenses. Acá crecimos junto a mis hermanos y luego, con mi mujer, criamos a nuestros cinco hijos. Fueron años muy buenos y tenemos un gran cariño por esta zona. Mis hijos no me perdonan el no venir a veranear acá  lo do mese d vacaciones Además, durante ese tiempo la empresa fue creciendo

¿En la década del ochenta eran pequeños negocios?
Mi padre y sus hermanos comenzaron con almacenes chicos. En los ochenta, los supermercados se llamaban Rendic y esto formó parte de la base de la familia. Cuando egresé del colegio, no tenía la perspectiva de dedicarme al negocio familiar, por eso decidí irme a estudiar a Santiago.

 
NUEVO PARADIGMA
 
En el año 1981, Juan Rendic se tituló y comenzó a trabajar en Santiago, en una empresa como ingeniero calculista. Al poco tiempo, siguió su camino profesional en Celulosa Arauco y después ingresó a una empresa exportadora de frutas, por la que fue destinado a Estados Unidos por tres años. Cuando ya había completado los doce años de experiencia laboral, su padre lo invitó a participar del negocio familiar. Esto significó su regreso a La Serena, en el año 1992.
 
¿Fue una buena experiencia trabajar antes en otras empresas?
Muy positiva y espero que mis hijos hagan lo mismo. Es importante foguearse en otros lugares primero. Como profesional, es fundamental la formación de ser empleado, aprender de otras empresas y hacer contactos. ¿Eso le permitió aportar con nuevas ideas a la empresa familiar?
Absolutamente, además el ritmo de trabajo que tenía fue siempre muy intenso, distinto a lo que era en esos años en La Serena. Antes de venirme a Chile, trabajaba media jornada en la exportadora de fruta y, el resto del tiempo, para la empresa familiar. Yo llamaba a las dos de la tarde y no me contestaba nadie hasta las cuatro, para mí eso ¡era increíble!
 
¿Cuáles eran las expectativas de su incorporación en la empresa familiar?
Crecer. Nosotros teníamos salas de supermercados entre doscientos y quinientos metros cuadrados. Existían, en ese entonces, diez salas en La Serena, Coquimbo, Copiapó y Vallenar. Si hubiésemos mantenido esas salas hasta hoy, estaríamos hace mucho rato fuera del negocio. Este rubro cambió y dio paso a las grandes salas de dos mil metros.
 
¿Y cuál fue su labor, ante este cambio de paradigma?
Yo era gerente de desarrollo y el objetivo era comprar terrenos y hacer salas grandes. En lo personal, me dediqué al área de proyectos.
¿Esa visión, se debió también a la presencia de nuevas cadenas de supermercados? Antes de eso, veíamos cómo el país y la ciudad crecía, vislumbrábamos cuál era la dirección. Comenzó el boom de la venta de autos, nuevas farmacias, etc. Todo esto nos impulsó a generar un cambio en el tamaño de nuestras salas, a ampliar lo que ya teníamos y a comprar terrenos para nuevas instalaciones.

¿En ese tiempo eran supermercados Deca y Rendic?
Así es, manteníamos los dos nombres, la diferencia era que los Deca eran salas más grandes. Con los años, la marca Rendic murió. En el año 2000, todos pasaron a llamarse Deca, porque era mucho más fácil manejar una sola marca.
 
¿Cuántos supermercados Deca existían en ese entonces?
En el 2007, llegamos a tener veinticuatro.

 
FUSIÓN
 
Hasta el año 2008, los Hermanos Rendic continuaban funcionando como Deca, hasta que aparece en escena el empresario chileno Alvaro Saieh y acuerdan fusionar las cadenas de supermercados Unimarc y Deca.
 
¿Cuáles eran las fortalezas de Deca que motivó la fusión?
Deca era todo lo opuesto a Unimarc. Nosotros habíamos formado una empresa ordenada, con estructura y esqueleto. Se usó la marca Unimarc porque era más conocida a nivel nacional, pero los trabajadores, los sistemas, los proce- dimientos y la manera de hacer las cosas eran propias de nosotros. Con la fusión pasamos a ser dueños minoritarios en Unimarc.
 
La inmobiliaria es otra área de negocio de Rendic Hermanos, ¿cuándo nace?
Nosotros separamos la empresa inmobiliaria de la comercial, porque son negocios de distintos riesgos. Contamos con tres razones sociales en este rubro, pero la más grande o conocida es la
inmobiliaria Don Juan, que forma parte del holding Rendic Hermanos y quien la maneja soy yo. El trabajo consiste en comprar terrenos o vender los que no se van a usar e ir desarrollando proyectos en ellos. Construimos recientemente un strip center en Los Perales y, en el 2010, hicimos uno en Vicuña. Tenemos un par de proyectos más para construir en corto plazo.
 
¿Les está afectando la escasez de terreno en La Serena?
Hoy casi no encontramos terrenos y están carísimos, pero tenemos la fortuna de haber comprado varios, hace años atrás.
 

“Afortunadamente nos ha ido muy bien, en el retail, en la inmobiliaria y en la minería. Yo creo que si mi padre resucitara, se volvería a morir de la impresión, porque él vio un solo local”.

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